MÁS ALLÁ DEL MURO, de Carlos Alberto Florentino

Más allá del muro, novela de Carlos Alberto Florentino

14x20, 204 pag.

Novela de Carlos Alberto Florentino (2007).

Cercada por los límites de lo real, “Más allá del muro” prefigura una ficción que se nutre de un pasado que el tiempo aún no alivia. Esta larga metáfora enunciativa ahonda en el desconsuelo de una furtiva zona de guerra en la que casi todo fue posible. El autor esboza así una de las tantas posibilidades, algunos de los muchos supuestos, ciertos manejos sistemáticos de destrucción, ciertas rutinas de trabajo subrepticio. Con una pluma directa, rápida, clara y con un fluir vertiginoso que modela los estados de inquietud en los distintos pasajes, sin dar posibilidad alguna a la renuncia, contrapone personajes y ahonda en la lobreguez de lo injustificable que, por tal, se cubre de sombras y susurros en mitad de la noche.

Detrás de un sueño, Rodolfo, un joven adinerado que regresa de una larga estancia en Italia, ajeno a todo pormenor político de Argentina, enfrentará el pasado, la amenaza y el sino cruel de los complejos entramados del espanto que encontrará detrás de los muros.

Esta historia clandestina, brotada de la imaginación de Carlos Florentino, acaso esté más cerca de la realidad que de la trama de un artificio.

Ricardo Rubio

POSTALES DE LA MEMORIA, de Amadeo Gravino

Postales de la memoria, poesías de Amadeo Gravino

11x20, 28 pag.

Poemas de Amadeo Gravino.

POSTALES DE LA MISMIDAD

“La obra [de arte] hace conocer abiertamente lo otro, revela lo otro; es alegoría.” Martin Heidegger (“Arte y poesía”)

La poesía, que se nutre de las exaltaciones del ánimo, encuentra en Amadeo Gravino un temperamento llano, abierto, suscitado por la belleza, por las novedades de una disciplina edificada sobre la palabra y por la reflexión, que lo han acompañado a lo largo de cuarenta años de trabajo poético, ensayístico y teatral. Un acopio de virtud canalizado en más de treinta volúmenes de pluma despojada y sutil con la que ha indagado las entrañas de lo sublime, las impresiones de la paisajística ciudadana, la superficie de la piel visible de la materia, la invisibilidad de sus resultantes emotivas y la connotación pasional de nuestra índole gregaria. Como manifestación artística y organismo independiente, el subjetivismo estético abraza su obra poética con acentos de estilo, cuidados verbal y sonoro, y experimentaciones formales.

En estas “Postales de la memoria”, sus alusiones y alegorías recorren el laberinto de la memoria con una nostalgia indemne, evocativa, mayormente alejada de lo dramático, pese a la inexorabilidad que implica el paso del tiempo; una mirada distendida que recuerda los ojos de Moritake, Basho, Ungaretti… No es ocioso destacar que varios de los poemas que habremos de leer en este volumen responden a la preceptiva de haiku, y encontraremos también algunos madrigales.

Toda la obra poética de Amadeo Gravino ha abrazado la imagen sensitiva y ha confirmado la síntesis de cada sensación con un modo y un tono casi orientales, la misma que, pictórica y sensualmente, está nutrida de analogías de color surrealista, impalpables pero impermeables a los excesos de follaje y a toda decoración. Los matices emocionales, los sonidos del pasado, las brujas, las nubes de felpa, las hadas, todas aquellas cosas que se figuraban en la conciencia del yo-casi-otro, tiempo atrás, no son sino los recursos de movimiento del ser en sí a lo largo de los años, a los que la memoria fue envolviendo con lógica justificativa, con resoluciones de la madurez; la comprensión pretende ahora evaluar con mayor justeza, busca ajustar aquellos sueños en los zapatos y produce la proyección sentimental que revive la infancia y la primera juventud, derramándolas en la palabra, palabra con la que vuelve a existir como testigo y parte, su testimonio, como bien afirma en la última línea del epílogo.

Estas postales, que el repaso destaca entre las muchas estrellas del pasado, nos acercan una vez más a la llama creativa de Amadeo Gravino, encendida con la delicadeza de la estampa directa, mágica o surreal, la tan deseada imagen a la que todo poema aspira. De modo que “…los recuerdos de la infancia / poblados de tranvías, / barriletes y promesas: / un mundo mágico”, ahora se yerguen en la palabra impresa.

Ricardo Rubio

ICOSAEDRO, antología poética argentina

Icosaedro, antología de poetas argentinos.

14x20, 128 pag.

Antología de poetas argentinos (2007) que incluye los siguiente autores:

Norberto Alessio, Gabriela Antón, Gladys Edich Barbosa Ehraije, Norberto Barleand, Gino Bencivenga, Mónica Caputo, Norberto Corti, Silvia Marina Crespo, Domingo De Cristófaro, Nélida Delbonis, María Amelia Diaz, Celestina Di Biasi, Jorge Luis Estrella, Miguel Ángel González, Carlos Kuraiem, José Martínez-Bargiela, Elvira Otero, Raúl Pérez Arias, Ricardo Rubio y Andrés Utello.

