CONSIDERANDO EN FRÍO: EN LA TIERRA DE NADIE, por Rubén Balseiro

EN LA TIERRA DE NADIE

(Reflexiones sobre poesía, sociedad y comunicación)

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“El hombre no es otra cosa que lo que él se hace”

Jean Paul Sartre

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En la tierra de nadie, de Rubén Balseiro

En la tierra de nadie, de Rubén Balseiro

Adentrarnos en el universo de la poesía es adentrarnos en los territorios profundos del hombre. En esos espacios donde lo esencial aflora como manifestación más genuina del ser. Podemos decir que el hombre es “El ser que se busca”. Ahora bien, ¿Qué es esta búsqueda? Sin duda es la búsqueda de sí mismo, de su lugar en el mundo, de su origen, de su fin, pero es ante todo una búsqueda peligrosa ya que implica la incertidumbre del hallazgo. Veamos, en mi búsqueda ¿Me encontraré al final del camino? Y en caso de encontrarme ¿Encontraré aquello que esperaba encontrar? Es en este recorrido donde Sartre instala la angustia diciendo:

“La angustia es el ser uno su propio ser en el modo de no serlo”

Lo primero que podemos pensar es precisamente nuestra posibilidad de pensar. Pero, ¿Cómo nos pensamos? o mejor aún, cuando pensamos, ¿Cómo se constituye nuestro pensamiento?

El punto de partida del pensamiento es la palabra, el hombre piensa a través de la palabra, o para ser más preciso, del lenguaje. El lenguaje está, no es una herramienta que el hombre utiliza, es el hombre mismo. De allí que Octavio Paz escriba:

“El lenguaje es una condición de la existencia del hombre y no un objeto, un organismo o un sistema convencional de signos que podamos aceptar o desechar”

Dios es un punto crucial en el entendimiento del destino humano. Desde las religiones más antiguas a la actualidad el hombre ha tratado de explicar en lo sobrehumano aquello que humanamente no podía explicar.

Nietzsche en cambio postula “la muerte de Dios”, dice en su libro “Así habló Zaratustra”

“¡Será posible! Este viejo santo en su bosque no ha oído todavía nada de que Dios ha muerto”

La muerte de Dios no es un tema menor, el propio Descartes tiene que recurrir a Dios para sostener su teoría. La famosa “Tabula rasa” no es tal y el racionalismo de Descartes descansa en un concepto a priori, no cuestionado, la existencia de Dios. Por su parte, la ausencia de Dios se traduce como la ausencia de toda verdad absoluta. Esto deja al hombre en un desamparo y también en una potencialidad que lleva a Nietzsche a decir:

“El hombre es el embrión del hombre del porvenir”

Sartre plantea claramente ese desamparo:

“El hombre no es otra cosa que lo que él se hace” 

Rubén Balseiro

Rubén Balseiro

 

En resumen; somos el ser que trata de entender quién es, qué lugar ocupa en el mundo, de dónde viene, a dónde va. Si aceptamos el determinismo, hay un trascendente, Dios, que es fuente y fin de la busca y en cierta forma agota en sí el porvenir. Si ese trascendente no existe, cada uno es el constructor de su ser, enfrentado a la incertidumbre del futuro. Nuevamente Sartre es claro al expresar:

“Soy eso que no sé si seré en tanto posibilidad, por eso soy angustia”

¿Cómo enfrenta el hombre esta angustia?. Por un lado, intenta buscarse a sí mismo e intenta entender su lugar en un mundo muchas veces extraño a través de la teorización filosófica. Pero como vimos, la filosofía no es la única forma,   la religión es otra.

La religión nos ofrece una explicación absoluta, no dejando puerta abierta a posible incógnita ya que Dios provee lo necesario para que el hombre logre resarcir sus frustraciones. Esta suerte de acción protectora es expresada por Freud de la siguiente forma:

“El hombre común no puede representarse a la providencia sino en la persona de un padre de grandiosa envergadura. Sólo un padre así puede conocer las necesidades de su criatura, estremecerse con sus suplicas, aplacarse ante los signos de su arrepentimiento”

Como vemos, la religión aparece como un paliativo que no resuelve el problema sino que lo acota. La angustia se reduce ya que siempre hay un por qué de orden superior que justifica lo acontecido. El pensamiento de Freud al respecto está muy bien clarificado, en un aforismo que el mismo Freud incluye en “El malestar en la cultura” y que dice:

Quien posea ciencia y arte

también tiene religión.

Quien no posea una ni otra;

pues que tenga religión.

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Por eso Freud continúa:

“Todo esto es tan evidentemente infantil, tan ajeno a toda realidad efectiva que quien profese un credo humanista se dolerá pensando que la mayoría de los mortales nunca podrán elevarse por encima de esta concepción de vida”

Ahora bien, la filosofía y conjuntamente la ciencia, no ofrecen una respuesta final;

nos apartan de las certezas divinas pero nos dejan en una perpetua incertidumbre, en un

vacío existencial, para muchos, difícil de resistir.

Sin embargo hay una tercera opción que ha desarrollado el hombre, no para explicarse su origen o su fin pero sí para relacionarse consigo mismo y con los otros hombres, me refiero al “Arte”.

El hombre ha buscado trascender su yo a través de manifestaciones artísticas como la música, la pintura, la escultura, la literatura en general y la poesía en particular (ya que es lo que nos ocupa en estas páginas) y llegar a lo esencial de sí mismo y de los demás hombres.

Como vemos, la poesía es acaso un intento de encuentro, de encuentro con uno mismo, pero también, de encuentro con el otro hombre, con la sociedad a la que pertenecemos y que nos identifica. Por eso toda poesía es una búsqueda de identidad, es uno de los modos de profundizar en el saber de los pueblos y en su acontecer, ya que es el modo de acercamiento más íntimo entre los hombres; acercamiento a esas fibras esenciales que sólo trascienden en esos momentos claves en que la poesía viene a visitarnos.

Las páginas que siguen intentan acercarse al acontecer poético de nuestro país, tratando de ver la interacción entre poesía, sociedad y comunicación. Buscan mostrar, acaso, que la poesía, más allá del alejamiento del lector no ha muerto, está vigente, palpita, trata, a veces con más éxito a veces con menos, de llegar a la gente, de cumplir ese rol primordial en el desarrollo de la humanidad.

