MÁS ALLÁ DEL MURO, de Carlos Alberto Florentino

Más allá del muro, novela de Carlos Alberto Florentino

14x20, 204 pag.

Novela de Carlos Alberto Florentino (2007).

Cercada por los límites de lo real, “Más allá del muro” prefigura una ficción que se nutre de un pasado que el tiempo aún no alivia. Esta larga metáfora enunciativa ahonda en el desconsuelo de una furtiva zona de guerra en la que casi todo fue posible. El autor esboza así una de las tantas posibilidades, algunos de los muchos supuestos, ciertos manejos sistemáticos de destrucción, ciertas rutinas de trabajo subrepticio. Con una pluma directa, rápida, clara y con un fluir vertiginoso que modela los estados de inquietud en los distintos pasajes, sin dar posibilidad alguna a la renuncia, contrapone personajes y ahonda en la lobreguez de lo injustificable que, por tal, se cubre de sombras y susurros en mitad de la noche.

Detrás de un sueño, Rodolfo, un joven adinerado que regresa de una larga estancia en Italia, ajeno a todo pormenor político de Argentina, enfrentará el pasado, la amenaza y el sino cruel de los complejos entramados del espanto que encontrará detrás de los muros.

Esta historia clandestina, brotada de la imaginación de Carlos Florentino, acaso esté más cerca de la realidad que de la trama de un artificio.

Ricardo Rubio

POSTALES DE LA MEMORIA, de Amadeo Gravino

Postales de la memoria, poesías de Amadeo Gravino

11x20, 28 pag.

Poemas de Amadeo Gravino.

POSTALES DE LA MISMIDAD

“La obra [de arte] hace conocer abiertamente lo otro, revela lo otro; es alegoría.” Martin Heidegger (“Arte y poesía”)

La poesía, que se nutre de las exaltaciones del ánimo, encuentra en Amadeo Gravino un temperamento llano, abierto, suscitado por la belleza, por las novedades de una disciplina edificada sobre la palabra y por la reflexión, que lo han acompañado a lo largo de cuarenta años de trabajo poético, ensayístico y teatral. Un acopio de virtud canalizado en más de treinta volúmenes de pluma despojada y sutil con la que ha indagado las entrañas de lo sublime, las impresiones de la paisajística ciudadana, la superficie de la piel visible de la materia, la invisibilidad de sus resultantes emotivas y la connotación pasional de nuestra índole gregaria. Como manifestación artística y organismo independiente, el subjetivismo estético abraza su obra poética con acentos de estilo, cuidados verbal y sonoro, y experimentaciones formales.

En estas “Postales de la memoria”, sus alusiones y alegorías recorren el laberinto de la memoria con una nostalgia indemne, evocativa, mayormente alejada de lo dramático, pese a la inexorabilidad que implica el paso del tiempo; una mirada distendida que recuerda los ojos de Moritake, Basho, Ungaretti… No es ocioso destacar que varios de los poemas que habremos de leer en este volumen responden a la preceptiva de haiku, y encontraremos también algunos madrigales.

Toda la obra poética de Amadeo Gravino ha abrazado la imagen sensitiva y ha confirmado la síntesis de cada sensación con un modo y un tono casi orientales, la misma que, pictórica y sensualmente, está nutrida de analogías de color surrealista, impalpables pero impermeables a los excesos de follaje y a toda decoración. Los matices emocionales, los sonidos del pasado, las brujas, las nubes de felpa, las hadas, todas aquellas cosas que se figuraban en la conciencia del yo-casi-otro, tiempo atrás, no son sino los recursos de movimiento del ser en sí a lo largo de los años, a los que la memoria fue envolviendo con lógica justificativa, con resoluciones de la madurez; la comprensión pretende ahora evaluar con mayor justeza, busca ajustar aquellos sueños en los zapatos y produce la proyección sentimental que revive la infancia y la primera juventud, derramándolas en la palabra, palabra con la que vuelve a existir como testigo y parte, su testimonio, como bien afirma en la última línea del epílogo.

Estas postales, que el repaso destaca entre las muchas estrellas del pasado, nos acercan una vez más a la llama creativa de Amadeo Gravino, encendida con la delicadeza de la estampa directa, mágica o surreal, la tan deseada imagen a la que todo poema aspira. De modo que “…los recuerdos de la infancia / poblados de tranvías, / barriletes y promesas: / un mundo mágico”, ahora se yerguen en la palabra impresa.

Ricardo Rubio

ICOSAEDRO, antología poética argentina

Icosaedro, antología de poetas argentinos.

14x20, 128 pag.