PALABRAS DE PRESENTACIÓN:

Entre tantas aproximaciones vertidas a través de los siglos acerca de la poesía o de su concepto, no pretenderé agregar ahora algo novedoso que ilustre o justifique la presente edición; no podría advertir que mi especulación fuera realmente nueva, pues no las he leído todas, creo que nadie lo ha hecho; además, la sola lectura no garantiza el recuerdo de lo leído, de modo que prefiero dejar las cosas en su sitio y unirme a ciertas propuestas estéticas dadas, que están en curso; en virtud de no repetir, sólo encuentro la necesidad de manifestar que los poemas impresos a continuación son en su mayoría inéditos y pertenecen a los integrantes actuales del Grupo Literario La Luna Que, a treinta y dos años de su fundación. Distintos tonos, distintas trayectorias, distintas experimentaciones y voces con el común denominador de la búsqueda y la superación. Quienes integramos las páginas de este libro, coincidimos más en los aspectos éticos que en los estéticos. Decir que en estos tiempos la unión de un conjunto de poetas depende de aproximaciones de elección o gusto es tan mendaz como suponerlo calladamente y pretender aceptarlo. Sólo las coincidencias de orden ético son capaces de fusionar, ligar o estrechar vínculos que serán, con el avance del tiempo, difíciles de abatir. Las otras, las uniones dadas sólo por coincidencias estéticas, se extienden el lapso necesario para que algunos de sus integrantes se destaquen por hipotéticos méritos por sobre el resto y no encuentren el cobijo a sus presuntas medidas. Este imaginario plus ultra no es otra cosa que vanidad, cosa común y del diario suceder, mucho más frecuente que el talento. Creer trascendidas las posibilidades de otros es lo que sucede habitualmente entre las personas. Resulta difícil conciliar este aspecto en poesía, donde algunos privan la forma y otros el concepto, unos imitan las traducciones norteamericanas, otros, las francesas, y, aun otros, creen que es posible crecer en las castellanas; y se hallan, también, quienes respetan una voz impropia, cacofónica, reiterada, adocenada, por el simple hecho de que así brotó de sus inspiraciones y los que, contrariamente, fatigan lápices y escritorios con la incesante corrección. Quien es despojado y practica la síntesis extrema difícilmente se sienta atraído por la abundancia verbal, de modo que reprueba los circunloquios, las perífrasis, las divagaciones y quizá hasta las metáforas; quien, por el contrario, hace alarde de manantial generoso en el decir y lo practica, siente en modo inverso. Es necesaria una mirada amplia, despojada de preconceptos, rica en elasticidad y criterio, y un altruismo afirmado en la perspectiva y no en la decepción.

Ricardo Rubio


PRÓLOGO: LAS CARAS DEL ICOSAEDRO

Entre tantas aproximaciones vertidas a través de los siglos acerca de la poesía o de su concepto, no pretenderé agregar ahora algo novedoso que ilustre o justifique la presente edición; no podría advertir que mi especulación fuera realmente nueva, pues no las he leído todas, creo que nadie lo ha hecho; además, la sola lectura no garantiza el recuerdo de lo leído, de modo que prefiero dejar las cosas en su sitio y unirme a ciertas propuestas estéticas dadas, que están en curso; en virtud de no repetir, sólo encuentro la necesidad de manifestar que los poemas impresos a continuación son en su mayoría inéditos y pertenecen a los integrantes actuales del Grupo Literario La Luna Que, a treinta y dos años de su fundación. Distintos tonos, distintas trayectorias, distintas experimentaciones y voces con el común denominador de la búsqueda y la superación. Quienes integramos las páginas de este libro, coincidimos más en los aspectos éticos que en los estéticos. Decir que en estos tiempos la unión de un conjunto de poetas depende de aproximaciones de elección o gusto es tan mendaz como suponerlo calladamente y pretender aceptarlo. Sólo las coincidencias de orden ético son capaces de fusionar, ligar o estrechar vínculos que serán, con el avance del tiempo, difíciles de abatir. Las otras, las uniones dadas sólo por coincidencias estéticas, se extienden el lapso necesario para que algunos de sus integrantes se destaquen por hipotéticos méritos por sobre el resto y no encuentren el cobijo a sus presuntas medidas. Este imaginario plus ultra no es otra cosa que vanidad, cosa común y del diario suceder, mucho más frecuente que el talento. Creer trascendidas las posibilidades de otros es lo que sucede habitualmente entre las personas. Resulta difícil conciliar este aspecto en poesía, donde algunos privan la forma y otros el concepto, unos imitan las traducciones norteamericanas, otros, las francesas, y, aun otros, creen que es posible crecer en las castellanas; y se hallan, también, quienes respetan una voz impropia, cacofónica, reiterada, adocenada, por el simple hecho de que así brotó de sus inspiraciones y los que, contrariamente, fatigan lápices y escritorios con la incesante corrección. Quien es despojado y practica la síntesis extrema difícilmente se sienta atraído por la abundancia verbal, de modo que reprueba los circunloquios, las perífrasis, las divagaciones y quizá hasta las metáforas; quien, por el contrario, hace alarde de manantial generoso en el decir y lo practica, siente en modo inverso. Es necesaria una mirada amplia, despojada de preconceptos, rica en elasticidad y criterio, y un altruismo afirmado en la perspectiva y no en la decepción.

