18º Festival de Poesía en Curtea de Argés, Rumania

FUNDAŢIA ACADEMIA INTERNAŢIONALĂ ORIENT-OCCIDENT

Fundaţie şi Organizaţie Culturală – Curtea de Arges, România

Algunos participantes, Curtea de Arges 2014, Poetry Nights

Algunos participantes, Curtea de Arges 2014, Poetry Nights

Cesk Fortuny i Fabre (España), Ricardo Rubio (Argentina), Marian Raméntol (España), ¿?, Bela Clara Ventura (Colombia), Marlene Denis (Cuba), Carolina Ilica (Rumania); DETRÁS: Mary Jane Newton (Hong Kong); RECLINADA: Lana (Rumania).

BASES CONCURSO GUKA 2014

BASES CONCURSO GUKA 2014

Se abre el concurso Guka 2014 de poesía y narrativa.

Se recibirán originales durante todo el mes de abril y mayo

de acuerdo a estos detalles:

 

1- Se enviarán originales SOLO POR MAIL a revistaguka@gmail.com - tema libre con datos personales, estrictamente. Se descalificarán aquellos que no se encuadren en las bases.

2- Poesía y narrativa. Sólo una hoja A 4 doble espacio letra Arial 12 tema libre a elección del autor, no se enviará más de un trabajo por autor. 
Podrán concursar aquellos que lo hicieron en 2013, y ganadores de años anteriores también.
SOLO EN ARCHIVO ADJUNTO Y NO EN EL CUERPO DEL MAIL, uno para la obra y otro para los datos. En la obra deben figurar los datos al pie. Reitera, datos personales aparte pero poniendo el nombre de la obra enviada.

3- NO USAR SEUDÓNIMO, en los datos personales debe figurar la dirección el teléfono y el país de quien concursa. La revista Guka, no enviará los diplomas en casos de ganar, sino escaneados. O bien los entregará al representante en Argentina contra entrega de fotocopia del documento del ganador con su correspondiente fotografía.

4- NO SE ACEPTAN TRABAJOS CON SEUDÓNIMO.

5- No  se responderán preguntas individuales ni por mail ni por Skype, ni por Facebook  

6- Guka se reserva el derecho de subir a Fb todo trabajo ganador con la identidad del mismo también adjuntada al trabajo.

RECEPCIÓN: meses de abril y mayo.  
RESULTADOS:  mes de septiembre. 
Entrega de premios el 9 de noviembre de 2014 en la BIBLIOTECA NACIONAL.

Este año se entregarán tres primeros premios, tres primeras menciones. Y Diez menciones especiales de estímulo consistentes en la revista y un recordatorio.

A los autores éditos, haciéndose cargo de una persona encargada del cuidado de sus libros, se les permitirá la exhibición de los mismos, no así la venta dentro de la BIBLIOTECA NACIONAL. 

 

OJO DE AGUA, poemario de Sofía Blando

Ojo de Agua

 Extracto del texto escrito por Fernanda Salies

presentado en la materia Historia del Arte.

Profesorado de Artes Visuales

El periodista y escritor Guillermo Del Zotto escribe sobre Ojo de Agua:

“Hay verdades minúsculas que pulsan desde otras puertas. Los versos de Sofía Blando tienen algunas de esas llaves. Con esencia de haiku. El haiku es una forma de poesía tradicional Japonesa… La poética del haiku generalmente se basa en el asombro y el arrobo que produce en el poeta la contemplación de la naturaleza. Este escrito sobre el agua deja la innegable sensación de que algo nos ha rozado. ¿Qué es? “Un pulso herido que ronda las cosas del otro lado” dice Federico García Lorca. La poeta dice “Azul” pero nosotros vemos otra cosa que no es un color.

(…) Con Melisa Cabrera en violín y Ruth Angeletti en saxo, luego de las palabras de introducción a cargo de Guillermo Del Zotto, la propia autora realizará una performance en la que aparecerán algunos de los poemas en medio de la expresión y la música incidental.
Con autoría de Melisa Cabrera y Ruth Angeletti, esta ambientación musical se adapta a los distintos pasajes que tiene el libro, ya que la autora recorrió lugares físicos y metafísicos para poder llegar al puerto de su expresión. Entre la intimidad y la manifestación, la presentación seguramente tendrá momentos como los que se reflejan en el interior del libro, donde, siempre según la contratapa, “Hay verdades minúsculas que pulsan desde otras puertas”.