Antología de poetas argentinos (2007) que incluye los siguiente autores:

Norberto Alessio, Gabriela Antón, Gladys Edich Barbosa Ehraije, Norberto Barleand, Gino Bencivenga, Mónica Caputo, Norberto Corti, Silvia Marina Crespo, Domingo De Cristófaro, Nélida Delbonis, María Amelia Diaz, Celestina Di Biasi, Jorge Luis Estrella, Miguel Ángel González, Carlos Kuraiem, José Martínez-Bargiela, Elvira Otero, Raúl Pérez Arias, Ricardo Rubio y Andrés Utello.

PALABRAS DE PRESENTACIÓN:

Entre tantas aproximaciones vertidas a través de los siglos acerca de la poesía o de su concepto, no pretenderé agregar ahora algo novedoso que ilustre o justifique la presente edición; no podría advertir que mi especulación fuera realmente nueva, pues no las he leído todas, creo que nadie lo ha hecho; además, la sola lectura no garantiza el recuerdo de lo leído, de modo que prefiero dejar las cosas en su sitio y unirme a ciertas propuestas estéticas dadas, que están en curso; en virtud de no repetir, sólo encuentro la necesidad de manifestar que los poemas impresos a continuación son en su mayoría inéditos y pertenecen a los integrantes actuales del Grupo Literario La Luna Que, a treinta y dos años de su fundación. Distintos tonos, distintas trayectorias, distintas experimentaciones y voces con el común denominador de la búsqueda y la superación. Quienes integramos las páginas de este libro, coincidimos más en los aspectos éticos que en los estéticos. Decir que en estos tiempos la unión de un conjunto de poetas depende de aproximaciones de elección o gusto es tan mendaz como suponerlo calladamente y pretender aceptarlo. Sólo las coincidencias de orden ético son capaces de fusionar, ligar o estrechar vínculos que serán, con el avance del tiempo, difíciles de abatir. Las otras, las uniones dadas sólo por coincidencias estéticas, se extienden el lapso necesario para que algunos de sus integrantes se destaquen por hipotéticos méritos por sobre el resto y no encuentren el cobijo a sus presuntas medidas. Este imaginario plus ultra no es otra cosa que vanidad, cosa común y del diario suceder, mucho más frecuente que el talento. Creer trascendidas las posibilidades de otros es lo que sucede habitualmente entre las personas. Resulta difícil conciliar este aspecto en poesía, donde algunos privan la forma y otros el concepto, unos imitan las traducciones norteamericanas, otros, las francesas, y, aun otros, creen que es posible crecer en las castellanas; y se hallan, también, quienes respetan una voz impropia, cacofónica, reiterada, adocenada, por el simple hecho de que así brotó de sus inspiraciones y los que, contrariamente, fatigan lápices y escritorios con la incesante corrección. Quien es despojado y practica la síntesis extrema difícilmente se sienta atraído por la abundancia verbal, de modo que reprueba los circunloquios, las perífrasis, las divagaciones y quizá hasta las metáforas; quien, por el contrario, hace alarde de manantial generoso en el decir y lo practica, siente en modo inverso. Es necesaria una mirada amplia, despojada de preconceptos, rica en elasticidad y criterio, y un altruismo afirmado en la perspectiva y no en la decepción.

Ricardo Rubio


PRÓLOGO: LAS CARAS DEL ICOSAEDRO

Entre tantas aproximaciones vertidas a través de los siglos acerca de la poesía o de su concepto, no pretenderé agregar ahora algo novedoso que ilustre o justifique la presente edición; no podría advertir que mi especulación fuera realmente nueva, pues no las he leído todas, creo que nadie lo ha hecho; además, la sola lectura no garantiza el recuerdo de lo leído, de modo que prefiero dejar las cosas en su sitio y unirme a ciertas propuestas estéticas dadas, que están en curso; en virtud de no repetir, sólo encuentro la necesidad de manifestar que los poemas impresos a continuación son en su mayoría inéditos y pertenecen a los integrantes actuales del Grupo Literario La Luna Que, a treinta y dos años de su fundación. Distintos tonos, distintas trayectorias, distintas experimentaciones y voces con el común denominador de la búsqueda y la superación. Quienes integramos las páginas de este libro, coincidimos más en los aspectos éticos que en los estéticos. Decir que en estos tiempos la unión de un conjunto de poetas depende de aproximaciones de elección o gusto es tan mendaz como suponerlo calladamente y pretender aceptarlo. Sólo las coincidencias de orden ético son capaces de fusionar, ligar o estrechar vínculos que serán, con el avance del tiempo, difíciles de abatir. Las otras, las uniones dadas sólo por coincidencias estéticas, se extienden el lapso necesario para que algunos de sus integrantes se destaquen por hipotéticos méritos por sobre el resto y no encuentren el cobijo a sus presuntas medidas. Este imaginario plus ultra no es otra cosa que vanidad, cosa común y del diario suceder, mucho más frecuente que el talento. Creer trascendidas las posibilidades de otros es lo que sucede habitualmente entre las personas. Resulta difícil conciliar este aspecto en poesía, donde algunos privan la forma y otros el concepto, unos imitan las traducciones norteamericanas, otros, las francesas, y, aun otros, creen que es posible crecer en las castellanas; y se hallan, también, quienes respetan una voz impropia, cacofónica, reiterada, adocenada, por el simple hecho de que así brotó de sus inspiraciones y los que, contrariamente, fatigan lápices y escritorios con la incesante corrección. Quien es despojado y practica la síntesis extrema difícilmente se sienta atraído por la abundancia verbal, de modo que reprueba los circunloquios, las perífrasis, las divagaciones y quizá hasta las metáforas; quien, por el contrario, hace alarde de manantial generoso en el decir y lo practica, siente en modo inverso. Es necesaria una mirada amplia, despojada de preconceptos, rica en elasticidad y criterio, y un altruismo afirmado en la perspectiva y no en la decepción.