He aquí las caras del icosaedro.

Ricardo Rubio

COTRATAPA: En circunstancias de crisis o de agonía de valores, en los que la coherencia tiende a desaparecer, los procesos éticos se subvierten y configuran un sistema letárgico de convivencia. El desconcierto de orden reconstructivo, propuesto por las últimas contorsiones de la posmodernidad, afectó a la manifestación artística del mismo modo en que afectó a la sociedad toda.

Históricamente, los momentos sociales de mayor fricción de nuestra sufrida humanidad fueron provocadores de vanguardias de todo orden y de verificado aporte cultural, a saber: mayor profundidad, mejores análisis, crítica virtuosa.

No sucede así en estos tiempos. Por el contrario, la globalización tiende a la manipulación literaria apagándola con facilismos que, hincados en el mal gusto y la  puerilidad, expenderá por millones, ya que, correlativamente, no se instruye para el desarrollo del intelecto. Sin un proyecto, desaparece el sentido que mantiene con vida al estímulo creativo.

Además de nuestros continuados esfuerzos en lo personal, la fruición por el arte del decir nos lleva a otra lucha, aquella que nos es posible ejercer con la palabra del modo más eficaz que esté al alcance de nuestra pluma, que pugne por una nueva era que conozca la madurez.

Después de tantos fracasos, nuestra resistencia es continuar, acaso esperanzados por el mito del fénix, soportar las sucesivas ineficacias culturales y declararnos gregarios a través de un trabajo constante con la palabra y con el estudio riguroso y crítico de sus particularidades.

Ricardo Rubio

EL VUELO DEL ÁGUILA Y EL CÓNDOR, de Yamil Nievas del Castillo

El vuelo del águila y el cóndor, ensayo histórico de Yamil Nievas del Castillo

14x20, 152 pag.

Ensayo histórico de San Marcos Sierras (2008). Arte de tapa: Melina Márquez.

Leyenda editorial: Ediciones Rumi Huasi.

———

PRÓLOGO del autor

El principal objetivo de este libro es la celebración de la memoria, que es también una celebración del mañana. Los antiguos enseñaron que la memoria es una de las siete guías que el corazón humano tiene para andar sus pasos, alimento indispensable de la vida. Hoy, el círculo de las eternas recurrencias otra vez se cierra. Las leyes humanas no difieren de las naturales. El microorganismo construye en su interior un reflejo del exterior. El átomo repite al sistema solar. Las galaxias, los sistemas, los planetas, los soles, nacen, llegan a su máxima expresión y así continúan los ciclos para renacer de nuevo. América, después del “encubrimiento y la invasión”, retorna a beber en las aguas de su fuente.

Vuelven a levantar vuelo el águila y el cóndor.

EL DIVINO, de Daniel Omar

El Divino, novela de Daniel Omar

14x20, 204 pag.

Novela de Daniel Omar (2010). Arte de tapa: María Elena Simoes.

ENTRE LA PRESENCIA Y LA AUSENCIA, de Thelma Luppi

Entre la presencia y la ausencia, poesía de Thelma Luppi

14x20, 164 pag.

Poesías de Thelma Luppi (2009).

SIMULACIÓN DE LA ROSA, de Ricardo Rubio

Simulación de la rosa, poemas de Ricardo Rubio

13,5x21, 80 pag.

Poesías de Ricardo Rubio (1997).

Arte de tapa: Mónica Caputo.

———

PRÓLOGO de Alberto Luis Ponzo

Luces y sombras -términos y valores contrapuestos, a veces fusionados en sentido poético- recorren este libro de Ricardo Rubio. Esta apreciación inicial no responde sólo al lado conceptual de las palabras, sino al fondo mismo de estos poemas, que por momentos hacen recordar las obsesiones de una oscuridad iluminada, o una luz que no representa la claridad.

La oscuridad es más reveladora que la presencia de la luz, y ésta oculta o anula la visión esencial de las cosas. No es casual, por ejemplo, que Olga Orozco haya titulado uno de sus libros “La oscuridad es otro sol”, o que Antonio Porchia haya dicho en una de sus fulgurantes Voces: “Un rayo de luz borró tu nombre. No sé más quién eres”, y “En plena luz no somos ni una sombra”.

Ricardo Rubio no me parece alejado, en su concepción poética, de tales certezas. La sombra y la luz cruzan constantemente estos textos, a ratos misteriosos, a ratos transparentes, para mostrar, evocar y sugerir un mundo sin el engaño o la confusión de la mirada convencional.

El tiempo, el destino, la memoria, las sensaciones diarias más comunes o complejas, integran la materia del libro. Pero más allá están los términos y la diversidad de tonos, visiones y contactos que aluden a las significaciones antes señaladas.

“Aún abriendo los ojos/ caminamos para el asombro”, concluye un poema. Pero también “Continuaré con la sombra/ iluminadamente solo”. En otro de sus depurados textos expresa: “Las manos en la sombra/ y los ojos tocando el horizonte”. Es constante esta confrontación, que refuerza y condensa una visión poética más amplia.

La sombra “flamea por el suelo” y “El silencio de las sombras/ se cierne alrededor de las cosas”. Se habla también “De toda la luz”, como si ésta como si esta se completara con algo imposible de eludir, para dar más espacio a esa luz total.

