Acerca de Hero Carmina, de Ricardo Rubio, por Susana Lamaison

Hero – Carmina

Acerca de Hero Carmina, de Ricardo Rubio, por Susana Lamaison

  Los verdaderos héroes de la historia ofrecieron la mano, la palabra…
RR

Entendemos por héroe al principal personaje masculino que protagoniza una obra literaria. El término tiene connotaciones de virtud y honor.

Dice Carl Jung en El hombre y sus símbolos que el mito del héroe es el más común y mejor conocido del mundo. Lo encontramos en Grecia y Roma, en la Edad Media, en el lejano Oriente, y entre las comunidades originarias y tribus contemporáneas. Lo mismo Ulises que Eneas, Sanson que David, el Campeador que Rolando, Sigfrido que el Rey Arturo, Sandokan que Tarzan, el Zorro que Popeye, los tres Mosqueteros que Batman, Rambo que el Inca Atahualpa.
Representan a su cultura de origen y suelen estar dotados de condiciones extraordinarias, desde el momento de su nacimiento y aún desde su concepción, con las que responden a las necesidades de su medio, tiempo y circunstancias. Son exactamente lo que se espera y necesita de ellos. No siempre son imaginarios o fantásticos, los hay reales y cotidianos. La historia los ha dejado en un lugar de privilegio y, en ocasiones, también, los ha olvidado. Pueden variar los detalles de sus costumbres, vestiduras, armas, recursos, pero su esencia y su estructura psíquica no varían. Saben de sacrificios y de privaciones, caen y se levantan, no cejan en sus intentos de alcanzar el ideal, son admirados, seguidos y también son traicionados. La muerte los heroiza aún más y pueden, en los casos más asombrosos, vencer después de muertos como el Cid del Ciclo de Romances.

Susana Lamaison

El héroe tiene fortalezas y debilidades, y crece a través de la superación de cada una de ellas, con ayuda de otros o sin ella. A veces hace entrega de su ser a la Corona, al Estado, a un pueblo, a la amada o a una causa revolucionaria y por ellos vive, sangra y muere. “El héroe no sería héroe si la muerte lo aterrorizara”, dice Campbell. Esta es su última partida…

“Los creadores de la leyenda raras veces se han contentado al considerar a los grandes héroes del mundo como meros seres humanos que traspasaron los horizontes que limitan a sus hermanos, y regresaron con los dones que solo puede encontrar un hombre con fe y valor tales. Toda la vida del héroe se muestra como un conjunto de maravillas con la gran aventura central como culminación.” (De El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito, Joseph Campbell).

En la modernidad, donde “Muertos están los dioses…” (Así hablaba Zaratustra, Nietzsche), podríamos sospechar que muertos están los héroes y que ya no existe la sociedad a la que dioses y héroes daban soporte. Se deja a un lado así al Héroe de vivir la vida que nos toca, simplemente… ¿Qué mayor heroicidad?

HÉROE es el que enfrenta el día a día, el que emprende la dura tarea de crecer, el que se somete a un régimen con el que no acuerda, el que lucha anónimamente por su causa, el que defiende sus ideales, el que arriesga su vida por el prójimo, el que pasa necesidad y comparte lo que tiene, el que sufre y padece y no se doblega, el que elige morir antes que corromperse o claudicar con su propósito. Héroe es el que batalla en la guerra de todos los días. El que sale de su casa, se expone al medio que no siempre es favorable, acepta las adversidades de vivir a solas o en comunidad, sostiene su hogar, protege a su familia, defiende su fe o sus convicciones, sabe también de represiones, persecuciones y ostracismos. No necesariamente proezas físicas ocupan al héroe, también las espirituales o las que imponen el silencio y la discreción.

Aquel que se ha atrevido a escuchar la llamada interior, ha conocido las asechanzas y peligros y, también, la soledad que la aventura implica. El que no se pierde en los laberintos externos e internos porque tiene fuerza interior y claridad de pensamiento, el que sabe lo que su alma necesita, ese es el HÉROE.