“El auditorio está lleno, en su mayoría gente con mayoría de edad y más jóvenes interesados en el lenguaje corporal, poético, sonoro y visual. La luz es tenue, las sillas dejan un pasillo en el medio por el cual pasar, luego la escena: un atril con el texto Ojo de Agua, con su soporte cubierto por plumas negras. Más atrás un aguayo y un zafu (cojiín redondo que usualmente se utiliza para Meditación) , a la izquierda un palo de lluvia de madera perpendicular al público y a la derecha otro parado diagonalmente y frontal sobre un soporte. Al lado de este último la saxofonista y violinista sentadas en sillas vestidas de negro. La pared de fondo es de un bordó contrastante con el blanco del resto de la sala.”

 

Para leer el texto completo visiten el blog “Latidos de la Tierra”.

www.latidos-de-la-tierra.blogspot.com.ar

MINICUENTOS GRISES, de Ricardo Rubio

Ricardo Rubio (2011) Segunda edición ,laminada.

Ricardo Rubio (2011) Segunda edición, laminada. ANTARES Literaria

Ricardo Rubio (2011)

Un minicuento del libro:

LA VISITA

En 2050 entré a la casa y la presencia de las moscas no podía más que predecir una desgracia. La puerta estaba abierta, pero el residuo de antiguas alegrías se había diluido como el sopor de la sopa lejana que era ahora el recuerdo de un vaho húmedo y musgoso. Sólo había cáscaras olvidadas por la Parca, que siempre recuerda.

La que fuera una mano yacía despojada de sus nervios, de sus poros, de sus líneas premonitorias que acaso presagiaran mi presencia, la extinción del viejo y las moscas que sobrevolaban los huesos, tal vez hasta el anillo que jugaba en la falange, oscurecido a pura sombra. Las cerdas grises, largas y ralas, vueltas sobre sí, se escurrían sobre las baldosas también grises. Un libro de Anohuil hundía las costillas; recuerdo ese libro que aún no leí. Las moscas no tenían un pretexto salvo el cuchicheo, ningún propósito más que la curiosidad múltiple de sus múltiples ojos.

La podredumbre había terminado años atrás, cuando la soledad del anciano empezó a disimularse en una masa quieta, primero esponjosa, brillante después y finalmente cenicienta y seca.

Ni rastros de los sueños de aquel hombre ni trazas de sus trazos ni visos de sus vicios; ninguna pista de la dicha de los posteriores gusanos, sólo la presunción de algunas bacterias inertes entre olores muertos.

Y las moscas siguieron riendo mientras me iba, ignorando la futilidad del futuro, diluido, sí, pero tejiéndose sin fin.

Salí de mi casa y volví a 2010.

Ricardo Rubio

Poemas de amor, de Carlos Kuraiem (2011).

Poemas de amor, de Carlos Kuraiem (2011).

Poemas de amor, Carlos Kuraiem (2011) – Arte de tapa e ilustraciones interiores de Rubén Pergament – Selección y prólogo se Susana Lamaison