En los sucesivos períodos generacionales de nuestro país (algunos negados por los propios “encasillados”), se ha pretendido fijar modalidades, actitudes o puntos de contacto con episodios literarios anteriores. Si bien sólo la historia seria y los investigadores responsables dirán la última palabra, muchos poetas han pensado mucho más en crear una obra sólida y renovadora que mezclarse en entredichos inconsistentes ante la tarea esencial de todo autor, que es el trabajo, la búsqueda profunda y lo que yo llamaría una vez más, una conducta dirigida al apasionante misterio poético. Entre estos escritores está Ricardo Rubio, quien dice con humildad: “No tengo nada/ sólo una sabiduría lejana de la aprendida,/ casi muda.”

Sabiduría al fin “camino incierto para ciertos pasos/ con cierta voz”, porque “La magia existe:/ el dios de la razón nos ha mentido”. La magia, entonces, de una voz que conoce lo incierto, la duda, y los mismos interrogantes que encontramos en la poesía de todas las épocas.

“Materia de sueños”, “Agua de pájaros” y “Simulación de la rosa”, los tres niveles del libro, tienen la virtud de suscitar en nosotros el eterno asombro ante el valor verbal y el vasto campo de sensaciones derivado de una imagen, de una experiencia íntima y solitaria.

Se trata, en síntesis, de lo que llamamos y tratamos de entender: la creación poética. Y “cuando el poema ha sido hecho -escribió el crítico Ibáñez Langlois (1)- ALGO NUEVO HA SUCEDIDO, ALGO QUE NO PUEDE SER ENTERAMENTE EXPLICADO POR NADA QUE SUCEDIÓ ANTES”.

Un suceso, una nueva tentativa y la feliz aparición de este testimonio de Ricardo Rubio, es lo que saludamos con entusiasmo y gratitud.

Alberto Luis Ponzo (17 de junio de 1998)

———

COMENTARIOS EN CONTRATAPA DE LA SEGUNDA EDICIÓN:

Es constante en la poesía de Ricardo Rubio el compromiso con la intuición, acercándose a definiciones que lo comprometen con el conocimiento que subyace en su espíritu.
Antonio Aliberti

Ricardo Rubio es un tesonero buscador de la justeza para decirnos que su adolorida percepción de todas las cosas no impide alimentar la esperanza a los “soñadores de luz”.
Emilse Anzoátegui

Simulación de la rosa me parece un libro esencial, depurado de imágenes contingentes y figuras innecesarias. Su palabra es sobria y penetrante, casi apodíctica.
Graciela Maturo

Un intimismo personal muestra Ricardo Rubio en este libro y nos va ganando hasta su último verso. Estamos ante quien vive hacia dentro su trayectoria terrestre. Nos queda su verso como un muy particular concierto.
Alfonso Larrahona Kasten (Chile)

El tono trascendente y vital, la economía verbal, la síntesis de imágenes y el contenido filosófico de estos poemas, le dan a Ricardo Rubio una madurez temática y un hondo contenido humano.
Humberto Senegal (Colombia)

CAERÁ OTRA LLUVIA, de Susana Lamaison

Caerá otra lluvia, haiku de Susana Lamaison

14x20, 212 pag.

Poesía haiku de Susana Lamaison.

PRESENTACIÓN: “Caerá otra lluvia”, 9 de noviembre de 2007.

Estamos reunidos para celebrar la llegada de este libro de poesía de Susana Lamaison y no puedo sustraerme de la idea del efecto impactante que la imagen del haiku propone a nuestros sentidos, tampoco puedo sustraerme que este volumen lleva por nombre Caerá otra lluvia”, la palabra lluvia es un símbolo que desde el siglo XVII se considera tópico, es decir, un símbolo asentado y aceptado como referente universal. Acaso la novela de Alessandro Manzoni, I promessi sposi (los novios), es la responsable de que la palabra “lluvia” llegase a la categoría de tópico en nuestras letras occidentales. Lluvia significa cambio, nueva vida, sed que muere, fin del fuego caótico, lo que renace, lo que empieza nuevamente, otro modo de interpretar el mito del fénix. Esta alusión occidental, en Caerá otra lluvia, se funde con el formato oriental del haiku.

Según algunos especialistas los orígenes del haiku se encuentran en el haikai. El haikai es una forma poética basada en el humor y la ironía. Se dice también que, al paso del tiempo, el haikai se asocia a otro estilo conocido como Renga, formándose así una derivación, el Haikai-no-Renga.

El Haikai-no-Renga era una sucesión de poemas Haikai que mantenía el estilo gracioso del original. El primer poema que iniciaba esta sucesión se denominaba Hokku. Y es Matsuo Basho, poeta especialista en haikai, quien separa el primer poema del Haikai-no-Renga (el Hokku), independizándolo, dándole así al Hokku una personalización estética y expresiva. Pero Basho también llama Haiku al Hokku.

Más adelante, poetas como Masaoka Shiki separaron sustancialmente el haiku del Hokku, dejando al hokku la característica “cómica”, y dando al haiku el valor “espiritual” que hoy conocemos y que Susana Lamaison presenta en gran espectro.