Vivimos un mundo convulsionado, veloz, donde la sociedad de consumo estableció sus paradigmas, pragmáticos y utilitarios y es contra esos paradigmas que la poesía a través de la tarea de los poetas lucha, trata de mostrarse, trata de llegar a ese lector ocupado en otra cosa.

El hombre, ya no está en la búsqueda de sí, sino en la búsqueda de lo que una sociedad centrada en el consumo establece, debemos replantear nuestro camino y acaso la poesía es una de las formas de hacerlo.

¿Cómo llegar? ¿Cómo hacer para que un público más amplio acceda a la palabra poética y que ésta no sea simplemente un acontecer entre poetas?

Esas son las preguntas que guiaron las páginas siguientes. No pretendo respuestas definitivas, descreo de las respuestas definitivas, sólo propongo un acercamiento a modo de reflexión, un pantallazo que nos sirva como punto de partida para interpretar el rol de la poesía en nuestra sociedad y acaso mejorar así nuestra comunicación y la interacción entre los hombres.

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PRIMERA ENTREGA

Introducción a: EN LA TIERRA DE NADIE (Reflexiones sobre poesía, sociedad y comunicación), de Rubén Balseiro; Buenos Aires, Editorial Vinciguerra, 2013.


XXV Festival Internacional de Poesía de Medellín – Un Festival para un nuevo horizonte, por Eduardo Dalter

Festival de Medellin

XXV Festival de Poesía en Medellin, 2015

 

El potencial mayor del Festival Internacional de Poesía de Medellín seguramente estribe en que la gente de esa populosa ciudad colombiana lo siente admirable y profundamente humano, y lo siente propio. Gente de todas las edades que se da cita en plazas céntricas, en auditorios, y en casas de cultura barriales, por millares, para escuchar a los poetas en sus poemas y en sus discursos encendidos en favor de la humanidad y de la paz.

Es verdad que se trata del trabajo arduo de un grupo organizador compuesto por poetas, con la experiencia ya de haber organizado 25 festivales con el mayor cuidado. Pero el crecimiento de estos eventos extendidos en el corazón de Antioquia ha sido una noticia cultural y social que ha dado varias vueltas al planeta y que parece elevar una firme propuesta ética labrada por numerosos deseos y numerosas voces.

Justamente en Colombia, que desde hace ya más de medio siglo se vino desangrando en una guerra intestina que no ha sabido de pausas ni de clemencias, con decenas de miles de muertos y con millones de desplazados y desarraigados. Justamente en Colombia, tierra de escuadrones de la muerte, pero también de notables poetas, y, sobre todo, de una población, una humanidad, que anhela reencontrarse sobre cauces ciertos.

“Seguramente la poesía no puede cambiar la vida, pero quienes la sienten y la viven profundamente acaso puedan hacerlo”, escuché decir a una muchacha en uno de los puestos de ventas de libros de poesía situado a un costado del Parque de los Deseos, a poco de comenzar el evento inaugural, que ya mostraba el paisaje singular de varios miles de personas sentadas sobre el piso y entusiastas.

Sin duda, ya hay resultados a la vista. De una ciudad que era el ancho epicentro de la violencia y lugar propio de un poderoso cartel que sembró muerte y desolación, a una sociedad, una comunidad, que se convoca para escuchar poesía, y donde los jóvenes siguen masivamente los entramados y propuestas de un festival poético y de su nueva cumbre poética por la paz, existe una distancia proverbial, que aguarda ser decisiva.

En todos los ámbitos del 25º Festival existió parecida expectativa y una mística intensa, así como el ánimo del público presente, desde el que pobló el auditorio de la casa de cultura de la cafetalera Fredonia hasta los docentes y alumnos del instituto San Isidro, del barrio Aranjuez; o desde los organizadores de la casa El Solar de Bucaramanga hasta los estudiantes que día a día aguardaban impacientes en el hall del Gran Hotel.

Sin embargo, aún queda mucho por hacer, por decidir, y las tratativas por la paz, cien veces trabadas y destrabadas, entre la guerrilla y el gobierno, por momentos parecen como minadas por el recelo y la desconfianza. “Otra sociedad, a la medida de la gente, a la medida de la gente laboriosa de Medellín; una sociedad civilizada, con poderes civilizados”, parece escucharse en los entornos del Festival, en cada mensaje.

De todas formas, los medellinenses, los colombianos, no se saben solos, sino formando parte de un deseoso mundo en crisis, y de un Tercer Mundo, siempre tenso, con serios problemas a resolver, y, cuando no, encerrado o acechado. “Otro discurso, otra mirada, otros proyectos, para otra realidad”, surge a modo de pregunta o de respuesta en algún lugar de mi cabeza, mientras sigo escuchando los versos de dos jóvenes poetas.

“En Colombia tenemos de todo –me dijo una vecina algo mayor a la entrada del Centro Comunitario Montoya, en la zona de Manrique, y donde en minutos comenzarían a decir sus poemas los poetas invitados–: escuadrones, guerrilla, latifundistas, y bases militares. A mí el cansancio me hace tener esperanzas…”, concluyó. En fin, hay todo un pueblo, que acompaña a este Festival, que vive y respira en estado de expresión.

Un pueblo despierto, que este julio tórrido recibió en su Festival a 89 reconocidos poetas de 40 naciones, que día a día se fueron derramando por los centros culturales de la ciudad y de los barrios para decir sus poemas, en un esquema de organización que a todos les resultó afinado y admirable. Construir la paz con poemas, con ejemplo, con multitudes, ciertamente es una buena noticia que hay que hacer correr por el mundo.

Eduardo Dalter

Eduardo Dalter en el XXV Festival Poesia de Medelllin

Eduardo Dalter en el XXV Festival Poesia de Medelllin, 2015

 

Buenos Aires, julio de 2015

* Eduardo Dalter fue poeta invitado del XXV Festival Internacional de Poesía de Medellín, desarrollado en dicha ciudad entre el 11 y el 18 de julio.        

