Acerca de Hero Carmina, de Ricardo Rubio, por Susana Lamaison

Hero – Carmina

Acerca de Hero Carmina, de Ricardo Rubio, por Susana Lamaison

  Los verdaderos héroes de la historia ofrecieron la mano, la palabra…
RR

Entendemos por héroe al principal personaje masculino que protagoniza una obra literaria. El término tiene connotaciones de virtud y honor.

Dice Carl Jung en El hombre y sus símbolos que el mito del héroe es el más común y mejor conocido del mundo. Lo encontramos en Grecia y Roma, en la Edad Media, en el lejano Oriente, y entre las comunidades originarias y tribus contemporáneas. Lo mismo Ulises que Eneas, Sanson que David, el Campeador que Rolando, Sigfrido que el Rey Arturo, Sandokan que Tarzan, el Zorro que Popeye, los tres Mosqueteros que Batman, Rambo que el Inca Atahualpa.
Representan a su cultura de origen y suelen estar dotados de condiciones extraordinarias, desde el momento de su nacimiento y aún desde su concepción, con las que responden a las necesidades de su medio, tiempo y circunstancias. Son exactamente lo que se espera y necesita de ellos. No siempre son imaginarios o fantásticos, los hay reales y cotidianos. La historia los ha dejado en un lugar de privilegio y, en ocasiones, también, los ha olvidado. Pueden variar los detalles de sus costumbres, vestiduras, armas, recursos, pero su esencia y su estructura psíquica no varían. Saben de sacrificios y de privaciones, caen y se levantan, no cejan en sus intentos de alcanzar el ideal, son admirados, seguidos y también son traicionados. La muerte los heroiza aún más y pueden, en los casos más asombrosos, vencer después de muertos como el Cid del Ciclo de Romances.

Susana Lamaison

El héroe tiene fortalezas y debilidades, y crece a través de la superación de cada una de ellas, con ayuda de otros o sin ella. A veces hace entrega de su ser a la Corona, al Estado, a un pueblo, a la amada o a una causa revolucionaria y por ellos vive, sangra y muere. “El héroe no sería héroe si la muerte lo aterrorizara”, dice Campbell. Esta es su última partida…

“Los creadores de la leyenda raras veces se han contentado al considerar a los grandes héroes del mundo como meros seres humanos que traspasaron los horizontes que limitan a sus hermanos, y regresaron con los dones que solo puede encontrar un hombre con fe y valor tales. Toda la vida del héroe se muestra como un conjunto de maravillas con la gran aventura central como culminación.” (De El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito, Joseph Campbell).

En la modernidad, donde “Muertos están los dioses…” (Así hablaba Zaratustra, Nietzsche), podríamos sospechar que muertos están los héroes y que ya no existe la sociedad a la que dioses y héroes daban soporte. Se deja a un lado así al Héroe de vivir la vida que nos toca, simplemente… ¿Qué mayor heroicidad?

HÉROE es el que enfrenta el día a día, el que emprende la dura tarea de crecer, el que se somete a un régimen con el que no acuerda, el que lucha anónimamente por su causa, el que defiende sus ideales, el que arriesga su vida por el prójimo, el que pasa necesidad y comparte lo que tiene, el que sufre y padece y no se doblega, el que elige morir antes que corromperse o claudicar con su propósito. Héroe es el que batalla en la guerra de todos los días. El que sale de su casa, se expone al medio que no siempre es favorable, acepta las adversidades de vivir a solas o en comunidad, sostiene su hogar, protege a su familia, defiende su fe o sus convicciones, sabe también de represiones, persecuciones y ostracismos. No necesariamente proezas físicas ocupan al héroe, también las espirituales o las que imponen el silencio y la discreción.

Aquel que se ha atrevido a escuchar la llamada interior, ha conocido las asechanzas y peligros y, también, la soledad que la aventura implica. El que no se pierde en los laberintos externos e internos porque tiene fuerza interior y claridad de pensamiento, el que sabe lo que su alma necesita, ese es el HÉROE.