Tradicionalmente, el haiku buscaba describir los fenómenos naturales, el cambio de las estaciones o la vida cotidiana en relación con la mirada sujeto/objetiva del poeta. Muy influido por la filosofía del zen, su estilo se caracteriza por la naturalidad, la sencillez (no el simplismo), la sutileza y la austeridad, buscando sugerir la libertad y la eternidad en concomitancia, latiendo juntos el ritmo universal.

Susana Lamaison, la Haijin que esta noche nos convoca, nos entrega su trabajo haciendo gala de su imaginería y su genio, y emulando a Chiyo ni, la más notable de las mujeres del haiku, presenta, en este libro, doscientas composiciones como una lluvia de imágenes que no se agotan en el cambio que desde el título sugiere.

Oriente y occidente se funden así, conformando una cosmogonía que se iniciara en su primer libro “Por la rama del paraíso”, donde Alberto Luis Ponzo, que escribe su contratapa, señala el mundo indescifrado y sus infinitas impresiones. En éste, en “Caerá otra lluvia”, el mundo indescifrado se convierte en una suma de impresiones, la íntima traducción, reflejos del presente inmediato de cada texto, pues el haiku no expresa pensamientos o ideas sino la realidad honda de las cosas, su esencia misma, y se basa en la intuición, en la simplicidad, y a un mismo tiempo evade el juicio todo cuanto le es posible.

No por ello, la autora se independiza de los temas del desasosiego, del amor, del desamor, de la espera o del apremio. La permanente alusión a la esencia de esta poética, el paisaje, la naturaleza, la mirada, acucian, acompañan la acción subjetiva de los ojos con en ambiente. Como dijo Matsuo Basho: ”Haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento”

Ricardo Rubio

ANTOLOGÍA POÉTICA, de Rolando Revagliatti.

Antología poética de Rolando Revagliatti.

14x20, 160 pag.

Antología poética de Rolando Revagliatti. Selección y prólogo de Eduardo Dalter. (2009)

PRÓLOGO de Eduardo Dalter:

NOTICIAS

La obra poética de Rolando Revagliatti (Buenos Aires, 1945), por lo menos la que nos motiva a este trabajo, se vivenció y escribió en el lapso que va desde la aprobación de las leyes de obediencia debida y punto final (mes más o mes menos) hasta su anulación por brutales e increíbles, y aun algunos tramos más acá. O sea, en años en que la democracia turca, o virtual, o como se le llame, dejó un pozo, entre el cablerío cortado y la pared caída. Tiempos, recordemos, de los grandes desembarcos y de las apuestas mayores, también en la cultura, con su producción de humo y de reflejo. Una realidad que el poeta fue entendiendo, y digiriendo, también como una demasía para él solo, pero tampoco quería ponerse a vivir por nada, y se entiende, en la queja de bandoneón y en la derrota. Y de ahí su paso, su vibración y su actuación sin tregua, que son muestras palpables de un nervio a cielo abierto, pero también de una herida palpitante; y así lo hemos observado más de una vez en el silabeo, a veces grave, a veces sobreactuado, de sus poemas, que van colmando el espacio con su gracia desinhibida y tensa. Así, a menudo, su poesía termina derivando en el sainete, un sainete atravesado, y condenado, de abismo y de vacío. Un modo, con una intimidad, que el poeta escogió sin más para dialogar y representar una realidad (y una trizadura, un aire), por momentos más cercana a la absurdidad, que, está visto, lo golpea y lo estremece. Un poeta que escribe —tantas veces así lo imaginé— contra las cuerdas, a veces mirando conmovido al ring-side, sabiéndose solo, para sacar finalmente, apoyado en ese espaldar de sogas, su seguidilla de golpes más precisos. Otras veces, no pocas, seguramente en la calma de su hogar, en tardes o noches lentas, el poeta juega, ríe, se da un respiro, como quien avanza en las páginas vacías, no para más que por eso mismo y para situarse mejor en su trabajo, donde la materia prima es su propio cuerpo, su propio tiempo, el tiempo de todos, comprendiendo que el juego, el sainete de los cuatro vientos nacionales, es serio, muy serio. O bien sale a caminar, a embeberse del aire de parques tan distintos, indagando en las grietas, y regresando, bajo su camisa y su pantalón puestos a prueba. En este camino, que es andado y demarcado en poema y poema, el poeta deja traslucir sus costumbres y tonos de familia y sus ancestros, y en este ejemplo, su intención, sus lugares, su voz, son muestras elocuentes y extrañas, o muy de estos tiempos, de tejidos rotos y huellas entrecruzadas, y donde más que los trayectos y procesos de la historia de una lírica, y de una mística, hay la conjunción de los materiales más diversos, en sorprendente apareamiento, del sacudido y contemporáneo mundo. Ahí aparecen, como vecinos de sus calles, y como tíos mayores y maestros, Nicolás Olivari y Julio Huasi, tantas veces abrazados o fundidos, muy en Rolando, en una u otra esquina, desde el humor y la pincelada suburbana hasta esa tensión insinuada crispación, que, con fondo de hora pico, pueblan la escena y la mirada del poeta. Una confluencia, la continuidad de un curso, no exentas de apoyaturas, que han venido confirmando un campo singular en el marco abierto de la poesía porteña. Entre sus diversos y tensados poemas, entre lo significativo de su salsa, obrando como verdaderos carnets de identidad de su obra —y además hábitat de crecimiento de este trabajo—, surgen por sí solos al recuerdo poemas como: demasiado yo para mí solo; el que refiere a la sartén (por el mango); el que atañe a las rameras y a la policía de sus cuadras; el dedicado al Episcopado o el que ahonda en su fastidio, y, entre algunos otros de la lista, finalmente, ese poema-declaración en que el poeta, otra vez en los bordes, o más allá, esgrime su arma cargada de defensa. Rolando Revagliatti, un poeta de flores, un poeta en los límites, un poeta dramático.