Hero carmina de Ricardo Rubio es una Cantata o Canto de Héroe. Se percibe en la obra a un héroe que canta la propia aventura de vivir. Los héroes siempre han sido cantados. Los antiguos Cantares de Gesta medievales remiten a los cantos de guerra que entonaban los guerreros antes de hacerse a la lucha, es decir, una versión de las marchas o cantos marciales de los ejércitos o los cantos tribales que estimulan e inducen a la lucha a los indígenas o a los jugadores deportivos. En esta ocasión es el Héroe el que canta…

“No habrá juglares ni trovas
para el héroe de todos los días.” pág. 33

Hero Carmina está estructurado en tres partes como corresponde al itinerario de todo héroe: Partida, Gesta y Retorno, con número similar de poemas en las partes que lo componen (13, la primera y 11, las dos siguientes), más un Liminar y un Epílogo —cada uno de métrica, ritmo y extensión diversos, en un excepcional nivel lingüístico—. La obra presenta ya en los títulos un rico campo semántico de voces propias de una gesta: lid, periplo, fiereza, lucha, adalid, victoria, titán, honor, cicatrices, derrotero, friegas, gloria, emboscada, que anuncian un posterior despliegue generoso y bellamente expresivo.

“Deshoja lanzas y arquería de fresno, trepa al paraíso
y recorta horquetas para llegar más lejos.” pág. 9

Desde el comienzo se advierte un paralelo entre la lucha del héroe-hombre y la del héroe-poeta, porque Ricardo Rubio ha escrito desde siempre y ha cantado, ha recorrido exitosamente todos los géneros literarios —poesía, narrativa, cuento, minicuento, novela, ensayo—, ha dirigido y representado sus propias obras de teatro, ha sido maestro de muchos poetas y narradores, ha creado grupos literarios, ha conocido a todos los grandes escritores de nuestro tiempo, ha trabajado artesanalmente el material que ha editado, ha traducido, y hoy es leído en varias lenguas y frecuenta los espacios literarios más diversos del mundo. Este es el camino del héroe-bardo que emerge con la simple fuerza de su palabra, crece, se despliega, inunda, luce, derrama su fuerza creadora, lidera y nutre a escritores y a amigos.
Elijo extractar los versos de la obra que sostienen la idea del héroe-poeta que desde sus primeros años siente y tiene una profunda inclinación por la palabra:

“Hay hechos que quieren suceder,
palabras que ansían ser pronunciadas.” pág.11

Desde el seno del hogar amoroso parte el héroe a cumplir su destino.

“Mujer de Alence, mi madre, hombre de Forcas, mi padre, fueron los primeros héroes que conocí.” pág. 7

Advertimos la destreza y la intención primeras:

“El niño funda la sustancia silábica,
una intención de lumbre en el sonido.” pág. 14

Y el comienzo de lo que podría entenderse como aprendizaje formal:

“Luego llegan las mañanas del alfabeto: las líneas cruzan el papel y el lápiz cristaliza la memoria.” pág.9

Surge el planteo de formarse y aprender, con sus naturales consecuencias:

“A veces los dedos cierran las vocales y abren la desdicha” pág. 9

El héroe escriba y poeta se plantea:

“¿Por qué cargo entonces una lanza
y un escudo sobre estos pies?
¿Un lápiz de sueño en cada mano?” pág.13

El afán y la intención poética no ceden, nadie dijo que el recorrido fuera fácil…:

“En mitad de una canción surge el estrago
y agita la zozobra.” pág. 17

Es ambiciosa la ilusión y grandes, la ansiedad y la esperanza, ante el camino no andado o la página en blanco:

Susana Lamaison

“Pretendo escuchar el silencio,
navegar las ideas,
unir puntos luminosos en medio de la nada.
No elijo el lugar ni las vocales,
sólo tengo anhelos, deseos, ansias.” pág. 17