MARLENE DENIS, “NAVEGA MARTÍ EN MI SANGRE DE ISLA”, por Ricardo Rubio

Marlene Denis: el compromiso con la palabra escrita

Marlene Denis

Marlene Denis

Marlene Denis, escritora hispano-cubana. Profesora de letras y correctora de estilo, llega a la literatura siendo adolescente cuando obtiene su primer premio en un concurso de poesía, a la edad de 14 años. Creó y presidió los talleres literarios del municipio Cerro, en La Habana durante veinte años. Fundó el Taller Literario Provincial de La Habana y asesoró el infantil-juvenil “Ismaelillo” dentro de la propia localidad. Fue miembro de la Brigada “Hermanos Saíz” de Escritores y Artistas de Cuba con más de una treintena de premios en diversos certámenes literarios, tanto dentro como fuera de la isla. Impartió conferencias sobre Poesía Contemporánea de Cuba en la Universidad de Parma en el año 1996. Fundó y condujo la Tertulia Literaria “El Rincón de la Salamandra”, en Manresa, Barcelona, entre los años 2010-2013. Fue coordinadora del II y III Festival Internacional de Poesía “Grito de Mujer” en Manresa y Sant Vicenç de Castellet, en Barcelona. En 2014 participó como Académica en el XVIII Festival Internacional de Poesía de Curtea de Arges, en Rumanía. Parte de su obra se encuentra recogida en diversas antologías de Cuba, América Latina, Estados Unidos, Austria, Rumanía y España. Es miembro de la Unión Nacional de Escritores de España, y pertenece a otras entidades como la Asociación Mundial de Escritores, el Movimiento Poetas del Mundo y Mujeres Poetas Internacional. Ha publicado diversas obras, entre las que destacan: “Donde termina la distancia I”, Ed. Extramuros, Cuba, 1988; “Donde termina la distancia II”, Online Studio Productions, Panamá, 2011; “Mi bella isla” (relatos), Online Studio Productions, Panamá, 2011; “Al filo de la fe” (co-edición) Ed. Casa Eolo, España, 2011; “Más allá de la palabra”, Ed. Pasión por los libros, España, 2011; “Bajo el cielo del exilio”, Ed. Seleer, España, 2012; y “A pesar de la sequía”, Ed. Art Gerüst, 2013. Además, se encuentra en proceso editorial su poemario “El ciruelo de Salamandra”.

(Tomado de Unión Nacional de Escritores de España – http://www.unionescritores.com/2015/03/marlene-denis-el-compromiso-con-la.html)

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  Marlene Denis: “Navega Martí en mi sangre de isla”

Acerca de su libro “A pesar de la sequía”

A pesar de la sequía, de Marlene Denis

A pesar de la sequía, de Marlene Denis

Con altos niveles de significación, Marlene Denis goza de la buena salud poética: precisión verbal, inventiva, justeza. Su tono es distendido, desenfadado y ameno, posee la tranquilidad que otorgan la rectitud del lenguaje y el dominio de la traducción sensitiva-objetiva desde la psiquis al papel, y que son capaces de producir el regocijo estético en el ocasional lector o escucha. Sus destellos de sentido se manifiestan a través de una forma semántica en extremo concreta y sin fisuras.

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 “He querido ser sincera

con cuanto el poema labra,

pero está el abracadabra

de mi semilla extrajera.”

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En el intimismo de algunos de sus poemas encontramos giros agudos y de penetración filosófica, también de la cruda lucha por la ubicuidad, de la grave noticia; pero cierta firmeza de espíritu nos revela una autora indeleble, sincera —aunque prudente, y no por eso menos intensa—, a la hora de arrojarse al ruedo de lo que un verdadero libro de poesías significa, que es revelarse, mostrarse hasta los huesos, “vaciar el costal”; no por ello sacrifica la ética escritural. Su poesía es un canto que a veces evoca a través de la copla:

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 “Quisiera ser al anverso

de la tierra y de la mar.

A veces quisiera estar

entre la tinta y el verso.”

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Marian Raméntol Serratosa - Cesc Fortuny i Fabre - Marlene Denis

Marian Raméntol  – Cesc Fortuny i Fabre – Marlene Denis

Como a todos “a veces un bolero se mete en mi rabia”; como a todos “a veces el aire aspira a convertirse en diáspora”.

“Ya sé que cuesta/ sentarnos a la mesa de los necios,/ dialogar con el fraude…”

Sus grandes preocupaciones: la relación entre tiempo y realidad, entre distancia y presencia, entre pasado y consuelo, la conduce por caminos de luminosa catarsis —metáfora de una luz posible en las caídas—, pero valoriza la memoria más allá de su dramática visión; a esa oscuridad de la psique impedida para todos, opone sus recuerdos y la noción concreta de una realidad inamovible, lacónica y fascinante.

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 “A veces es bueno saborear

las velocidad del tiempo,

saber que olemos a mundo

entre teas y escayolas…”

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La lectura de A pesar de la sequía no nos dejará indiferentes.
Ante la firmeza de su palabra no podemos evitar la sensación de la plenitud poética.

                                                                               Ricardo Rubio Ricardo Rubio

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 De “A pesar de la sequía”

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 OMNIPRESENCIA

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Puedo ser la Niña de Guatemala,

muertecita de amor a la sombra,

el esqueleto del cóndor

y la apariencia salvaje del océano

que nos retorna a la arena.

A veces consigo ser

máscara y vicio

a contracorriente de la multitud

a la risueña mariposa

que dejaste volar hacia la nube

con su ternura a cuestas.

Soy todo cuanto niego

en los confines de la eternidad.

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VIII (del opúsculo “Cabalga Lorca por mis ojos de tierra”)

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En sintonía con las galaxias

yazgo de pie

sobre el espejismo

—como fantasma—

a mitad de la madrugada sin lucero.

Universo, lo iluminas todo,

incluso

esta quietud en su caracol

de metáfora y espinas

cuando el amasijo de huesos y lombrices

—cual lado prodigioso—

prolonga mi hábitat salvaje.

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I (del opúsculo “Elegidos”)

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Para no olvidarme de mí

he vuelto mientras escucho la luz

y su forma de languidecer

tras las cortinas.