Eduardo DalterBuenos Aires, 2008

———

COMENTARIO de Fernando Sánchez Zinny

Libro hermoso y merecido, tanto por quienes amamos la poesía como por su autor, personaje de Buenos Aires que, arquetípicamente, une a la no elegida condición de poeta, la voluntad generosa de vivir esperanzado. Llega esta obra, además, en instancia por demás adecuada para ensayar un amistoso homenaje a su continuado y noble ejercicio de la poesía. Hace más de cuarenta años que Rolando Revagliatti sigue ese camino, canario incansable enjaulado en un patio ruidoso y desatento. Contra viento y marea, se lo escuche o no, él es siempre él, atenido a un ritmo único y consistente, a una monotonía que sólo explica una gran convicción.

Se le debe, sin duda, un trabajo de exégesis y de determinación de asociaciones y significados y es evidente que esta compilación, seleccionada y prologada por Eduardo Dalter, constituye una excelente herramienta pasa encarar esa labor. Desde siempre, Revagliatti ha desechado imágenes y cadencias y permanece contraído a entreverar ideas encapsuladas en ironías tristes. Eso es él y no es otra cosa y resulta realmente ejemplar la constancia con la que se aferra a ese molde, constituido ya, por persistencia, en entidad metafísica. Y así su voz alcanza una originalidad extrema, pues nadie hace lo que él hace. Como Antonio Porchia, ha inventado un idioma para hablar consigo, un intransferible código ensimismado. Por qué lo hace, qué lo llevó a elegir esa vía austera, a pulsar esa guitarra de una sola cuerda, es asunto ignoto: diríamos, con Machado, “quien habla sólo espera hablar con Dios un día”, pero lo callamos, temerosos de que ese verso apenas si provoque en Rolando una sonrisa melancólico.

Fernando Sánchez Zinny

POESÍA EN TRÁNSITO, antología poética

Poesía en tránsito, antología bilingüe castellano-portugués.

14x20, 224 pag.

Antología poética bilingüe de poetas argentinos y brasileños.

YO, EL ESMOQUIN, de José Martínez-Bargiela

Yo, el esmoquin, novela de José Martínez-Bargiela

14x20, 220 pag.

Novela.

EL  HOMBRE  CALLADO QUE  RIGE  Y  OBSERVA

Poeta de médula, José Martínez-Bargiela ha compuesto este trabajo sin olvidar los recursos líricos que lo han caracterizado a lo largo de sus numerosos poemarios; pero ya en “El crimen de los carboneros” —el largo cuento que ha editado— pudimos estimar el encanto de su rico lenguaje narrativo. Su inclinación a las alusiones, sus registros comparativos, sus recursos, juegos verbales y licencias parecen no ceder a la palabra costumbrista, tan profusa en jóvenes autores; acometen contra la corriente existencialista y deconstructiva.

En este enorme ejemplo de los alcances de una lengua, José Martínez-Bargiela fragua, en la argumentación de la historia, la voz de una conciencia que se ha librado de la prisión del cuerpo que la sometía y que dicta, desde el atuendo, las beligerancias sexuales, los entresijos del desamor y los deseos de poder de una clase opulenta que ha perdido el rastro y que, posiblemente, ignore que el camino existe; se trata de un esmoquin que hizo identidad con su portador.

El esmoquin de un maitre d’hotel puede ser una atalaya desde donde se otea el derredor en amplio espectro, símbolo y armadura cuya cota de tela asegura un “buen pasar” y la seguridad de la discreción en la que pueden cobijarse los dudosos comensales, los exóticos pasajeros de un hotel cinco estrellas e incluso los “termitas”, que a menudo invaden los salones de una fiesta que no les es propia con el fin de codearse con la “gente bien” y propinarse el atracón de manjares a los que sus bolsillos no alcanzan. Considerado por los pomposos solemnes, el esmoquin del maitre principal es la investidura cabal de lo  “correcto” y del “deber ser”. Espectador de primera fila, es el diligente profesional a cargo de una multitud de serviciales oficiantes festivos, ingenioso para estructurar enmiendas, para correcciones de apuro, para soluciones inmediatas; poseedor del mutis, de la bilocación, de múltiples y ajenos secretos, y de infinitas triquiñuelas gastronómicas.

Pero, ¿qué encierra ese atuendo elegante y gentil sino el cuerpo de un hombre que puede no estar de acuerdo en todo lo que hace y permite, aunque concilie por deber con las “costumbres” de las altas esferas al solo efecto de conservar su trabajo?