Los logros del héroe habrán de concretarse, paso a paso, pero existe la angustia:

“¿Quién comprende el latido
o el color del entusiasmo?” pág. 57

En pos de su quimera el héroe-poeta va atravesando por distintos estados de ánimo:

“Broto de esa sed, la hago real,
la confirmo en cada grito, aunque las horas
arrecien la desolación del pulso
cuando todo sale mal.” pág.25

Busca distintas motivaciones y se justifica a sí mismo:

“… el porqué de los pájaros en el aire
avivará mis pasos,
dará sentido al paño de aquel niño
que partió mil veces
y otras mil regresó
para llegar más lejos.” pág. 27

Héroe-poeta renueva los intentos y tiene aspiración de trascender y permanecer en la memoria:

“Insisto en alcanzar cierta voz
y sembrar luces en el recuerdo.” pág. 20

Admite que los primeros escarceos tienden a ser desacertados, pero llevan pureza y esperan aceptación:

“La primera estocada de una leyenda
es torpe y absurda, grosera en esencia,
inocente.
No desea herir, solo exhibe el oficio
y aguarda aprobación.” pág. 61

o en:

“quizás mi juventud buscó el elogio,
la esgrima de los músculos y el brío;” pág.64

 

Óleo de Safet Zec

Evoca la juventud y fundamenta magistralmente la razón de su partida primera:

“solo partí para medir la astucia,
para tullirme en los inviernos
mientras civilizaba la euforia.” pág.64

Siente y sabe que se acerca, más y más, a la llama que vislumbra desde su partida:

“Las preguntas cavan hondura en la visión,
modulan idiomas en la voz,
pincelan en el aire;
vanos señuelos para atrapar la chispa
en el inicio del fuego.” pág. 29

Por momentos el héroe vacila, aunque no se detiene ni se distrae:

“Necesito saber si la palabra
surge de la ceguera,
si nació con aquel niño
que manipuló un susurro
para generar el habla.
Necesito sentir que la voz
es modulación de lo cierto
y que la tinta revela un frenesí.” pág.30

Conoce en su trayecto escritural las vanidades ajenas, la imitación, la burla, el menosprecio, el narcisismo…

“Tarde descubrí que la gesta
conspira, agita, agota,
intenta enmudecer la llama que relumbra” pág. 18

También lo invaden sus propios cuestionamientos:

“Llegan los vacíos y el lamento,
el sonido de los pasos que no di” pág. 22

Sensible y fiel a sí mismo podrá experimentar el miedo:

“El miedo puede habitar el poema
y cada línea puede confirmar
un ladrido ciego.” pág. 32

También, pensar que ha perdido el norte:

“¿Cuál es la llave de este abecedario
fundado en el cansancio
donde la reflexión se deshace
y el corazón late a ciegas?” pág.32

Es que en el terreno que debe recorrer no abundan la sinceridad propia ni la ajena:

“Me cubro por temor a la tormenta;
la franqueza es inútil
en este mar aturdido.” pág.51

Por momentos nuestro héroe se ha sentido “un escritor manco”, “un segador gallego de Forcas sometido a la injusticia”, pero no duda de ser “…todos en esta cadena seminal”, vale decir, quizás, abarcar a todos y decir por todos. pág.40

El héroe-hombre-poeta ha conocido la tibieza del hogar paterno al que se vuelve para recuperar fuerzas, ha gozado del amor de su mujer y de sus hijos (“No es bueno que un abrazo no suceda.”, pág.18), ha andado y desandado los caminos, sobrellevó adulaciones y agravios, conoció las antípodas de los afectos, fue el escriba nocturno que vivió por sus manos, se aventuró en terrenos difíciles y poco auspiciosos, agotó y recuperó sus fuerzas, conoció privaciones y holguras, y fue —como todo héroe— sorprendido, imitado, combatido y amado…