Creí haber perdido el rastro

en el equilibrio de las aves

entre mendrugos de abandono

que confiaron mi ausencia

al acoso fornicador

en la sangre de la memoria.

JETON KELMENDI, poesía kosovar en castellano

JETON KELMENDI – TRADUCCIÓN AL CASTELLANO DE “CÓMO LLEGAR A TI MISMO”Jeton Kelmendi

(“Si shkohet për të vet vetja”)  por Ricardo Rubio

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Jeton Kelmendi nació en Peja, Kosovo, en 1978, allí completó la escuela primaria. Continuó sus estudios en la Universidad de Pristina y se recibió de Bachiller en Artes de la Comunicación de Masas. Completó sus estudios de postgrado en la Universidad Libre de Bruselas, Bélgica, especializada en Estudios Internacionales y de Seguridad. Terminó su segunda maestría en diplomacia y el doctorado en Política de Seguridad. Escribe poesía, narrativa y ensayos. Es cola-borador de periódicos albaneses y extranjeros sobre temas culturales y políticos, espe-cialmente en relación con asuntos internacionales. Se hizo muy conocido en Kosovo después de la publicación de su primer libro: “El siglo de las Promesas” (1999). Sus poemas se han traducido a numerosos idiomas y han aparecido en varias antologías internacionales. Es el poeta joven albanés más conocido en Europa. De acuerdo con algunos críticos literarios, es el genuino representante de la poesía albanesa moderna. Críticos y poetas escribieron sobre su obra. Es miembro de varios clubes internacionales de poesía y colaborador de revistas literarias y culturales, sobre todo en inglés, francés y rumano. Lo que vuelca en el campo de la literatura se basa en la expresión poética, la exploración del texto y la profundidad del mensaje, centrado en el amor a las letras y al verso elíptico, entrelazado con metáforas y simbolismos. Kelmendi es un veterano de la Guerra de Liberación de Kosovo 1998-1999. Actualmente reside y trabaja en Bruselas.

Como llegar ti mismo

Se considera a Jeton Kelmendi uno de los más notables poetas de su generación y genuino representante de las nuevas promociones poéticas albanesas, es, por tanto, quien más ha trascendido las fronteras balcánicas. Es veterano de la guerra de liberación de Kosovo, como miembro de las Fuerzas de Liberación (Ushtria Çlirimtare e Kosovës, UÇK), durante 1998-1999.
Mucho se ha dicho de su poesía en los numerosos idiomas a los que fue traducido: simbólica, tridimensional, atemporal, original, tradicional, clara; adjetivos que en suma resultan paradójicos, ya que algunos se superponen y hasta combaten entre sí, pero, dados los casos, todos le son pro-pios y postulan de algún modo los múltiples caminos de su construcción lírica.
La realidad es que Kelmendi, con una semántica confesional, habla al oído del lector, se revela de un modo directo y trae fragmentos del pasado al primer plano de la obra, para hacerlos insepara-bles del presente y fundirlos con él, un presente a veces arbitrario y sombrío, sin que la lobreguez hiera los sentidos del ocasional lector, tal su delicadeza verbal, que espero se advierta en esta traducción. “Cómo llegar a ti mismo” es una obra emblemática de su poesía y de sus fervores.

PRÓLOGO DE RICARDO RUBIO

Conocí a Jeton Kelmendi en la ciudad de Curtea de Argés, antigua capital del reino de Valaquia, Rumania, en 2014, durante las actividades de un festival de poesía cuya mayor virtud fue la de reunir poetas de distantes latitudes, lejanas por cierto de las que regularmente reúnen los encuentros de autores latinos a los que estoy más habituado.
Kelmendi es y ha sido un luchador en el amplio espectro de la palabra; es un ex-combatiente balcánico que enfrentó los vaivenes con los que las injusticias de turno ciernen a los pueblos, impidiéndoles la libertad y por ende la sonrisa; sobre este tema se explaya Richard A. Brosio en su prólogo a la edición en inglés, expuesto a continuación de éste; prefiero, por mi parte, comentar ahora el trabajo de traducción y algunas de las particularidades y características de nuestro poeta.

Kosovo

Sabemos que la traducción entre idiomas distantes, como son el castellano y el albanés, ofrece más dificultades de las que enfrentamos al versionar textos de lenguas romances entre sí, ya que, en cierto modo, a estas últimas el sustrato común del latín vulgar las reúne en particularidades.
He notado cómo el inglés, con su esgrima tendiente a la reducción de palabras, no supera a la enérgica síntesis albanesa, y algunas metáforas o alegorías deben trastocarse para ser llevadas de una lengua a otra con el fin de ofrecer la voluntad e intención del poeta. Reconozco en el idioma albanés alguna potencia secreta, acaso similar a la del idioma alemán, pero con mayores posibilidades de extracto.
Hice este trabajo desde la traslación inglesa, no conozco los idiomas balcánicos, razón por la que no me avergüenza haber recurrido al diccionario albanés cuando las versiones de los poemas al inglés se indefinían. Indefiniciones que, obligadas por la permanente idealización de los objetivos en los tropos de Kelmendi, debían muchas veces ser modificadas para dar el real credo del autor, con la tentativa de que fuera más fiel al pensamiento original y menor la “traición”; un arduo juego de textualidad, interpretación y adaptación, dado que el volcado de significantes por la simple traducción, respetando el orden de palabras, daría como resultado un disparate ininteligible.
Son tres los temas centrales que ocupan los primeros planos de “Cómo llegar a ti mismo”, a saber: el desarraigo (“patria”, “Albanica”, “Illiria”); el amor, acaso el más vasto; y el paso de los años. Otros, que considero subtemas, son los homenajes y remembranzas (“Gonxhe”, “Familia Dukaj”), algunos de ellos entrelazados también con el desarraigo, el amor y el paso de los años.