Más allá de la larga aventura que despliega Yo, el esmoquin a lo largo de cincuenta años en funciones, aparece la mirada crítica del quien lo luce, el hombre callado que sólo observa y que dicta los modos y el protocolo a seguir. Ese hombre piensa, conjetura, recoge y preserva todo lo que ve, en el silencio de su memoria. Y es precisamente la memoria la voz cantante de esta novela; a veces, desde el atavío; otras, desde el portador.

En la ficción del largo relato, el esmoquin y su amo revisan los recuerdos y seleccionan los pasajes más divertidos, los más descarados y quizás los más agónicos, ya no con el hermetismo que aconseja la formalidad, sino con la vehemencia con la que se defienden los valores íntimos y los juicios subjetivos, con la dura crítica que la realidad de los hechos confronta objetivamente: el derroche y el hambre, el vicio y el sometimiento, la vanidad y el respeto, la soberbia y la humildad; contrastes de una misma especie que, a pesar de sus diferencias sociales, está sometida a las mismas necesidades básicas: la salud, el amor y el respeto.

Son estos algunos de los temas que atraviesa el derrotero del esmoquin, a los que se suman los engaños, la codicia, la gula, el abuso de poder y la abundante lujuria. Un camino de la manga a la belle époque.

Ricardo Rubio

AMOR EN VUELO, de Amadeo Gravino

Amor en vuelo, poesías de Amadeo Gravino

14x20

Poesías de Amadeo Gravino.

CONTRATAPA de Ricardo Rubio:

El haiku es uno de los capítulos más sensibles de la literatura japonesa. Adquirió su forma actual a finales del s. XV y debe su nombre definitivo al poeta y ensayista Shiki (1867-1902).
Amadeo Gravino ingresa, con los poemas de Amor en vuelo, al mágico mundo de las imágenes y los sentimientos más sublimes que pueden proveer los haiku, no simplemente desde el paisaje
que se ve, sino también desde aquel que el ojo proyecta. Reuniendo dos voces para un mismo canto, funde sus versos libres a la milenaria estética con un vuelo de amor.
Ricardo Rubio

INSTANTES EN SOL MENOR, de Ana María Scagnetti

Instantes en sol menor, poesías de Ana María Scagnetti

14x20

Poesías de Ana María Scagnetti (2010).

————————————————

INSTANTES EN SOL MENOR, poesías de Ana María Scagnetti, por Ricardo Rubio.

Presentación: 11 de septiembre de 2009

No hace mucho tiempo, en esta misma sala de nuestro querido actor y poeta Osvaldo Milano, presentamos la novela “El collar de Domitila, de Ana María Scagnetti. En esa oportunidad, en la que tuve el honor de referirme al libro, como ahora, precisé que no daría detalles acerca de la trama de la novela ya que de ese modo quitaría el suspenso que podría crecer en quienes escuchaban el comentario.

Hoy, la situación es distinta; no se trata de una novela sino de un libro de poesías, de ningún modo podría delatar la trama que un poemario por lo general no tiene, hace más o menos cuatro mil años que el ser humano intenta explicar qué es la poesía, de modo que no estoy aquí para sumarme a la larga lista de soñadores. Me limitaré a manifestar cómo veo el universo de Ana María Scagnetti.

Cuando decimos “universo” de un autor, hablamos de ese universo que ha creado con la mirada de su poesía, el orden que le ha dado y las reglas que ha impuesto en él: hablamos de su “cosmogonía”, tal es como académicamente se designa. ¿Y cómo es la cosmogonía de la autora de “Instantes en sol menor”? Pues bien, su cosmogonía, seguramente más amplia en su primera juventud, se ha cerrado ahora a su derredor inmediato y al recuento de experiencias que han hecho de ella la mujer que es. Razón por la que dedica este libro a sus padres y a sus nietos; esposo, hermana e hijos fueron homenajeados en la novela “El collar de Domitila”.

A partir de esta dedicatoria, entramos en el mundo, en el universo, en la cosmogonía de la autora. Un mundo pleno de pasión, de reflexión y de frunces del destino, de lances de la emotividad en estado pleno; advierte lo valioso e impugna lo inútil, coloca la emoción en primer plano y objeta el desamor, rechaza la ingratitud y la indolencia, fomenta el apego y la estimación.

Con este certificado de tan buena conducta, porqué este libro se llamará “Instantes en sol menor”. Los grupos tonales básicos de la armonía musical se dividen en mayores y menores; los mayores son radiantes, eufóricos, en cambio los menores, son taciturnos y apoyan, si es necesario, lo dramático. Quiero creer en este instante en sol menor, en un instante en el que se mensura el dramatismo que encierra nuestro paso terreno, un dramatismo no derrotista sino realista, con esa energía que busca el mejor camino para nuestros pasos.

Dice la autora:

“El alma se libera,

se fuga al conjuro de los recuerdos,

viva aún, como tesoro escondido

en el fondo abismal de la memoria. “

Tiene el sol otras simbologías que no es preciso ni oportuno citar aquí, pero me pareció apropiado aclarar el término “menor” para no reducir el campo de interpretación que sugiere el título. Ana María tiene otro modo de decir “Instantes en sol menor”, y lo dice así:

Hay retazos de sol sobre mí,

tu sombra abarcándome

en un latido, y

un lirio en mi pecho.