Del mito al poeta Kuraiem
a través del amor

                                                                                                                        por Susana Lamaison

El amor es un sentimiento fundacional en el hombre y  sobre él se han escrito las páginas más bellas de la literatura de todos los tiempos. De los sumerios o del bíblico Cantar de los Cantares a nuestro presente, no hay lugar ni época que no  nos hayan dejado una expresión notable y bella de este sentimiento. Pudo ser este libro de Kuraiem, un poemario persa o hindú, o quizás, pudo estar compuesto para haber sido acompañado con el sonido de los crótalos  árabes, o ser parte  del Cancionero de Juan de la Encina, o de los Madrigales del Marqués de Santillana,  o  estar incluido entre los audaces versos del Arcipreste de Hita. Tal vez pudo ser un cuestionamiento del romancero eterno, o un decidido planteo romántico.  Por qué no una manifestación de las vanguardias… Cómo saberlo si hay un poeta cuyo amor vibra en los versos, si hay un alma que padece el abandono, el desamor, la ausencia.
Quizás pudieron movilizar estos sentimientos los versos homéricos o acompañar en  su viaje a Dante por el Infierno, probablemente con esta misma pasión se construyeron la cuna o la mesa de Pedroni, o se escribió la Canción desesperada de Neruda, pero son nuestros estos Poemas de amor porque pertenecen a nuestro presente y a nuestro poeta.
Curiosa costumbre la de los hombres actuales de no apreciar con mirada futura los méritos de un poema de hoy. María Luisa Olsen decía que debían pasar 50 años para tener la verdadera perspectiva que nos permitiera valorar una obra debidamente. Muchos de nosotros ya no tendremos esos tiempos.
Pienso que lo que me emociona hoy en este libro me conmoverá siempre. Creo que lo que encuentro  acertado hoy será acertado para mí siempre. Siento que aquello con lo que me identifico hoy  me servirá para identificarme siempre. Imposible cambiar la sensibilidad.
Tal vez nos encuentren estos poemas como lectores en situaciones personales muy distintas, pero será difícil que nos resulten indiferentes un corazón que reclama a gritos, un alma que se deshace en lamentos, un espíritu desconcertado que busca caminos, un ser que se multiplica en funciones y tareas para suplantar a la amada ausente,  un hombre dispuesto a renacer en la certeza de que lo ha intentado todo.
Si hemos tenido la fortuna de gozar del amor también hemos tenido la desgracia de padecer los sufrimientos que la entrega al ser amado trae aparejados.  En este terreno movedizo el “para siempre” no es válido y la vida con sus artilugios se encarga de modificar nuestros deseos e intenciones. La culpa no existe. Sólo el desacierto de una elección desafortunada. Pero cómo saberlo cuando estamos enamorados. Sólo el tiempo que transcurre inexorablemente nos pondrá ante las circunstancias que someten nuestro amor a pruebas, a veces imposibles de superar. Hay siempre un otro, al que amamos y sentimos igual a nosotros mismos, que tiene su propia estructura, su propio yo, su propia identidad; un otro que cambia a un ritmo diferente del  nuestro, que no es ni mejor ni peor, sólo distinto, y que torna imposible nuestro compartido sueño de amor de otro momento y otras circunstancias de la historia común de amor de los dos.
Así como en el mito de Ariadna y de Teseo se entrecruzan  el enamoramiento, la ira, el abandono, la traición, el dolor, la belleza, la tentación, el deseo, la unión, así en este poemario se enredan los hilos del amor, se tejen y destejen en poemas y en prosas poéticas de profunda naturalidad y espontánea riqueza.
¿Quién es ese poeta que ha quedado solo? ¿Quién es el que recuerda, evoca, implora, busca las formas de volver a enamorar? ¿Quién el que se humilla, se aferra a un pasado ilusorio, se compromete con proyectos nuevos? ¿De quién es la voz que aúlla, que lamenta, que grita? ¿Quién es el que no entiende  ni acepta la realidad impensada que se le presenta ante los ojos?
El que puso la mesa, el que regó las plantas, el que atendió a los hijos, el que buscó por el camino de la fe y la esperanza, el que se vistió de amante, el que intentó seducir y amó con el cuerpo y con el alma… ¿De quién hablamos? De Carlos Kuraiem.
Si dejamos  a un lado el sentimiento mismo que genera la expresión que es su medio de exteriorización, y echamos una mirada al cómo se manifiesta nuestro poeta que ama, si contemplamos los signos y el bello y curioso orden a que los somete, podremos decir que estamos frente a una hermosa y sentida obra de poesía amorosa, que se puede incluir sin dudas en la nómina de las más reconocidas antologías de Poemas de Amor.

CALUMEX, novela de Ricardo Rubio (de 1982) con nueva tapa

Ricardo Rubio - Calumex

Ricardo Rubio – Calumex – Novela Juvenil de Ciencia Ficción – 2012

Novela editada originalmente por Ediciones Cristal (de Ricardo López, 1982), hoy con tapa remozada en La Luna Que en 2011.

ELVIO ROMERO, DE LA TIERRA INTENSA, por Ricardo Rubio

Elvio Romero - De la tierra intensa

14x21, 120 pag.

Ensayo (1996).