Hero carmina de Ricardo Rubio es una Cantata o Canto de Héroe. Se percibe en la obra a un héroe que canta la propia aventura de vivir. Los héroes siempre han sido cantados. Los antiguos Cantares de Gesta medievales remiten a los cantos de guerra que entonaban los guerreros antes de hacerse a la lucha, es decir, una versión de las marchas o cantos marciales de los ejércitos o los cantos tribales que estimulan e inducen a la lucha a los indígenas o a los jugadores deportivos. En esta ocasión es el Héroe el que canta…

“No habrá juglares ni trovas
para el héroe de todos los días.” pág. 33

Hero Carmina está estructurado en tres partes como corresponde al itinerario de todo héroe: Partida, Gesta y Retorno, con número similar de poemas en las partes que lo componen (13, la primera y 11, las dos siguientes), más un Liminar y un Epílogo —cada uno de métrica, ritmo y extensión diversos, en un excepcional nivel lingüístico—. La obra presenta ya en los títulos un rico campo semántico de voces propias de una gesta: lid, periplo, fiereza, lucha, adalid, victoria, titán, honor, cicatrices, derrotero, friegas, gloria, emboscada, que anuncian un posterior despliegue generoso y bellamente expresivo.

“Deshoja lanzas y arquería de fresno, trepa al paraíso
y recorta horquetas para llegar más lejos.” pág. 9

Desde el comienzo se advierte un paralelo entre la lucha del héroe-hombre y la del héroe-poeta, porque Ricardo Rubio ha escrito desde siempre y ha cantado, ha recorrido exitosamente todos los géneros literarios —poesía, narrativa, cuento, minicuento, novela, ensayo—, ha dirigido y representado sus propias obras de teatro, ha sido maestro de muchos poetas y narradores, ha creado grupos literarios, ha conocido a todos los grandes escritores de nuestro tiempo, ha trabajado artesanalmente el material que ha editado, ha traducido, y hoy es leído en varias lenguas y frecuenta los espacios literarios más diversos del mundo. Este es el camino del héroe-bardo que emerge con la simple fuerza de su palabra, crece, se despliega, inunda, luce, derrama su fuerza creadora, lidera y nutre a escritores y a amigos.
Elijo extractar los versos de la obra que sostienen la idea del héroe-poeta que desde sus primeros años siente y tiene una profunda inclinación por la palabra:

“Hay hechos que quieren suceder,
palabras que ansían ser pronunciadas.” pág.11

Desde el seno del hogar amoroso parte el héroe a cumplir su destino.

“Mujer de Alence, mi madre, hombre de Forcas, mi padre, fueron los primeros héroes que conocí.” pág. 7

Advertimos la destreza y la intención primeras:

“El niño funda la sustancia silábica,
una intención de lumbre en el sonido.” pág. 14

Y el comienzo de lo que podría entenderse como aprendizaje formal:

“Luego llegan las mañanas del alfabeto: las líneas cruzan el papel y el lápiz cristaliza la memoria.” pág.9

Surge el planteo de formarse y aprender, con sus naturales consecuencias:

“A veces los dedos cierran las vocales y abren la desdicha” pág. 9

El héroe escriba y poeta se plantea:

“¿Por qué cargo entonces una lanza
y un escudo sobre estos pies?
¿Un lápiz de sueño en cada mano?” pág.13

El afán y la intención poética no ceden, nadie dijo que el recorrido fuera fácil…:

“En mitad de una canción surge el estrago
y agita la zozobra.” pág. 17

Es ambiciosa la ilusión y grandes, la ansiedad y la esperanza, ante el camino no andado o la página en blanco:

Susana Lamaison

“Pretendo escuchar el silencio,
navegar las ideas,
unir puntos luminosos en medio de la nada.
No elijo el lugar ni las vocales,
sólo tengo anhelos, deseos, ansias.” pág. 17

Los logros del héroe habrán de concretarse, paso a paso, pero existe la angustia:

“¿Quién comprende el latido
o el color del entusiasmo?” pág. 57

En pos de su quimera el héroe-poeta va atravesando por distintos estados de ánimo:

“Broto de esa sed, la hago real,
la confirmo en cada grito, aunque las horas
arrecien la desolación del pulso
cuando todo sale mal.” pág.25

Busca distintas motivaciones y se justifica a sí mismo:

“… el porqué de los pájaros en el aire
avivará mis pasos,
dará sentido al paño de aquel niño
que partió mil veces
y otras mil regresó
para llegar más lejos.” pág. 27

Héroe-poeta renueva los intentos y tiene aspiración de trascender y permanecer en la memoria:

“Insisto en alcanzar cierta voz
y sembrar luces en el recuerdo.” pág. 20

Admite que los primeros escarceos tienden a ser desacertados, pero llevan pureza y esperan aceptación:

“La primera estocada de una leyenda
es torpe y absurda, grosera en esencia,
inocente.
No desea herir, solo exhibe el oficio
y aguarda aprobación.” pág. 61

o en:

“quizás mi juventud buscó el elogio,
la esgrima de los músculos y el brío;” pág.64

 

Óleo de Safet Zec

Evoca la juventud y fundamenta magistralmente la razón de su partida primera:

“solo partí para medir la astucia,
para tullirme en los inviernos
mientras civilizaba la euforia.” pág.64

Siente y sabe que se acerca, más y más, a la llama que vislumbra desde su partida:

“Las preguntas cavan hondura en la visión,
modulan idiomas en la voz,
pincelan en el aire;
vanos señuelos para atrapar la chispa
en el inicio del fuego.” pág. 29

Por momentos el héroe vacila, aunque no se detiene ni se distrae:

“Necesito saber si la palabra
surge de la ceguera,
si nació con aquel niño
que manipuló un susurro
para generar el habla.
Necesito sentir que la voz
es modulación de lo cierto
y que la tinta revela un frenesí.” pág.30

Conoce en su trayecto escritural las vanidades ajenas, la imitación, la burla, el menosprecio, el narcisismo…

“Tarde descubrí que la gesta
conspira, agita, agota,
intenta enmudecer la llama que relumbra” pág. 18

También lo invaden sus propios cuestionamientos:

“Llegan los vacíos y el lamento,
el sonido de los pasos que no di” pág. 22

Sensible y fiel a sí mismo podrá experimentar el miedo:

“El miedo puede habitar el poema
y cada línea puede confirmar
un ladrido ciego.” pág. 32

También, pensar que ha perdido el norte:

“¿Cuál es la llave de este abecedario
fundado en el cansancio
donde la reflexión se deshace
y el corazón late a ciegas?” pág.32

Es que en el terreno que debe recorrer no abundan la sinceridad propia ni la ajena:

“Me cubro por temor a la tormenta;
la franqueza es inútil
en este mar aturdido.” pág.51

Por momentos nuestro héroe se ha sentido “un escritor manco”, “un segador gallego de Forcas sometido a la injusticia”, pero no duda de ser “…todos en esta cadena seminal”, vale decir, quizás, abarcar a todos y decir por todos. pág.40

El héroe-hombre-poeta ha conocido la tibieza del hogar paterno al que se vuelve para recuperar fuerzas, ha gozado del amor de su mujer y de sus hijos (“No es bueno que un abrazo no suceda.”, pág.18), ha andado y desandado los caminos, sobrellevó adulaciones y agravios, conoció las antípodas de los afectos, fue el escriba nocturno que vivió por sus manos, se aventuró en terrenos difíciles y poco auspiciosos, agotó y recuperó sus fuerzas, conoció privaciones y holguras, y fue —como todo héroe— sorprendido, imitado, combatido y amado…

“Apremio, esfuerzo, amenaza,
la sangre se sacude, hierve,
alza la voz y fatiga el tiempo.” pág.44

En su intento de salvar el mundo de la palabra, el héroe-poeta se rinde ante ella y la acepta como reina:

“Tendido ante esta ley,
la llave del tiempo,
la que intento comprender envuelto en tinta,
sigue siendo la sublime,
la madre del eco,
la reina del costado gris:
la palabra.” pág.32

El héroe-bardo pasa de pensar “Mi presagio de cantar no es de rodillas”, pág.16, a “Mi presagio de cantar es de rodillas”, pág. 66, vale decir que, con la humildad que solo los grandes conocen, acepta que ha podido crecer en la dura gesta de vivir. Su palabra tiene el mismo poder que el filo de la espada. Ya no la ostenta, ella brilla sola, y su luz hace caer los escudos desgastados de otras voces. Ricardo Rubio es el héroe-poeta de las cosas hechas y por hacer, de los géneros frecuentados y por frecuentar, de las palabras dichas y de las palabras por decir.

