ESPEJISMOS, de Olga Ferraguti

14x20, 80 pag.

Relatos (2011).

He querido titular este libro ESPEJISMOS, porque ser una lectora permanente y frecuentar con deleite el decir certero, la metáfora inspirada, las historias atrapantes de los grandes escritores, produce un espejismo, el deseo ilusorio de subirme a su tren, aún con mi modesto equipaje.

Allá voy, entonces, con historias que alguna vez sentí la necesidad de escribir y que hoy me atrevo a hacerlas públicas.

Olga Ferraguti

CRÓNICAS DEL VIEJO BUENOS AIRES, de Bernabé Sosa

14x20, 76 pag.

Apostillas (2011).

Foto de tapa: Fragmento del Teatro Colón.

He buscado agrupar en este libro, recuerdos que me llevaron a hurgar en bibliotecas, en recortes de periódicos, en diccionarios enciclopédicos y a mi imaginación; crónicas, que llamaron fuertemente la atención de la gente en su momento, no siempre con la verdad a cuestas.

Crónicas del Viejo Buenos Aires son algunas de las tantas que velaron las noches de lectura de curiosos, peregrinos e investigadores, historias queridas que dejaron una marca muy profunda en nuestra sociedad.

Bernabé Sosa

EL CEMENTERIO MARINO, de Paul Valery

12x21, 40 pag.

Poesía (1998).

Edición bilingüe francés/castellana.

Versión de Mario Sampaolesi.

LA PATRIA ESTÁ MIRANDO, de Eliseo Orlando Gamarra

14x20, 92 pag.

Ensayo (1998). Leyenda editorial: Antares.

LA CANCIÓN DEL BORRACHO, de Carlos Kuraiem

14x20, 16 pag.

Cuaderno de Poesía (Primera edición, 1999).

SIMULACIÓN DE LA ROSA, de Ricardo Rubio

14x21, 80 pag.

Poesía (1998).

Arte de tapa: Mónica Caputo.

Poemas de este libro obtuvieron el Primer Premio en Poesía en el V Concurso Literario Leopoldo Marechal 1996 y Mención de Honor en el Concurso Literario 1997 de la Casa de Salta y Gofica Editora.

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PRÓLOGO de Alberto Luis Ponzo

Luces y sombras -términos y valores contrapuestos, a veces fusionados en sentido poético- recorren este libro de Ricardo Rubio. Esta apreciación inicial no responde sólo al lado conceptual de las palabras, sino al fondo mismo de estos poemas, que por momentos hacen recordar las obsesiones de una oscuridad iluminada, o una luz que no representa la claridad.
La oscuridad es más reveladora que la presencia de la luz, y ésta oculta o anula la visión esencial de las cosas. No es casual, por ejemplo, que Olga Orozco haya titulado uno de sus libros “La oscuridad es otro sol”, o que Antonio Porchia haya dicho en una de sus fulgurantes Voces: “Un rayo de luz borró tu nombre. No sé más quién eres”, y “En plena luz no somos ni una sombra”.
Ricardo Rubio no me parece alejado, en su concepción poética, de tales certezas. La sombra y la luz cruzan constantemente estos textos, a ratos misteriosos, a ratos transparentes, para mostrar, evocar y sugerir un mundo sin el engaño o la confusión de la mirada convencional.
El tiempo, el destino, la memoria, las sensaciones diarias más comunes o complejas, integran la materia del libro. Pero más allá están los términos y la diversidad de tonos, visiones y contactos que aluden a las significaciones antes señaladas.
“Aún abriendo los ojos/ caminamos para el asombro”, concluye un poema. Pero también “Continuaré con la sombra/ iluminadamente solo”. En otro de sus depurados textos expresa: “Las manos en la sombra/ y los ojos tocando el horizonte”. Es constante esta confrontación, que refuerza y condensa una visión poética más amplia.
La sombra “flamea por el suelo” y “El silencio de las sombras/ se cierne alrededor de las cosas”. Se habla también “De toda la luz”, como si ésta como si esta se completara con algo imposible de eludir, para dar más espacio a esa luz total.
En los sucesivos períodos generacionales de nuestro país (algunos negados por los propios “encasillados”), se ha pretendido fijar modalidades, actitudes o puntos de contacto con episodios literarios anteriores. Si bien sólo la historia seria y los investigadores responsables dirán la última palabra, muchos poetas han pensado mucho más en crear una obra sólida y renovadora que mezclarse en entredichos inconsistentes ante la tarea esencial de todo autor, que es el trabajo, la búsqueda profunda y lo que yo llamaría una vez más, una conducta dirigida al apasionante misterio poético. Entre estos escritores está Ricardo Rubio, quien dice con humildad: “No tengo nada/ sólo una sabiduría lejana de la aprendida,/ casi muda.”
Sabiduría al fin “camino incierto para ciertos pasos/ con cierta voz”, porque “La magia existe:/ el dios de la razón nos ha mentido”. La magia, entonces, de una voz que conoce lo incierto, la duda, y los mismos interrogantes que encontramos en la poesía de todas las épocas.
“Materia de sueños”, “Agua de pájaros” y “Simulación de la rosa”, los tres niveles del libro, tienen la virtud de suscitar en nosotros el eterno asombro ante el valor verbal y el vasto campo de sensaciones derivado de una imagen, de una experiencia íntima y solitaria.
Se trata, en síntesis, de lo que llamamos y tratamos de entender: la creación poética. Y “cuando el poema ha sido hecho -escribió el crítico Ibáñez Langlois (1)- ALGO NUEVO HA SUCEDIDO, ALGO QUE NO PUEDE SER ENTERAMENTE EXPLICADO POR NADA QUE SUCEDIÓ ANTES”.
Un suceso, una nueva tentativa y la feliz aparición de este testimonio de Ricardo Rubio, es lo que saludamos con entusiasmo y gratitud.

Alberto Luis Ponzo

Alberto Luis Ponzo

TESTIMONIOS DEL PRESENTE, Antología poética

 

14x20, 152 pag.

 

Octubre de 2008. Arte de tapa: Óleo de Mónica Caputo.

Poetas: Héctor Miguel Ángeli, Rubén Balseiro, Santiago Bao, Gino Bencivenga, Luis Raúl Calvo, Mónica Caputo, Carlos Norberto Carbone, Susana Cattaneo, Silvia Marina Crespo, Domingo De Cristofaro, Marta Dulce, Jorge Luis Estrella, Héctor Faga, Roberto Glorioso, Amadeo Gravino, Jorge Hirsch, Carlos Kuraiem, Alicia Grinbank, Susana Lamaison, Hilda Mans, Élida Manselli, José Martínez-Bargiela, Graciela Maturo, Raúl Pérez Arias, Alberto Luis Ponzo, Horacio Preler, Ricardo Rubio, Enrique Sandri, Gustavo Soler, José Emilio Tallarico, Gustavo Tisocco, Amanda Tomalino y Andrés Utello.