“Apremio, esfuerzo, amenaza,
la sangre se sacude, hierve,
alza la voz y fatiga el tiempo.” pág.44

En su intento de salvar el mundo de la palabra, el héroe-poeta se rinde ante ella y la acepta como reina:

“Tendido ante esta ley,
la llave del tiempo,
la que intento comprender envuelto en tinta,
sigue siendo la sublime,
la madre del eco,
la reina del costado gris:
la palabra.” pág.32

El héroe-bardo pasa de pensar “Mi presagio de cantar no es de rodillas”, pág.16, a “Mi presagio de cantar es de rodillas”, pág. 66, vale decir que, con la humildad que solo los grandes conocen, acepta que ha podido crecer en la dura gesta de vivir. Su palabra tiene el mismo poder que el filo de la espada. Ya no la ostenta, ella brilla sola, y su luz hace caer los escudos desgastados de otras voces. Ricardo Rubio es el héroe-poeta de las cosas hechas y por hacer, de los géneros frecuentados y por frecuentar, de las palabras dichas y de las palabras por decir.

Susana Lamaison, 2018


Susana Lamaison nació en Buenos Aires en 1947. Es Maestra Normal Nacional, Profesora en Lengua, Literatura y Latín, y Licenciada en Letras. Ejerció durante largos años la docencia en Nivel Secundario y Universitario.
Actualmente se dedica a la Corrección Literaria Institucional de la Universidad de Morón, en el Departamento de Relaciones Institucionales/Unidad de Medios/ Página web/Editorial/Imprenta, de esa Casa de Altos Estudios.
Desde hace más de 20 años participa de las actividades de la Fundación Internacional TOZAI (Oriente-Occidente), http://www.tozai.com donde ha sido miembro organizador de los Encuentros Internacionales de Poesía Haiku, y también Miembro del Jurado de Certamen Internacional de Poesía Haiku (2016). Es asimismo Correctora de los libros de los Encuentros y tiene a su cargo un espacio en la página web de la Institución: Tozai esquina Haiku. Sus poemas Haiku han sido traducidos al japonés.
Ha publicado los siguientes libros:
Por la Rama del Paraíso. Poemas. 2002.
Caerá otra lluvia… Haiku, 2007.
Haiku para la vida, 2011.
Como se van los pájaros… Haiku, 2011.
de olvidos y memoria. Poemas, 2012.
Palabra en el tiempo, Poemas, 2017.
Ganó recientemente el Premio Poesía con su libro Evocaciones, Poemas. Concurso XV, 2017.
Colabora con el Centro de Estudios Poéticos dirigido por la Dra. Graciela Maturo.
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Poemas de amor, de Carlos Kuraiem (2011).

Poemas de amor, de Carlos Kuraiem (2011).

Poemas de amor, Carlos Kuraiem (2011) – Arte de tapa e ilustraciones interiores de Rubén Pergament – Selección y prólogo se Susana Lamaison