Susana Lamaison, 2018


Susana Lamaison nació en Buenos Aires en 1947. Es Maestra Normal Nacional, Profesora en Lengua, Literatura y Latín, y Licenciada en Letras. Ejerció durante largos años la docencia en Nivel Secundario y Universitario.
Actualmente se dedica a la Corrección Literaria Institucional de la Universidad de Morón, en el Departamento de Relaciones Institucionales/Unidad de Medios/ Página web/Editorial/Imprenta, de esa Casa de Altos Estudios.
Desde hace más de 20 años participa de las actividades de la Fundación Internacional TOZAI (Oriente-Occidente), http://www.tozai.com donde ha sido miembro organizador de los Encuentros Internacionales de Poesía Haiku, y también Miembro del Jurado de Certamen Internacional de Poesía Haiku (2016). Es asimismo Correctora de los libros de los Encuentros y tiene a su cargo un espacio en la página web de la Institución: Tozai esquina Haiku. Sus poemas Haiku han sido traducidos al japonés.
Ha publicado los siguientes libros:
Por la Rama del Paraíso. Poemas. 2002.
Caerá otra lluvia… Haiku, 2007.
Haiku para la vida, 2011.
Como se van los pájaros… Haiku, 2011.
de olvidos y memoria. Poemas, 2012.
Palabra en el tiempo, Poemas, 2017.
Ganó recientemente el Premio Poesía con su libro Evocaciones, Poemas. Concurso XV, 2017.
Colabora con el Centro de Estudios Poéticos dirigido por la Dra. Graciela Maturo.
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ENVUELTO EN OTOÑO, de Juan Carlos Molinuevo

14x20, 196 pag.

 

Poesía (2011). Arte de tapa: Alicia Yokoi.


Juan Carlos Molinuevo

PALABRAS PRELIMINARES (por Susana Lamaison)

Envuelto en otoño es el primer libro de poemas de Juan Carlos Molinuevo. No podríamos encontrar un ejemplo más ajustado al principio freudiano de la curación por la palabra.
Es una enorme satisfacción y al mismo tiempo una delicada responsabilidad introducir este libro porque me une a su autor una sincera amistad que se inicia en los encuentros de Taller Literario donde él comienza a hacer sus primeras armas.
Tal vez porque las circunstancias me permitieron aproximarme a sus sentimientos puedo atreverme a hablar de esta obra en donde Juan Carlos plasma en palabras su profundo dolor. Resulta paradójico compartir momentos de alegría en los que se muestra suspicaz, jocoso, festivo, agudo, afectuoso, cuando una pena antigua le orada el alma hasta casi la propia destrucción, y es por la búsqueda sostenida de la poesía como medio de expresión insustituible, que va a encontrar el modo de comenzar a convertir el agudo pesar en palabra a la que ya nada podrá borrar y que quedará como visión de lo que no podemos pensar, ni queremos aceptar, ni es posible comprender, pero que nos ha sucedido y ha permanecido contenido en el alma, comprimido, entre guardado y atesorado, y temido y adorado como a un Dios en un altar.
De una manera simple,  en el terreno psicoanalítico, lo diabólico se metaboliza y luego se simboliza. Aquí  la simbolización está en la palabra poética. Como un trueno cae la mayor desgracia, la que atenta contra la norma universal por la que el hijo debe enterrar al padre, y el padre,  atravesado  de espanto y de sufrimiento, escribe, poetiza, y va pudiendo decir y así rever, y cuestionarse y analizar y acercarse y tomar distancia para poder elaborar lo que no es pasible de ser –  en un principio – ni nombrado.
Hay en estos hermosos poemas campos semánticos que remiten a la muerte  a través de un espontáneo empleo de la palabra y que surgen de distintos ámbitos. Cada una con sus bisemias, dignas de ser desmenuzadas minuciosamente:
– naufragio, astillas, niebla, bruma, silencio, abismo
– noche, miedos, insomnio, vigilia, luna
– pasos, sombra, fantasma, duende, ángel
– caverna, pantano, camino, río, laberinto
– pasado, otoño, el después, eternidad
– reloj, sal, cristal, espejo
El buitre y, en categórica contraposición, la rosa que cultiva con sus propias manos, y que enlaza afectos distintos, todos vínculos amorosos, desde la novia, la madre, la abuela y el ausente.
Se percibe en este poemario una búsqueda incesante de la poesía, del poema, del verso, y plantea hasta un tratamiento de la poesía como mujer a la que seduce, ama y hace parir versos. El poeta desea ser verso… En verdad hay un grito de auxilio en el hombre que se esfuerza por hacer palabra su sentir, por dejar constancia de su padecer, por expresar lo que ya han hablado por él sus lágrimas, sus sucesivos padecimientos físicos. Los ojos que no querían ver, el corazón que no quería latir, el otoño amenazante que lo envuelve.
No me cabe a mí destacar los méritos literarios de esta sentida obra poética para no caer en la repetida exaltación elogiosa de un prólogo más, y porque, ustedes, lectores, lo van a poder apreciar sin intervención mía ni de nadie. Sí entiendo que me corresponde reconocer el satisfactorio progreso experimentado en los años compartidos y celebrar el maravilloso poder de la PALABRA y de la POESÍA, para canalizar los dolores que todos llevamos y también para destacar las bellas cosas con que la vida nos premia. Unas y otras nos hacen personas.