Incluye: “Apuntes de la Literatura Paraguaya”

—–

Discurso de Ricardo Rubio en el Salón del Senado de la Nación al fallecimiento de Elvio Romero.

 

ELVIO ROMERO

13 de diciembre de 2004

 

Cuando alguna voz se alza por sobre la murmuración, cuando se rompe el silencio para exaltar una verdad, es cuando aparecen la manifestación útil y la resistencia ante el abuso y el delito.

Elvio Romero fue en vida, es y será desde sus páginas, modelo de esa resistencia.

Poeta universal de tono americano, desde el cimiento paraguayo que edifican el guaraní y el enorme acerbo literario del idioma castellano. Idioma al que su obra alimenta y dignifica, actualizándolo y respetándolo con un celo que reniega de la invasión de voces y formas que a menudo asedian nuestra esencia hispanoamericana.

Su palabra desprende fuerza vital, el carácter objetivo de nuestro lenguaje y su sonoridad. Como expresionista a ultranza se nutrió de algunas fórmulas modernistas y de la pureza de gusto por lo clásico, lo que hace que su mensaje no sólo manifieste la intensidad de una idea enraizada en lo ético, sino también un equilibrio formal, flexible a la gracia de lo espontáneo, claro y creativo en lo estético.

No encontraremos en su obra intimismos que delaten dudas o conflictos psicológicos sino el dolor real de un hombre íntegro frente a lo inexorable de una sociedad ciega de ambición que llena su vacío existencial con objetos y poderes inútiles; tampoco hallaremos proposiciones penumbrosas, aun en los temas de amor indagó la identidad como percepción de un mundo todo, siendo las fricciones más individuales buen cultivo para delatar la decadencia de las autocracias absurdas.

Si la llamada poesía social es aquella que surge como resultado de la observación de lo justo, entonces Elvio Romero fue un poeta social. Él ha dicho alguna vez:

“Soy un poeta indignado. A mí la injusticia me produce indignación.”

Cuando un hombre no puede sustraerse del sufrimiento de otro, no hace más que identificarse con su dolor, y responde emocionalmente al llamado de la razón de un modo saludable y certero

En Elvio Romero no hubo una tendencia a suscitar ponderaciones a su destreza ni a su intelecto, de los que dispuso en alto grado. Llegó a las palabras y a los hombres con el dictado de un corazón compartido, con un vocabulario llano, inspirado, y cuyo caudal no tuvo límites a la hora de la palabra precisa o del abrazo fraterno.

Desde un principio se impuso por sobre las tentaciones del exitismo; sus valores se tradujeron en composiciones sanguíneas, a veces vehementes, en las que se advierte el pesar y la angustia del desarraigo.

No puede negarse que gran parte de su obra se apoya en el recuerdo y en los estados dramáticos a los que le sometió el destierro, pero su palabra dejó un sustrato de dolor nunca abatido, jamás desesperanzado

Como aire perentorio que debe respirarse sin más se enlaza con sus héroes, y sus mártires, con sus deseos, con la exaltación de la hombría, el vigor y la honestidad de los mejores hombres. Citándolo:

Heme aquí, con los de mi camino, el justo, el pobre, el perseguido y el rebelde; de parte alguna vino su voz, sino de ellos.

Sus ideas firmes y objetivas, brotadas de la realidad y ejemplificadas con ella, se hacen verbo ante la observación de la injusticia. Empieza a considerar entonces que la poesía no es simplemente un juego de palabras que emerge como fruto del trabajo intelectual, sino un canto que brota de la emoción más honda y más sincera del ser, que traduce la mirada que el poeta derrama sobre las cosas y que llena los versos de sensaciones que buscan lo palpable, el eslabón que una la abstracción con la materia.

Es entonces cuando deviene crítico de esa realidad y se instala fuertemente en el compromiso social, pues el hombre es gregario y vive en sociedad, y si ésta le hace sufrir, su canto será una elegía o una exhortación, pues, como dijo alguna vez:

“La poesía es un estremecimiento que siempre estuvo con los oídos atentos a las palpitaciones del mundo”.

Al respecto opinó Walter Wey que la poesía es una expresión viva de las ansias colectivas; decía también:

que “las inquietudes del pueblo deben manifestarse en los versos de los hombres elegidos.”