Del mito al poeta Kuraiem
a través del amor

                                                                                                                        por Susana Lamaison

El amor es un sentimiento fundacional en el hombre y  sobre él se han escrito las páginas más bellas de la literatura de todos los tiempos. De los sumerios o del bíblico Cantar de los Cantares a nuestro presente, no hay lugar ni época que no  nos hayan dejado una expresión notable y bella de este sentimiento. Pudo ser este libro de Kuraiem, un poemario persa o hindú, o quizás, pudo estar compuesto para haber sido acompañado con el sonido de los crótalos  árabes, o ser parte  del Cancionero de Juan de la Encina, o de los Madrigales del Marqués de Santillana,  o  estar incluido entre los audaces versos del Arcipreste de Hita. Tal vez pudo ser un cuestionamiento del romancero eterno, o un decidido planteo romántico.  Por qué no una manifestación de las vanguardias… Cómo saberlo si hay un poeta cuyo amor vibra en los versos, si hay un alma que padece el abandono, el desamor, la ausencia.
Quizás pudieron movilizar estos sentimientos los versos homéricos o acompañar en  su viaje a Dante por el Infierno, probablemente con esta misma pasión se construyeron la cuna o la mesa de Pedroni, o se escribió la Canción desesperada de Neruda, pero son nuestros estos Poemas de amor porque pertenecen a nuestro presente y a nuestro poeta.
Curiosa costumbre la de los hombres actuales de no apreciar con mirada futura los méritos de un poema de hoy. María Luisa Olsen decía que debían pasar 50 años para tener la verdadera perspectiva que nos permitiera valorar una obra debidamente. Muchos de nosotros ya no tendremos esos tiempos.
Pienso que lo que me emociona hoy en este libro me conmoverá siempre. Creo que lo que encuentro  acertado hoy será acertado para mí siempre. Siento que aquello con lo que me identifico hoy  me servirá para identificarme siempre. Imposible cambiar la sensibilidad.
Tal vez nos encuentren estos poemas como lectores en situaciones personales muy distintas, pero será difícil que nos resulten indiferentes un corazón que reclama a gritos, un alma que se deshace en lamentos, un espíritu desconcertado que busca caminos, un ser que se multiplica en funciones y tareas para suplantar a la amada ausente,  un hombre dispuesto a renacer en la certeza de que lo ha intentado todo.
Si hemos tenido la fortuna de gozar del amor también hemos tenido la desgracia de padecer los sufrimientos que la entrega al ser amado trae aparejados.  En este terreno movedizo el “para siempre” no es válido y la vida con sus artilugios se encarga de modificar nuestros deseos e intenciones. La culpa no existe. Sólo el desacierto de una elección desafortunada. Pero cómo saberlo cuando estamos enamorados. Sólo el tiempo que transcurre inexorablemente nos pondrá ante las circunstancias que someten nuestro amor a pruebas, a veces imposibles de superar. Hay siempre un otro, al que amamos y sentimos igual a nosotros mismos, que tiene su propia estructura, su propio yo, su propia identidad; un otro que cambia a un ritmo diferente del  nuestro, que no es ni mejor ni peor, sólo distinto, y que torna imposible nuestro compartido sueño de amor de otro momento y otras circunstancias de la historia común de amor de los dos.
Así como en el mito de Ariadna y de Teseo se entrecruzan  el enamoramiento, la ira, el abandono, la traición, el dolor, la belleza, la tentación, el deseo, la unión, así en este poemario se enredan los hilos del amor, se tejen y destejen en poemas y en prosas poéticas de profunda naturalidad y espontánea riqueza.
¿Quién es ese poeta que ha quedado solo? ¿Quién es el que recuerda, evoca, implora, busca las formas de volver a enamorar? ¿Quién el que se humilla, se aferra a un pasado ilusorio, se compromete con proyectos nuevos? ¿De quién es la voz que aúlla, que lamenta, que grita? ¿Quién es el que no entiende  ni acepta la realidad impensada que se le presenta ante los ojos?
El que puso la mesa, el que regó las plantas, el que atendió a los hijos, el que buscó por el camino de la fe y la esperanza, el que se vistió de amante, el que intentó seducir y amó con el cuerpo y con el alma… ¿De quién hablamos? De Carlos Kuraiem.
Si dejamos  a un lado el sentimiento mismo que genera la expresión que es su medio de exteriorización, y echamos una mirada al cómo se manifiesta nuestro poeta que ama, si contemplamos los signos y el bello y curioso orden a que los somete, podremos decir que estamos frente a una hermosa y sentida obra de poesía amorosa, que se puede incluir sin dudas en la nómina de las más reconocidas antologías de Poemas de Amor.

ENVUELTO EN OTOÑO, de Juan Carlos Molinuevo

14x20, 196 pag.

 

Poesía (2011). Arte de tapa: Alicia Yokoi.