                                    Susana Lamaison

Susana Lamaison

HAIKU PARA LA VIDA, de Susana Lamaison

11x8, 70 pag.

Haiku (2011).

Colección MicrOmegaS, Nº 9.

Lámina interior de Haiku para la vida: Agustina y Franco

 

Susana Lamaison con Agustina y Franco, sus nietos.

COMO SE VAN LOS PÁJAROS, de Susana Lamaison

11x18, 68 pag.

 

Haiku (2011).

EUFONÍA, Antología Poética

14x20, 80 pag.

Poesía (2009).

Leyenda Editorial: SADE Oeste Bonaerense.

INTERVIENEN:

Norberto Alessio, Susana Álvarez, Gabriela Antón, Manuel Asorey, Rubén Balseiro, Pedro Bidegain, María Angélica Cabanillas, Jorgelina Caial, Carlos Carbone, Nélida Carpinetti, Haydeé Cimadoro, Alba Correa Escandell, Juan De Biase, María Amelia Diaz, Elsa Fenoglio, Olga Ferraguti, Constancia Fioti, Élida Franco, Ernestina Gallo, Ana María García, Irma Garone, Elsa Gervasi, Lilia Goldberg, Irma González, Estela Herrera, Jorge Hirsch, Osvaldo Hueso, Nélida Jurado, Zahira Kezelman, Carlos Kuraiem, Susana Lamaison, Ada Lerner, María Teresa Lo Gioco, Jorge Luis López Aguilar, Pablo Marrero, José Martínez-Bargiela, Graciela Mena, Lía Miersch, Osvaldo Milano Arrieta, Herminio Milovich, Juan Carlos Molinuevo, Silvia Montilla, Juan Alberto Núñez, Elvira Otero, José Antonio Panizzi, Alicia Paulucci, Norma Pazos, María Luisa Peña, Raúl Pérez Arias, Jorge Pintos, Alberto Luis Ponzo, Rosa Rey, Ricardo Rubio, Ana María Scagnetti, Bernabé Sosa, Boris Stoyanoff, Roberto Taberner, Juan-Jacobo Bajarlía, Norberto Corti, Ester de Izaguirre, Eugenio Mandrini, Graciela Maturo, Carlos Pensa, Enrique Sandri, Marcos Silber y Andrés Utello.