Jeton Kelmend (Kosovo), Dmytro Tchystiak (Ucrania), Ricardo Rubio (Arg)Jeton Kelmendi (Kosovo) – Dmytro Tchystiak (Ucrania) – Ricardo Rubio (Argentina)

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El tema del desarraigo se manifiesta como una nostalgia que magnifica los paisajes de la niñez, incluso trasportándolos a imágenes de un pasado de orgullo histórico, acercándose a personas y hechos que coronan su elección, citando a su familia original, a sus mayores y a los mayores de su patria.
El tema del amor ocupa un número superior de trabajos, amor que parece no ser siempre el mismo y en el que los encuentros de pareja se cifran en lugares distintos y distantes, como si no hubiera posibilidades de establecerse en uno y retozar allí —a la sazón, es en estos casos donde el espíritu volátil de nuestro autor une las pasiones amorosas con el tema del desarraigo—, en estas situaciones, los enamorados están siempre obligados a llegar a tiempo, a esperar una llegada, a partir en hora, a soñar y a la permanente añoranza.
El tema de la edad cronológica acucia a nuestro autor en varios de los textos que aquí aparecen, dicha etapa es conocida en nuestro medio como la crisis de la mediana edad, que describe un período de cues-tionamiento personal que se presenta al alcanzar la medianía etárea concebida como expectativa de vida, en la que, quien la sufre, suele presentir como una pérdida la etapa de la juventud y la pesadumbre de entrar en la madurez: lo cierto es que no se es un hombre viejo ni tampoco un joven que sueña volar. Acaso el poema “Amor, enséñame a amar” (pag. 54), posea una de las claves que sintetice por lo menos dos de los principales temas del libro.

El despojo de timideces a la hora de manifestarse es sin duda una de las grandes virtudes de Jeton Kelmendi, nos habla de cómo no evita la verdad ni los principales escozores de los sentimientos: nos habla de un poco de sal de amor, utilizando el símbolo sal en su perfecto ajuste: “tiempo”, un poco de tiempo en el amor sería su reclamo; de modo que puede advertirse, en estas pequeñas pinceladas, no solo la destreza sino también la sinceridad con la que comparte sus luchas de inteligencia y sus necesidades afectivas. Se vale para ello, además de la síntesis, de tropos comparativos y metáforas puras que suelen sintetizar en modo figurado la semántica de los primeros versos, otorgando además un “introito”, pues son esos primeros versos los disparadores de la idea que tratará en cada caso; estos tropos se intercalan en el fluir del desarrollo de los textos como una suerte de juego, donde se manifiesta una cuita y enseguida se la compara, se la troca, en metáfora o se la insinúa en una alegoría, tal es el caso del primer poema, que da el nombre al libro: “Cómo llegar a ti mismo”. Es, para los latinos, sin duda, una novedad, pese a que lo sintético, en nuestro caso, se acerca a lo críptico; no es así en Kelmendi, no encontraremos zonas tan oscuras que confundan los caminos de los propósitos, quizás las analogías, distintas de cómo las tratamos en nuestro idioma, nos propongan alguna dificultad. Para no equivocarnos, nos baste saber que el poeta tiene un lenguaje sin ambages, sin rodeos, sin segundas intenciones, aunque muchas veces alusivo; no busca engañar al lector con equívocos ni desea decir y ocultarse tras el muro de lo indescifrable; acaso sí nos exija un nuevo ángulo de análisis y comprensión desde donde abordar este modo de ver y decir.
Una obra poética como la de Jeton Kelmendi, por vasta y temática-mente abarcativa, genera un universo completo que por supuesto detenta sus propias reglas —y de eso se trata una pieza artística—, que se sustenta en una estructura orgánica aleatoria, que parece responder mejor a la potencia conceptual de los poemas más que a la unidad temática, como si las cuestiones no pudieran separarse o Kelmendi no quisiera separarlas porque no son “separables” de su yo, y se mezclan y superponen permanentemente; acepto y celebro esta voluntad, del mismo modo en que reconozco que los trabajos que más “siente” o con los que está más a gusto son los primeros de este libro, principalísimos poemas que justifican y autentican al poeta, muy comprometidos con la calidad ontológica del panorama emocional que presiente desde lo cronológico —no olvidemos que uno de los temas principales es el paso de los años—. Quizás éste es el motivo elemental por el que todo fenómeno artístico debe aceptarse con sus reglas, desde sí mismo, desde sus propias leyes, si es que se desean analizar sus razones de ser. Basados en este concepto, en la función del poeta en sí mismo y hacia sí mismo, accedemos a un espacio de concomitancia emocional, la Einfühlung(*), principio o semi-teoría de Theodor Lipps, formulando la proyección sentimental por amor y aunándola al amor todo por inferencia:

“Di una palabra más / en albanés / Dios bendiga Arberia / Enciendan una vela / que ilumine la patria / de Illyria / Esta es la primera vez / madre, que eres la luz en ti misma” ,  del poema “Viviendo más allá de ella misma” (pag. 18), donde se funden la luz de la Madre Teresa con el lenguaje albanés y con la patria histórica, tres amores reunidos en el segundo poema del libro, que liberan la sentencia de lo que se espera en el recorrido de este periplo poético. A partir de allí, una suerte de panorama histórico de la región, un paisaje interior que evoca al verdadero, el recordado, lo que en él se ha vivido o se quisiera vivir, y luego los temas de amor, intercalados con vestigios de lo anunciado. Todo un viaje por la savia y el saber de Jeton Kelmendi, un recorrido que propone un espacio de belleza, un solaz con la música de las palabras y numerosas alusiones a la actividad de un poeta.

Ricardo Rubio
Buenos Aires, Argentina, 2015.