Juan Carlos Molinuevo

PALABRAS PRELIMINARES (por Susana Lamaison)

Envuelto en otoño es el primer libro de poemas de Juan Carlos Molinuevo. No podríamos encontrar un ejemplo más ajustado al principio freudiano de la curación por la palabra.
Es una enorme satisfacción y al mismo tiempo una delicada responsabilidad introducir este libro porque me une a su autor una sincera amistad que se inicia en los encuentros de Taller Literario donde él comienza a hacer sus primeras armas.
Tal vez porque las circunstancias me permitieron aproximarme a sus sentimientos puedo atreverme a hablar de esta obra en donde Juan Carlos plasma en palabras su profundo dolor. Resulta paradójico compartir momentos de alegría en los que se muestra suspicaz, jocoso, festivo, agudo, afectuoso, cuando una pena antigua le orada el alma hasta casi la propia destrucción, y es por la búsqueda sostenida de la poesía como medio de expresión insustituible, que va a encontrar el modo de comenzar a convertir el agudo pesar en palabra a la que ya nada podrá borrar y que quedará como visión de lo que no podemos pensar, ni queremos aceptar, ni es posible comprender, pero que nos ha sucedido y ha permanecido contenido en el alma, comprimido, entre guardado y atesorado, y temido y adorado como a un Dios en un altar.
De una manera simple,  en el terreno psicoanalítico, lo diabólico se metaboliza y luego se simboliza. Aquí  la simbolización está en la palabra poética. Como un trueno cae la mayor desgracia, la que atenta contra la norma universal por la que el hijo debe enterrar al padre, y el padre,  atravesado  de espanto y de sufrimiento, escribe, poetiza, y va pudiendo decir y así rever, y cuestionarse y analizar y acercarse y tomar distancia para poder elaborar lo que no es pasible de ser –  en un principio – ni nombrado.
Hay en estos hermosos poemas campos semánticos que remiten a la muerte  a través de un espontáneo empleo de la palabra y que surgen de distintos ámbitos. Cada una con sus bisemias, dignas de ser desmenuzadas minuciosamente:
– naufragio, astillas, niebla, bruma, silencio, abismo
– noche, miedos, insomnio, vigilia, luna
– pasos, sombra, fantasma, duende, ángel
– caverna, pantano, camino, río, laberinto
– pasado, otoño, el después, eternidad
– reloj, sal, cristal, espejo
El buitre y, en categórica contraposición, la rosa que cultiva con sus propias manos, y que enlaza afectos distintos, todos vínculos amorosos, desde la novia, la madre, la abuela y el ausente.
Se percibe en este poemario una búsqueda incesante de la poesía, del poema, del verso, y plantea hasta un tratamiento de la poesía como mujer a la que seduce, ama y hace parir versos. El poeta desea ser verso… En verdad hay un grito de auxilio en el hombre que se esfuerza por hacer palabra su sentir, por dejar constancia de su padecer, por expresar lo que ya han hablado por él sus lágrimas, sus sucesivos padecimientos físicos. Los ojos que no querían ver, el corazón que no quería latir, el otoño amenazante que lo envuelve.
No me cabe a mí destacar los méritos literarios de esta sentida obra poética para no caer en la repetida exaltación elogiosa de un prólogo más, y porque, ustedes, lectores, lo van a poder apreciar sin intervención mía ni de nadie. Sí entiendo que me corresponde reconocer el satisfactorio progreso experimentado en los años compartidos y celebrar el maravilloso poder de la PALABRA y de la POESÍA, para canalizar los dolores que todos llevamos y también para destacar las bellas cosas con que la vida nos premia. Unas y otras nos hacen personas.

                                    Susana Lamaison

Susana Lamaison

HAIKU PARA LA VIDA, de Susana Lamaison

11x8, 70 pag.

Haiku (2011).

Colección MicrOmegaS, Nº 9.

Lámina interior de Haiku para la vida: Agustina y Franco

 

Susana Lamaison con Agustina y Franco, sus nietos.