Publicado en Ada Inés Lerner, Alba C. Escandell, Alberto Luis Ponzo, Alicia Paulucci, Ana María García, Ana María Scagnetti, Andrés Utello, Élida Franco, Bernabe Sosa, Boris Stoyanoff, Carlos Kuraiem, Carlos N. Carbone, Carlos Pensa, Constancia Fioti, Elsa Fenoglio, Elsa Gervasi, Elvira Otero, Enrique Sandri, Estela Herrera, Ester de Izaguirre, Eugenio Mandrini, Gabriela Antón, Graciela Maturo, Graciela Menna, Haydeé Cimadoro, Herminio Milovich, Irma Garone, Irma González, Jorge Hirsch, Jorge López Aguilar, Jorge Pintos, Jorgelina Caial, José Antonio Panizzi, José Martínez-Bargiela, Juan Alberto Núñez, Juan Carlos Molinuevo, Juan De Biase, Juan-Jacobo Bajarlía, Lía Miersch, Lilia Goldberg, Manuel Asorey, María Amelia Díaz, María Angélica Cabanillas, María Luisa Peña, María T. Lo Gioco, Marcos Silber, Nélida Carpineti, Nélida Jurado, Norberto Alessio, Norberto Corti, Norma Pazos, Olga Ferraguti, Osvaldo Hueso, Osvaldo M. Arrieta, Pablo Marrero, Pedro Bidegain, Raul P. Arias, Ricardo Rubio, Roberto Taberner, Rosa Rey, Rubén Balseiro, Silvia Montilla, Susana Álvarez, Susana Lamaison, Zahira Kezelman. Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , . Leave a Comment »

POR LA RAMA DEL PARAÍSO, de Susana Lamaison

Por la rama del paraíso

14x19, 128 pag.

Poesía (2002).

Susana Lamaison

POR LA RAMA DEL PARAÍSO, prólogo de Ricardo Rubio

La construcción del mundo interior es un espacio que contribuye a la superación de los roces y las fricciones con que la realidad estructura sus eventos. El mantenimiento del ánima, que redunda en obediencia natural, deviene en desgastes no propicios —inopinadas sensaciones con las que lidiar, resultados del aparente desdén de un destino a contraviento—, dando la materia prima y aún las herramientas para la interpretación de la vida, esta inferencia hace que la poesía de Susana Lamaison se despoje de los coloquios superfluos para dar con lo instintivo y acometer por todos los lugares de la sed.
Por la rama del paraíso es una cosmogonía en su mejor acepción, un universo subjetivo desde donde se disparan las denuncias de quien busca medrar allí, aún sabiendo que “La tormenta está escondida / entre las ramas.” En lo conceptual se nos ofrece el drama último del ser: el abandono y la derrota serían planos intermedios de una construcción profundamente dramática, pero aquí se propone el mito del Fénix, y es el que ofrece la energía para resurgir. Lo catártico es tapiz, la luz no ha perdido brillo, la sublimación por la palabra mantiene el aliento en vilo. En el aspecto formal interior —recursos que, a la postre, devienen en semántica indirecta—, encontramos variables propias del vigor textual, las reiteraciones y los paralelismos construyen la figuración patente, visual, a veces cinematográfica, cuadro a cuadro, de las mani-festaciones de un homogéneo pensamiento interior.
Susana Lamaison trepa el árbol para sentir cómo el cuerpo se ha dispersado entre las ramas de un paraíso. Sensación que acuna un dolor impensado y que comparte un conocimiento ejemplar de las muchas razones que hacen del porvenir un suceso inesperado.
La circularidad, la unión del dilema con la carne y la carne desunida, hacen de Por la rama del paraíso una lectura cuyo nutriente llega más lejos que la razón, pues “el abismo es profundo, / insobornable”; incita a la entrega, a dejarse ir, a la vacilación del ser ante una inmensidad aparentemente hueca: “Hay un perfume de jazmín / que me invita / hacia el vacío del espacio / y del tiempo”, y que no es más que la búsqueda de cobijo.
No lejos de una concepción romántica, la poesía de Susana Lamaison se abre paso con la elección de la belleza en lo descriptivo, apoyándose en un amplio vocabulario, un metro fónico variable que no descuida lo lírico y un adjetivo preciso para el ajuste de la realidad.
La poesía de Susana Lamaison es ejemplo de una estética de elección que contribuye y extiende el pano-rama de nuestras letras.