Uno de los haiku concluye diciendo:

Entre los paraísos

palpita el sol.

Como podemos apreciar, no hay sol pleno en ninguna de estas circunstancias: solo retazos de sol y un sol que asoma entre los paraísos. Esta fragmentación esboza el drama que toda obra detenta para ser obra. Esta segmentación es la que nos provoca seguir, adelantarnos, progresar hacia ese punto invisible al que nunca llegaremos.

Se aclara esta búsqueda en dos versos que nos hablan de futuro:

“A raudales entrará el sol

dorando las paredes desteñidas.

“Instantes en sol menor” propone una lectura variada, rica en formas, incluye poesía en verso blanco, coplas, cielitos, y las modalidades castellanas de Haiku, Tanka y Senryu, con un denominador común que es el amor, verdadero motor de la evocación, el recuerdo y la presencia de todo cuanto nuestra autora ama.

Si hemos disfrutado con su novela “El collar de Domitila”, no podemos ahora dejar de acompañarla con esta nueva obra.

Ricardo Rubio

 

 

LOS CAMINOS DEL AGUA, de Vilma Lilia Osella

Los caminos del agua, poesías de Vilma Osella

14x20, 88 pag.

Poesías de Vilma Lilia Osella, 2008.

Leyenda editorial: Convivencia con Dios

CONTRATAPA, por Marcelo Mendieta:

Vilma Lilia Osella es una prestigiosa periodista, escritora y conferencista argentina. Escribe en las principales publicaciones de su país, América y Europa. Estudió en la Universidades del Litoral y El Salvador. Es, además, profesora superior de Declamación y Arte Escénico. Tuvo maestros como Castelpoggi, David Viñas, Arturo Berenguer Carisomo, José Luis Gallardo, Lily Hartz y Blanca de la Vega. Es coautora del libro de relatos “El otro Menem”, autora del ensayo “Qué le ofrece París al pintor novel” y del poemario “Las Manzanas del Domingo”. En este nuevo libro incluye su último premio, recibido en Victoria, Entre Ríos. Está preparando un ensayo sobre mujeres religiosas medievales que frecuentaron la literatura. Integra varias antologías de ensayo, poesía y cuento. Su libro “Las Manzanas del Domingo”, editado por MZ ediciones, fue presentado en el “Encuentro de Poetas, Escritores y Ensayistas” que organizara Gente de Letras en Concepción del Uruguay, Entre Ríos; en la Fundación para la Poesía; en la Feria del Libro de la Ciudad de Buenos Aires , en el “VI Congreso Internacional de Poetas” en San Marcos Sierras, Córdoba, Argentina, y en la Feria del Libro de esa ciudad en 2007, donde fue declarada “de excelencia literaria” por la organización cultural Abrapalabra. También se presentó este poemario en la librería Books and Books de Miami, Estados Unidos.
La segunda edición realizada por editorial CIEN fue exhibida en la sede de Gente de Letras de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; en la VII Feria del Libro de Cañada de Gómez, Santa Fe, junto a fotografías de Nélida Harracá; en Rosario; en Salta y en Mar del Plata, en  ”Maratónica Poética”. La autora se presentó en Comodoro Rivadavia, Chubut,  en Victoria, Entre Ríos, en Santa Fe y en Córdoba, capital, con sendas ponencias sobre “Jorge Luis Borges”, “Mitos y Leyendas de Buenos Aires” y “Secreto: Vamos a descifrar la palabrita”. Trabajó en la difusión de la imagen de Buenos Aires en el interior de la Argentina y en el mundo, en la Subsecretaría de Turismo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Colabora con La Voz del Interior, La Capital de Rosario, El Taragüi de Corrientes y http://www.argentinauniversal.com., sitio web que se edita en Washington D.C. Este es su último libro: “Los Caminos del Agua”, de contenido místico y religioso. Es idónea en Turismo e integra con su esposo, Enrique Abad, una empresa de turismo desde hace 34 años.
Marcelo Mendieta
Washington. D.C., EEUU.

LA ORILLA MÁS LEJANA / DETRÁS DEL RELÁMPAGO, de Susana Cattaneo

La orilla más lejana / Detrás del relámpago, de Susana Cattaneo

14x20, poesía.

Poesías de Susana Cattaneo.

CONTRATAPA, por Ricardo Rubio:

Como pensamientos secretos a los que se aborda con mágica omnisciencia, los poemas de Susana Cattaneo nos acercan a sus pasiones y a sus deseos más profundos, a sus dudas y a sus convencimientos, y nos declaran una actitud de entrega
sincera y profusa a los espacios de la poesía.
A pesar del ardor de la fricción diaria, y buscando un tono esencial, los versos que componen estos dos poemarios llevan al lector
a un tiempo personal  de temeridades,
de edificantes incertidumbres y de críticas cavilaciones.
El desarrollo técnico completa el resultado de la obra:
la abundancia y la riqueza de palabras, la variedad de dicción,
la fecundidad en la expresión y la delicadeza de gusto,
alientan un trabajo poético de mérito, a la vez que ensayan un modo diferente de alzarse por sobre el hábito del facilismo
y del coloquio descriptivo.
Mucha perseverancia y reflexión alcanzaron este feliz resultado.
Ricardo Rubio