He aquí las caras del icosaedro.

Ricardo Rubio

COTRATAPA: En circunstancias de crisis o de agonía de valores, en los que la coherencia tiende a desaparecer, los procesos éticos se subvierten y configuran un sistema letárgico de convivencia. El desconcierto de orden reconstructivo, propuesto por las últimas contorsiones de la posmodernidad, afectó a la manifestación artística del mismo modo en que afectó a la sociedad toda.

Históricamente, los momentos sociales de mayor fricción de nuestra sufrida humanidad fueron provocadores de vanguardias de todo orden y de verificado aporte cultural, a saber: mayor profundidad, mejores análisis, crítica virtuosa.

No sucede así en estos tiempos. Por el contrario, la globalización tiende a la manipulación literaria apagándola con facilismos que, hincados en el mal gusto y la  puerilidad, expenderá por millones, ya que, correlativamente, no se instruye para el desarrollo del intelecto. Sin un proyecto, desaparece el sentido que mantiene con vida al estímulo creativo.

Además de nuestros continuados esfuerzos en lo personal, la fruición por el arte del decir nos lleva a otra lucha, aquella que nos es posible ejercer con la palabra del modo más eficaz que esté al alcance de nuestra pluma, que pugne por una nueva era que conozca la madurez.

Después de tantos fracasos, nuestra resistencia es continuar, acaso esperanzados por el mito del fénix, soportar las sucesivas ineficacias culturales y declararnos gregarios a través de un trabajo constante con la palabra y con el estudio riguroso y crítico de sus particularidades.

Ricardo Rubio

EL VUELO DEL ÁGUILA Y EL CÓNDOR, de Yamil Nievas del Castillo

El vuelo del águila y el cóndor, ensayo histórico de Yamil Nievas del Castillo

14x20, 152 pag.

Ensayo histórico de San Marcos Sierras (2008). Arte de tapa: Melina Márquez.

Leyenda editorial: Ediciones Rumi Huasi.

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PRÓLOGO del autor

El principal objetivo de este libro es la celebración de la memoria, que es también una celebración del mañana. Los antiguos enseñaron que la memoria es una de las siete guías que el corazón humano tiene para andar sus pasos, alimento indispensable de la vida. Hoy, el círculo de las eternas recurrencias otra vez se cierra. Las leyes humanas no difieren de las naturales. El microorganismo construye en su interior un reflejo del exterior. El átomo repite al sistema solar. Las galaxias, los sistemas, los planetas, los soles, nacen, llegan a su máxima expresión y así continúan los ciclos para renacer de nuevo. América, después del “encubrimiento y la invasión”, retorna a beber en las aguas de su fuente.

Vuelven a levantar vuelo el águila y el cóndor.

EL DIVINO, de Daniel Omar

El Divino, novela de Daniel Omar

14x20, 204 pag.

Novela de Daniel Omar (2010). Arte de tapa: María Elena Simoes.

ENTRE LA PRESENCIA Y LA AUSENCIA, de Thelma Luppi

Entre la presencia y la ausencia, poesía de Thelma Luppi

14x20, 164 pag.

Poesías de Thelma Luppi (2009).

SIMULACIÓN DE LA ROSA, de Ricardo Rubio

Simulación de la rosa, poemas de Ricardo Rubio

13,5x21, 80 pag.

Poesías de Ricardo Rubio (1997).

Arte de tapa: Mónica Caputo.

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PRÓLOGO de Alberto Luis Ponzo

Luces y sombras -términos y valores contrapuestos, a veces fusionados en sentido poético- recorren este libro de Ricardo Rubio. Esta apreciación inicial no responde sólo al lado conceptual de las palabras, sino al fondo mismo de estos poemas, que por momentos hacen recordar las obsesiones de una oscuridad iluminada, o una luz que no representa la claridad.