Si bien la poesía de Elvio Romero tiene un tono social o comunitario, de ningún modo es panfletaria o servil. Su obra es una pintura de la realidad, es fiel a los sucesos del tiempo que le tocó vivir y sensible a las necesidades de un pueblo agobiado por las guerras y por los abusos del tirano de turno.

La validez de una poesía de compromiso social depende de cómo el mundo resuena en el alma del poeta y de cuánta sinceridad exista en la dolorosa contemplación de sí y de su gente. De lo contrario, y fatalmente, caerá en la declamación falsa, pretenciosa y demagógica.

No ignora ni soslaya el destino trágico que unos pocos hombres dispensan a la mayoría, destino que asume como propio, resultándole a veces más penoso que a quien lo sufre. Cuando el que está en el ruedo es un poeta, el resultado del grito es una suscitación que deviene arte.

Extrañará pensar que su obra acentuadamente humanística sea de carácter pasional en función de una proyección subliminal de la libido. Técnicamente se apoya en una sonoridad a ultranza y en su talento singular en el manejo del idioma para hallar el fonema preciso. Pero las relaciones están a la vista: simbólicamente los griegos juzgaban que el ritmo era la parte masculina del arte, siendo la lírica la femenina, de esta relación crece el arquetipo de la unidad, y brota el amor como único elemento preservador de todas las cosas. Dice Romero:

“Yo leía mucho a los clásicos, cosa que se debe notar en mi poesía, por una preferencia que le di a la música… preferencia por una rítmica muy ceñida, con una imaginería que yo llamo más escueta, más cerrada…”

A pesar de ser un “poeta social” —idea que nos llevaría fácilmente a prejuzgarlo como un hombre de personalidad avasallante—, su obra posee un fuerte carácter individual, acaso infundido por su actitud austera y por su ánimo parejo y atemperado.

En Elvio Romero no hay una tendencia voluntaria a producir tal o cual efecto. Llega a los poemas que su inteligencia y corazón le dictan, con un glosario inspirado, cuyo caudal pareciera no tener límites. No sólo el talento emana desde sus líneas, sino también la “destreza” intelectual. Al respecto dijo:

“Un poeta tiene que conocer su oficio como un carpintero o un zapatero. No concibo un poeta que no conozca su trabajo.”

Cumple con el principio de acción y reacción de un modo inconsciente: lo que impulsa su poética hacia lo social es a la vez lo que la aleja de lo político. Opinaba que “lo social tiene que ser natural, surge en la medida en que está asimilado, no es una cosa pensada.” De este modo no atormentó sus versos con descripciones forzadas en tal sentido. El resultado de su trabajo no es la simple actitud de la voluntad, sino la carne de la forja varonil del hombre americano —o del fuerte y convencido hombre del cincuenta que la posterior decadencia intenta desdibujar incansablemente—; es la necesidad de un poeta que no se sustrae de la visión ni de la fricción diarias, y las racionaliza con justicia y honradez.

En este sentido Elvio Romero es el mayor poeta del humanismo americano, lineamiento que, dentro de una intención integradora, abarcaría también las obras de los peruanos Alberto Hidalgo y Manuel Scorza, y del dominicano Manuel del Cabral, aunque en los casos particulares de estos, lo social no ocupa un porcentaje tan alto de sus estéticas, sino se trasuntan unas veces desde lo voluntarioso, otras veces desde lo personal.

En cambio, la obra de Elvio Romero cubre con un manto de poderoso lirismo los paisajes oscuros de nuestra sociedad en forma directa, ejemplificadora y hasta feroz cuando el destinatario lo merece.

Aquí, en Buenos Aires, vieron la luz las primeras ediciones de sus libros e hizo de esta ciudad su hogar por más de cincuenta años. Fue aquí donde sus primeros libros se agotaron a pocos meses de impresos, y desde aquí saltó al mundo, a su conquista, para transformarse en un poeta universal: clásicamente castellano, claramente americano y paraguayo en lo hondo.

Su altura, en los primeros renglones de la poesía universal, no se debe a gestiones de favor ni a falsa publicidad.

Elvio Romero fue, para quien les habla, no sólo modelo de hombre, poeta y amigo, sino también ejemplo de coherencia, fidelidad y honestidad.

Ricardo Rubio

Ricardo Rubio


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