Ricardo Rubio

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Huellas

Mis pasos transitaron la senda de los pájaros,
esfumados, livianos, fugaces, inasibles.
Sufrieron la derrota de la arena y del viento
y volaron detrás de la utopía.
Los detuvo la espuma.
Los hundió la resaca.
Y llegaron a un cielo de gorriones sin ojos.
de muñecos sin manos, de casas sin portales:
¿Hacia dónde volaron?
¿Por qué se distrajeron y dejaron sus huellas
marcadas en la playa?

SL

CAERÁ OTRA LLUVIA, de Susana Lamaison

Caerá otra lluvia, haiku de Susana Lamaison

14x20, 212 pag.

Poesía haiku de Susana Lamaison.

PRESENTACIÓN: “Caerá otra lluvia”, 9 de noviembre de 2007.

Estamos reunidos para celebrar la llegada de este libro de poesía de Susana Lamaison y no puedo sustraerme de la idea del efecto impactante que la imagen del haiku propone a nuestros sentidos, tampoco puedo sustraerme que este volumen lleva por nombre Caerá otra lluvia”, la palabra lluvia es un símbolo que desde el siglo XVII se considera tópico, es decir, un símbolo asentado y aceptado como referente universal. Acaso la novela de Alessandro Manzoni, I promessi sposi (los novios), es la responsable de que la palabra “lluvia” llegase a la categoría de tópico en nuestras letras occidentales. Lluvia significa cambio, nueva vida, sed que muere, fin del fuego caótico, lo que renace, lo que empieza nuevamente, otro modo de interpretar el mito del fénix. Esta alusión occidental, en Caerá otra lluvia, se funde con el formato oriental del haiku.

Según algunos especialistas los orígenes del haiku se encuentran en el haikai. El haikai es una forma poética basada en el humor y la ironía. Se dice también que, al paso del tiempo, el haikai se asocia a otro estilo conocido como Renga, formándose así una derivación, el Haikai-no-Renga.

El Haikai-no-Renga era una sucesión de poemas Haikai que mantenía el estilo gracioso del original. El primer poema que iniciaba esta sucesión se denominaba Hokku. Y es Matsuo Basho, poeta especialista en haikai, quien separa el primer poema del Haikai-no-Renga (el Hokku), independizándolo, dándole así al Hokku una personalización estética y expresiva. Pero Basho también llama Haiku al Hokku.

Más adelante, poetas como Masaoka Shiki separaron sustancialmente el haiku del Hokku, dejando al hokku la característica “cómica”, y dando al haiku el valor “espiritual” que hoy conocemos y que Susana Lamaison presenta en gran espectro.

Tradicionalmente, el haiku buscaba describir los fenómenos naturales, el cambio de las estaciones o la vida cotidiana en relación con la mirada sujeto/objetiva del poeta. Muy influido por la filosofía del zen, su estilo se caracteriza por la naturalidad, la sencillez (no el simplismo), la sutileza y la austeridad, buscando sugerir la libertad y la eternidad en concomitancia, latiendo juntos el ritmo universal.

Susana Lamaison, la Haijin que esta noche nos convoca, nos entrega su trabajo haciendo gala de su imaginería y su genio, y emulando a Chiyo ni, la más notable de las mujeres del haiku, presenta, en este libro, doscientas composiciones como una lluvia de imágenes que no se agotan en el cambio que desde el título sugiere.

Oriente y occidente se funden así, conformando una cosmogonía que se iniciara en su primer libro “Por la rama del paraíso”, donde Alberto Luis Ponzo, que escribe su contratapa, señala el mundo indescifrado y sus infinitas impresiones. En éste, en “Caerá otra lluvia”, el mundo indescifrado se convierte en una suma de impresiones, la íntima traducción, reflejos del presente inmediato de cada texto, pues el haiku no expresa pensamientos o ideas sino la realidad honda de las cosas, su esencia misma, y se basa en la intuición, en la simplicidad, y a un mismo tiempo evade el juicio todo cuanto le es posible.

No por ello, la autora se independiza de los temas del desasosiego, del amor, del desamor, de la espera o del apremio. La permanente alusión a la esencia de esta poética, el paisaje, la naturaleza, la mirada, acucian, acompañan la acción subjetiva de los ojos con en ambiente. Como dijo Matsuo Basho: ”Haiku es simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento”

Ricardo Rubio