POEMAS DE JETON KELMANDI

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Cómo llegar a ti mismo

Atravesando países
cruzando campos, montañas y mares
todo lo que hay
en el mundo
como un viajero acompañado
por la noche y el día, nuestros amigos,
pasé los minutos de mi vida
hasta encontrarte
Hey
Qué estás haciendo aquí
Cada vez que entro
a mí mismo
te encuentro
en cada encrucijada
en tus signos
en mi propia
luz verde
Tus ojos brillan en el cielo
Mi viaje
fue muy largo
a través de caminos
que solo yo puedo transitar
Los crucé con rapidez
mientras me orientaba
con tus signos
Hey
Hombre extraño
qué hora es
qué fecha es hoy
sabes el mes
el año
Es un buen año

Cuando pasé la ruta
llamada EGNATIA(1)
dos damas
estaban esperándome sentadas en la hierba
Una se presentó
como el sol
la otra como la luna
Cuando me acerqué
otra vez, tú eras
la primera dama
la segunda
era el amor
la luz de la eternidad
Hablamos durante largas horas
de las cosas que importan
y nada de tonterías
Cómo vaciamos
arroyos de palabras
Hasta que pensé
que éste era seguramente
un mundo mágico
Y partí para retornar otra vez
a mí mismo

Guiándome a través de esos signos
justo a medio camino
del regreso
me invitó un hada de montaña
A medida que nos acercábamos
uno al otro
mi temor crecía
Le rogué
que me ignorase
Solo soy un caminante
y estoy volviendo a mí mismo

Con suavidad
me bendijo desde la tierra
y el cielo
Incluso me pareció una voz familiar
Hey, milagro
aún aquí emergiste ante mí
Se hace tarde
Seguiré mi viaje
Es posible que llegue mañana

Quién
pudo llegar tan lejos
le pregunté al poeta que apareció
mientras intentaba mirar
lo que no veía
Y con la suavidad de la mañana
llegué
a la puerta del espíritu
Dos rayos me esperaban
Hey, hombre
Nos encontramos otra vez
tú y yo y mi princesa
Ahora debo aceptar
que estás dentro de mí
Ambos somos yo
Tanto viaje
para llegar a ti mismo

Paris, 28 de marzo de 2009.

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Viviendo más allá de ella misma

“Tener fe significa vivir… La fe es la única cosa que es nuestra en todo sentido.”
Madre Teresa

Hoy ha llegado a sí misma y vive con los Ángeles
JK

Durante los años
de aquel gran pasado
una maravilla albanesa vivía más allá de sí misma
con dos almas
una para Dios y otra para la humanidad

Ella fue como una flor abriéndose -Gonxhe-(2)
y una pequeña Calcuta
Fue más albanesa y aun más luz
para la humanidad
Ella oró y fue parte de las
oraciones
Ella oró y fue
Iliria
en rezos
Nuestra Madre Teresa
En 1978 la paz te llamó
Madre, en ese año
vine a este mundo

Hoy
cuando necesito amor propio
parto para Kruja(3), el hogar de los Kastriotas(4)
y recurro a Gjergi(5)
Cuando necesito una estrella
del universo
camino hacia la cresta del Sol
y recurro a Rugova.(6)
Nuestra Madre Teresa
con tu bendición he caído y
me he levantado
como un dardaniano(7)
Los ángeles que viven en el cielo
sonrieron y esperaron
tu gran despedida
enorme despedida
En todos estos años
la patria se estuvo preparando
para otro día
llamado Albania
Sigue orando por la humanidad
por los niños sin hogar
por tu sagrado Suelo
que se llama
ILLIRIA(8)

Pasaron muchos años
desde que te fuiste
y otros vendrán
hermosa flor, Gonxhe

Dijo Kadaré(9):
“Conozco una palabra de piedra
la aprendí en Shkrel(10)”
Tengo un palacio de sueños en algún lugar
y ahora
puedes bendecir los restos de Prekaz(11)
y en la ciudad de Gllogjan(12)
podemos ver los antisueños en los ojos

Nuestro padre en el cielo
está mirándonos con simpatía

Di una palabra más
en albanés
Dios bendiga Arberia(13)
Enciendan una vela
que ilumine la patria
de Illyria
Esta es la primera vez
madre, que eres la luz en ti misma

Todos saben
que el pasado no es envidiable
para nadie
sólo cuando tú estás allí, madre
es maravilloso llegar a él

Incluso Jesús conoció a los albaneses
pero la tormenta nos llevó lejos
Qué se puede contra un oscuro destino
cuando los vecinos son así
Tú has vivido más allá de ti
ahora has llegado
y vives contigo para siempre
junto a los ángeles

Tráenos hoy nuestro futuro
Ruega por nosotros, madre, una vez más
porque diciembre es aterrador para mí
y no sé qué es lo que veo

Sospecho que la Primavera retrasa su llegada
antes de aplastar el frío de Dardania
Dardania
No te olvides de los cuatro pedazos separados
Madre, eres nuestro nombre brillando en el cielo
y en la Tierra.

   Bruselas, diciembre de 2007.

.

.

Una vez los días partirán

Cómo decirte una palabra
una mía, suave y cálida

Siempre detrás del bien
deberíamos hablar bellamente

Para qué son importantes a nuestra edad
las opiniones que no ayudan

Debajo del cabello, sobre las cejas
está apareciendo un amor
Bajo la tranquila sombra de los árboles
sacudí las venas del pensamiento
Los días se irán en un momento dado
desde el principio

.

.

Señorita Palabra y Señor Pensamiento

1

He hablado bastante
en modos distintos
y con mucho optimismo
señorita
Espero que no te ofenda lo que digo
Al final éstas son solo palabras
de poeta
y ya sabes que se me permite
desnudar los pensamientos ocultos
de cada parte que pueda ser desnudada
y vestirla del modo en que pueden vestirse
con los trajes que yo prefiera
en cada parte desnuda
O
si para ti es suficiente
que te diga te amo
que es lo que todos dicen a cualquiera
como un marido a su esposa

Señorita
siento disentir

2

Y qué si
el pensamiento no tiene valor sin la palabra
o la palabra
nada significa sin la mente detrás
Eres tan querida
tú eres la señorita palabra
y yo, el señor pensamiento
Así es cómo siempre lo vi:
yo contigo y tú conmigo
Incluso veré esta fórmula de amor
en todas partes
si es que se sobrevive
a la modernización

De modo que
eres preciosa, Señorita Palabra
cuando el Señor Pensamiento
te da el encanto

3

Sigamos entonces
Reunamos nuestras fuerzas
porque el silencio
mira con ansiedad
lo que nos pasa

Pero no te preocupes
Señorita Palabra
Quiero darte un beso
sólo uno
porque no sé como sería
un segundo y un tercero

Dejemos que la libertad viva libre

Dejemos
que la palabra
y la mente
digan lo que deseen

Yo ahora
quiero mi primer beso

NOTAS:

(1) EGNATIA: La Vía Egnatia (en albanés: Rruga Egnatia) fue una vía construida por los romanos alrededor del 146 a. C. para unir las diferentes colonias romanas desde el mar Adriático hasta Bizancio. Se extendía por las provincias romanas de antigua Iliria, Macedonia y Tracia, atravesando la moderna Albania, República de Macedonia, Grecia, y Turquía.