COMO SE VAN LOS PÁJAROS, de Susana Lamaison

11x18, 68 pag.

 

Haiku (2011).

EUFONÍA, Antología Poética

14x20, 80 pag.

Poesía (2009).

Leyenda Editorial: SADE Oeste Bonaerense.

INTERVIENEN:

Norberto Alessio, Susana Álvarez, Gabriela Antón, Manuel Asorey, Rubén Balseiro, Pedro Bidegain, María Angélica Cabanillas, Jorgelina Caial, Carlos Carbone, Nélida Carpinetti, Haydeé Cimadoro, Alba Correa Escandell, Juan De Biase, María Amelia Diaz, Elsa Fenoglio, Olga Ferraguti, Constancia Fioti, Élida Franco, Ernestina Gallo, Ana María García, Irma Garone, Elsa Gervasi, Lilia Goldberg, Irma González, Estela Herrera, Jorge Hirsch, Osvaldo Hueso, Nélida Jurado, Zahira Kezelman, Carlos Kuraiem, Susana Lamaison, Ada Lerner, María Teresa Lo Gioco, Jorge Luis López Aguilar, Pablo Marrero, José Martínez-Bargiela, Graciela Mena, Lía Miersch, Osvaldo Milano Arrieta, Herminio Milovich, Juan Carlos Molinuevo, Silvia Montilla, Juan Alberto Núñez, Elvira Otero, José Antonio Panizzi, Alicia Paulucci, Norma Pazos, María Luisa Peña, Raúl Pérez Arias, Jorge Pintos, Alberto Luis Ponzo, Rosa Rey, Ricardo Rubio, Ana María Scagnetti, Bernabé Sosa, Boris Stoyanoff, Roberto Taberner, Juan-Jacobo Bajarlía, Norberto Corti, Ester de Izaguirre, Eugenio Mandrini, Graciela Maturo, Carlos Pensa, Enrique Sandri, Marcos Silber y Andrés Utello.

Publicado en Ada Inés Lerner, Alba C. Escandell, Alberto Luis Ponzo, Alicia Paulucci, Ana María García, Ana María Scagnetti, Andrés Utello, Élida Franco, Bernabe Sosa, Boris Stoyanoff, Carlos Kuraiem, Carlos N. Carbone, Carlos Pensa, Constancia Fioti, Elsa Fenoglio, Elsa Gervasi, Elvira Otero, Enrique Sandri, Estela Herrera, Ester de Izaguirre, Eugenio Mandrini, Gabriela Antón, Graciela Maturo, Graciela Menna, Haydeé Cimadoro, Herminio Milovich, Irma Garone, Irma González, Jorge Hirsch, Jorge López Aguilar, Jorge Pintos, Jorgelina Caial, José Antonio Panizzi, José Martínez-Bargiela, Juan Alberto Núñez, Juan Carlos Molinuevo, Juan De Biase, Juan-Jacobo Bajarlía, Lía Miersch, Lilia Goldberg, Manuel Asorey, María Amelia Díaz, María Angélica Cabanillas, María Luisa Peña, María T. Lo Gioco, Marcos Silber, Nélida Carpineti, Nélida Jurado, Norberto Alessio, Norberto Corti, Norma Pazos, Olga Ferraguti, Osvaldo Hueso, Osvaldo M. Arrieta, Pablo Marrero, Pedro Bidegain, Raul P. Arias, Ricardo Rubio, Roberto Taberner, Rosa Rey, Rubén Balseiro, Silvia Montilla, Susana Álvarez, Susana Lamaison, Zahira Kezelman. Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Leave a Comment »

MONODIAZUL – JOSÉ MARTÍNEZ-BARGIELA – Apostillas de los amigos

14x20, 68 pag.