La oscuridad es más reveladora que la presencia de la luz, y ésta oculta o anula la visión esencial de las cosas. No es casual, por ejemplo, que Olga Orozco haya titulado uno de sus libros “La oscuridad es otro sol”, o que Antonio Porchia haya dicho en una de sus fulgurantes Voces: “Un rayo de luz borró tu nombre. No sé más quién eres”, y “En plena luz no somos ni una sombra”.

Ricardo Rubio no me parece alejado, en su concepción poética, de tales certezas. La sombra y la luz cruzan constantemente estos textos, a ratos misteriosos, a ratos transparentes, para mostrar, evocar y sugerir un mundo sin el engaño o la confusión de la mirada convencional.

El tiempo, el destino, la memoria, las sensaciones diarias más comunes o complejas, integran la materia del libro. Pero más allá están los términos y la diversidad de tonos, visiones y contactos que aluden a las significaciones antes señaladas.

“Aún abriendo los ojos/ caminamos para el asombro”, concluye un poema. Pero también “Continuaré con la sombra/ iluminadamente solo”. En otro de sus depurados textos expresa: “Las manos en la sombra/ y los ojos tocando el horizonte”. Es constante esta confrontación, que refuerza y condensa una visión poética más amplia.

La sombra “flamea por el suelo” y “El silencio de las sombras/ se cierne alrededor de las cosas”. Se habla también “De toda la luz”, como si ésta como si esta se completara con algo imposible de eludir, para dar más espacio a esa luz total.

En los sucesivos períodos generacionales de nuestro país (algunos negados por los propios “encasillados”), se ha pretendido fijar modalidades, actitudes o puntos de contacto con episodios literarios anteriores. Si bien sólo la historia seria y los investigadores responsables dirán la última palabra, muchos poetas han pensado mucho más en crear una obra sólida y renovadora que mezclarse en entredichos inconsistentes ante la tarea esencial de todo autor, que es el trabajo, la búsqueda profunda y lo que yo llamaría una vez más, una conducta dirigida al apasionante misterio poético. Entre estos escritores está Ricardo Rubio, quien dice con humildad: “No tengo nada/ sólo una sabiduría lejana de la aprendida,/ casi muda.”

Sabiduría al fin “camino incierto para ciertos pasos/ con cierta voz”, porque “La magia existe:/ el dios de la razón nos ha mentido”. La magia, entonces, de una voz que conoce lo incierto, la duda, y los mismos interrogantes que encontramos en la poesía de todas las épocas.

“Materia de sueños”, “Agua de pájaros” y “Simulación de la rosa”, los tres niveles del libro, tienen la virtud de suscitar en nosotros el eterno asombro ante el valor verbal y el vasto campo de sensaciones derivado de una imagen, de una experiencia íntima y solitaria.

Se trata, en síntesis, de lo que llamamos y tratamos de entender: la creación poética. Y “cuando el poema ha sido hecho -escribió el crítico Ibáñez Langlois (1)- ALGO NUEVO HA SUCEDIDO, ALGO QUE NO PUEDE SER ENTERAMENTE EXPLICADO POR NADA QUE SUCEDIÓ ANTES”.

Un suceso, una nueva tentativa y la feliz aparición de este testimonio de Ricardo Rubio, es lo que saludamos con entusiasmo y gratitud.

Alberto Luis Ponzo (17 de junio de 1998)

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COMENTARIOS EN CONTRATAPA DE LA SEGUNDA EDICIÓN:

Es constante en la poesía de Ricardo Rubio el compromiso con la intuición, acercándose a definiciones que lo comprometen con el conocimiento que subyace en su espíritu.
Antonio Aliberti

Ricardo Rubio es un tesonero buscador de la justeza para decirnos que su adolorida percepción de todas las cosas no impide alimentar la esperanza a los “soñadores de luz”.
Emilse Anzoátegui

Simulación de la rosa me parece un libro esencial, depurado de imágenes contingentes y figuras innecesarias. Su palabra es sobria y penetrante, casi apodíctica.
Graciela Maturo

Un intimismo personal muestra Ricardo Rubio en este libro y nos va ganando hasta su último verso. Estamos ante quien vive hacia dentro su trayectoria terrestre. Nos queda su verso como un muy particular concierto.
Alfonso Larrahona Kasten (Chile)

El tono trascendente y vital, la economía verbal, la síntesis de imágenes y el contenido filosófico de estos poemas, le dan a Ricardo Rubio una madurez temática y un hondo contenido humano.
Humberto Senegal (Colombia)