(2) Gonxhe: Agnes Gonxha Bojaxhiu, Madre Theresa.

(3) Kruja: Krujë, es una ciudad de Albania, capital del distrito del mismo nombre.

(4) Kastriotas: Apelativo adoptado por los albanos a partir de la rebelión contra los turcos (1433).

(5) Gjergi: Jorge Castriota (en albanés: Gjergj Kastriot), más conocido como “Skanderbeg” (1405 – 1468), caudillo de la resistencia contra los turcos. Su sello dio origen al escudo albanés.

(6) Rugova: Ibrahim Rugova (1944-2006) fue un político de Kosovo, presidente de esa región independiente hasta su muerte, y líder del mayor partido político del territorio.

(7) Dardaniano: Hombre nacido en la antigua Dardania, país que abarcaba el sur de Serbia, Kosovo), el norte de Macedonia y el nordeste de Albania.

(8) Illiria: Territorio que hoy forma parte de Croacia, Serbia, Bosnia, Montenegro y Albania.

(9) Kadaré: Ismaíl Kadaré (n. Gjirokastra, Albania; 28 de enero de 1936) es uno de los escritores albaneses más notables.

(10) Shkrel: Región y tribu históricas del norte de Albania.

(11) Prekaz: Prekaz i Epërm, ciudad de Kosovo.

(12) Gllogjian: Ciudad del sur de Serbia.

(13) Arberia: Arbër or Arbëria, primer estado albanés durante la Edad Media.

24 mayo 2015 Posted by | DMYTRU TCHYSTIAK, JETON KELMENDI, RICARDO RUBIO | , , , , , | Deja un comentario

EL MISTERIO POSIBLE, poemas de María Elena Rocchio

El misterio posible

El misterio posible

EL MISTERIO POSIBLE, de María Elena Rocchio
SADE, 24/4/2015
.
Durante su derrotero, la vida insinúa caminos de todo orden: caminos a ser tomados, caminos a tener en cuenta, caminos insinuados, caminos que elegimos o no; los caminos no son misterios, el verdadero misterio es la vida, el misterio posible, como nos sugiere María Elena Rocchio desde el título de su nuevo libro de poemas, razón por la que en la primera parte del poemario cita a Jorge Calvetti, que concluye diciendo: “Estás en la vida, en la santa, sana, sagrada Vida, en la que todo es posible.”
En las fricciones del camino elegido, o que nos fue elegido, es menos frecuente la risa que el lamento; esta desigualdad nos compele a comportamientos de gama infinita y al dramatismo necesario para la elaboración del arte que, como válvula de escape, nos libra de la intensidad de algunas pesadumbres. María Elena Rocchio construye con estas intenciones, ciertas y sinceras, su cosmogonía, el orden que ha dado a su modo de ver, a su “razón ardiente”, al decir de Graciela Maturo, y las reglas que ha impuesto en ese universo, ornando con su particular capacidad de síntesis el destello de la forma exterior de los poemas, dado que cada verso nos dicta una certeza elemental de lo que cree y desea en modo completo, donde expresa o insinúa cada concepto, despojándolo de cortezas y preámbulos; donde cada verdad está desnuda y donde cada sentencia puede ser tomada con naturalidad sin que hiera nuestros pareceres.
Asunto y composición van de la mano y componen la inquietud pensativa y sensitiva de una obra que adquiere resonancias que pueden vibrar en el más exigente lector.
El Misterio posible se estructura en dos partes y un epílogo, que es un poema que la autora dedica a su hija, razón por la que mereció separarse del resto de los textos.
En la primera parte, nominada la duda, encontrará el lector algunos acercamientos metafísicos; algunos juicios, que no intentan imponer una opinión sino para manifestarla con solidez; y la más extrema síntesis, que por supuesto provoca que la opinión aparezca como sentencia.
En la segunda parte, el mar, el tema del amor se acentúa, se hace más terreno, más vital y unilateral, acaso más carnal y vehemente. Dice María Elena:
cuando se tuvo amor se tuvo todo/ hay un dios en la puerta de la casa 
El recuerdo y la nostalgia aparecen regularmente en esta segunda parte, donde también se denuncian preferencias del género a través de la mención de Whitman, Poe, Federico, Prevert.
El “ángel” y palabras derivadas aparecen regularmente en los trabajos reunidos en este poemario, no solo resultan ser un tópico universal de protección sino también la caricia, ya que simboliza lo benévolo que se proyecta desde lo invisible, con vestiduras celestiales y sagradas. Como símbolo de la gran pureza podemos encontrarlo en el poema IV de la primera parte:
el mantel de la mesa/ de mi madre// ángel que todo sabe/ y todo calma
Como todo creador de mérito, María Elena Rocchio, delata un estado emocional a través del “esto” de los expresionistas, distinto del “aquello” de los poetas metafísicos o del por qué de acendrados intimistas, aunque todos comparezcan asiduamente ante cualquier pronombre reflexivo.
Dice Marcos Silber, en el inicio del libro, que esta obra en su reposada belleza nos remite al templo donde la palabra se celebra y nos provee bienestar; precisamente, la belleza, derrotero y fin de todo arte, es un signo constante en la María Elena que se ha volcado en palabras en el poemario que esta noche nos reúne.
Celebro esta aparición y espero por más.

                                                                                                                               Ricardo Rubio

Ricardo Rubio

Ricardo Rubio

EL MISTERIO POSIBLE

Sociedad Argentina de Escritores

NOTICIAS LITERARIAS – OPCIÓN CULTURA

   POEMARIO

EL MISTERIO POSIBLE

poemas de

María Elena Rocchio

.
Palabras de Ricardo Rubio y Débora di Iácono
.
Se presenta el viernes 24 de Abril a las 21 hs. en SADE, Uruguay 1371, 3º piso
en el marco del ciclo Aera.
 