Apostillas de algunos amigos de José Martínez Bargiela: Luis Raúl Calvo, Jorge Luis Estrella, Susana Fernández Sachaos, Carlos Kuraiem, Susana Lamaison, Graciela Maturo, Alberto Luis Ponzo, Ricardo Rubio, Andrés Utello, Antonio Requeni, Manuel Cao Corral, Carlos Enrique Berbeglia, José Luis Álvarez Fermosel (“El caballero español”).

Notas y comentarios (2011). Arte de tapa: Caricatura de José Martínez-Bargiela de Sciamarella.

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José Martínez-Bargiela (España, 1921- Argentina, 2009)
“Un artista non só é libre cando renuncia ao público masivo, un verdadeiro artista necesita ser un grande e honorable ser humano. Tal foi o caso de José Martínez-Bargiela.” (Ricardo Rubio)

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JOSÉ MARTÍNEZ-BARGIELA
Bibliografía

Poesía:

Poemas al sur de Finisterre (Edigraf, 1982).
Poemas al este de nuestras Rías (Edigraf, 1983).
Poemas al noroeste del río Miño (Edigraf, 1983).
De las fuentes al tiempo (Edigraf, 1984).
Veiramar y El libro de los soliloquios (Lacethia, 1985).
Faros de luz y sombra (Carollo, 1985).
Meandros para  un retorno (Carollo, 1986).
En tránsito de lunas (Platino, 1987).
Los restos de un cometa (Lacethia, 1987).
Responso para una balada (Carollo, 1988).
Requiem para un canto patagónico de ausencias, ilustrado por Pier Cantamessa (Platino, 1989).
Buenos Aires vertical hacia los puertos (Platino, 1991).
Travesía atlántica de un imaginario poeta negro (1992).
Máscara de los Andes (Platino, 1993).
Hojas de palisandro (Nueva Generación, 1997).
La novia del navegante, cuyos versos inspiraron la Cantata “Alusiones”, música y orquestación de Mario Cosentino.
Los ávidos laureles (Sociedad de los Poetas Vivos, 1998).
Diario de bordo: libro de bitácora (La Luna Que, 2002).
Fragmentos de la noche (La Luna Que, 2003).
El escultor (La Luna Que, 2004).
Abismo de ausencia (La Luna Que, 2005)
Nudos de sombra (La Luna Que, 2006)
El navegante / O navegante, edición bilingüe gallego castellana (La Luna Que, 2009)
Monocordia, póstumo (La Luna Que, 2010).

Narrativa:

El crimen de los carboneros, cuento (La Luna Que, 2006).
Yo, el esmoquin, novela (La Luna Que, 2008).

Algunas antologías que recogen fragmentos de su obra:

Premios Nicolás Guillén, Poetas argentinos contemporáneos, Premios Leopoldo Lugones, Centro de Letras San Telmo, Veinte voces destacadas, Piedra de sol, Libro de bitácoras (El editor americano), Hágase la poesía (El editor americano), Semillas y frutos (El editor americano), Diccionario Hispanoamericanos Contempo-ráneos (El editor americano, sel. Oscar Abel Ligaluppi), Poetas argentinos Contemporáneos (Tomo V, Eleusis, sel. Nina Thürler), 18 poetas argentinos de fin de siglo (Eleusis, sel. Nina Thürler), Antología Grupo Zahir 1996 (Sel. Liliana Díaz Mindurry), Antología homenaje a Arturo Cuadrado (Botella al mar, sel. Alejandrina Devescovi), Poesía hacia el nuevo milenio (Tomo II, La Luna Que, sel. Ricardo Rubio), Café literario de Buenos Aires (Comp. Josefina Arroyo y Patricia Bence, Poemas a Nai (Galicia, sel.Xesús López Fernández), Dársena Sur (Servilibro/La Luna Que, Paraguay, 2004), Tinta Buenos Aires (Cuentos, La Luna Que, 2004), Las voces que somos (La Luna Que, 2005), Icosaedro (La Luna Que, 2007), Testimonios del presente (La Luna Que, 2008).