“El misterio posible”… exhibe en lo general una notable síntesis descriptiva, sin abusar de la metáfora (un mal de muchos autores contemporáneos). Las imágenes y metáforas son funcionales a los núcleos de significado de los textos, brindándoles a los poemas en su conjunto una marcada unidad, sin ripios ni excesos verbales. Asimismo, el manejo de los recursos literarios es discreto y sin estridencias, poniendo de manifiesto el buen oficio de la autora. Que “el misterio posible” posea la cualidad de la síntesis no significa en ningún momento que confunda “síntesis con chiquitito” (otro defecto de nuestras letras recientes, producto de la mala digestión de lo que llamamos el “minimalismo norteamericano”): dice tu libro con profundidad y hay hondura en tus versos, todo condensado en efectivas apelaciones a la alusión y la elusión, efectos de complicado manejo mas siempre adecuados para la ardua tarea de llevar al lenguaje sensaciones, ideas y sentimientos de difícil evocación a través de las palabras.
Naturalmente, el lector siempre prefiere unos poemas a otros, no siempre en coincidencia con los favoritos del autor. Mas debemos ver al volumen en su conjunto y en tal sentido, creo que “El misterio posible” es un buen trabajo del género, bien del género,  y me permito augurarle (y desearle, desde lo personal) el mayor de los éxitos.
 
                                                                                                                                                            Luis Benítez
OPCIÓN CULTURA

ANTOLOGÍA DE POETAS CONTEMPORÁNEOS ARGENTINOS

20 poetas a mar abierto / 20 poètes au grand large

edición bilingüe castellano/francés

Versiones en francés: Françoise Laly

20 poetas a mar abierto

20 poetas a mar abierto

POETAS:

Héctor Miguel Ángeli – Rubén Balseiro – Luis Benítez – Enrique Roberto Bossero

Norberto Corti – Alfredo De Cicco – Alejandro Drewes – Yoly Fidanza

Rodolfo Godino – Françoise Laly – Long-Ohni – Graciela Maturo

Norma Pérez Martín – Nélida Pessagno – Michou Pourtalé – Antonio Requeni

Osvaldo Rossi – Ricardo Rubio – Fernando Sánchez Zinny – Jorge Sichero

PRELIMINAR

Allá por 1900, muchos viajeros aseguraban que Buenos Aires exhalaba un perfume que recordaba a París. Y algo de cierto había en la observación, por mucho que ambas ciudades mostrasen disparidades grandes en cuanto a orígenes, dimensiones, edad, cultura, historia, lengua; en fin: en todo.
Pero aun así, Buenos Aires, para fines del siglo XIX y durante buena parte del XX palpitaba según el ritmo de Francia y hasta el anchuroso Río de la Plata a veces se nos hacía tan poético y convocante como el Sena. No había, para entonces, en nuestra ciudad, persona de cultura que no hablara correcto francés, que no leyera las grandes obras de la literatura de ese idioma, no había familia cultivada que no tuviera noticias de la producción artística francesa, de las corrientes del pensamiento, del quehacer parisino en materia de teatro y de cine, y de todo cuanto bullía en los ámbitos culturales del país europeo.
Ese Buenos Aires culto, aristocrático, elitista, amaba a París, deseaba emular la cultura y las formas de allá, y, por alguna extraña e inexplicable razón, pues somos –aun con la inserción de una inmigración de profusas vertientes–, herederos bastante directos de España, se sentía hijo de un París que reunía, para este grupo de porteños, todos los ideales de la cultura, del refinamiento, del buen gusto y de la inteligencia.
Paralelamente, esta capital rioplatense, más allá de conservar la típica urbanización en cuadrícula de diseño español, más allá de la impronta y la lengua hispana, creció en edificios, parques, diagonales, monumentos. Y por todas partes hubo detalles decorativos, mobiliario, juguetes y vajillas de definido sello francés. Un porteño de altura debía comportarse y sentirse como un auténtico parisino y pocos fueron los artistas argentinos que no soñaran, al menos, con el imprescindible viaje a París, sin contar con que muchos lo hicieron.
Tan fuerte fue esa tendencia que hasta en la manifestación cultural más acabadamente porteña y popular, el tango, y si nos referimos a sus años de oro, por lejos, el “barrio” más mencionado en las letras es, singularmente, París.
España descubrió, conquistó y dejó sus marcas indelebles en América Latina; en el desarrollo económico, la Gran Bretaña , para bien o para mal, inscribió en el Río de la Plata sus intereses y su ideología, en tanto, en nuestra casa, la enorme oleada inmigratoria italiana, con esa estoica vocación por la labranza, fue la mano que difundió en los campos desiertos, verdor, rubios trigales, huertas y frutales, a la vez que ese enorme contingente humano se convertía, también, en principal  responsable de esa suerte de hibridación lingüística que es el lunfardo, jerga porteña en la que, asimismo, se entreveró el francés, el mismo francés que, por otra cuerda, daba aliento a los poetas, desde la época del evanescente simbolismo hasta las jocundas vanguardias de los años 20.
Luego, luego, desde finales del siglo XX y más aún en actual, la Meca ya no es París, sino Nueva York y la parla estimulante ya no es francesa sino en  inglés norteamericano. Sin embargo, la gran influencia de la cultura y de la estética anterior, aunque soterrada, sigue vigente. Para ayudarla a que persista es que se plantea en este libro un mancomunado ejercicio de aproximación a sus fuentes. Es con esta intención que emprendemos, a mar abierto, una suerte de navegación hacia los puertos de la dulce Francia. Veinte son los viajeros, diecinueve argentinos y una francesa, Françoise Laly, quien se ha ocupado, además, de poner a todos en palabras de su país, incluso a ella misma, pues los versos suyos publicados en esta ocasión fueron originariamente escritos en castellano, de modo que, a su respecto, el auspicioso recorrido ha sido de ida y vuelta.
Otoño de 2014

Ed. La Luna Que, Buenos Aires, 2015.

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