GIUSEPPE NAPOLITANO traducido por Gustavo Vega y Carlos Vitale

GIUSEPPE NAPOLITANO (ITALIA)

Giuseppe Napolitano

Giuseppe Napolitano nació en Minturno en 1949 y reside en Formia.

Ha publicado los siguientes libros de poesía: Momenti (1970); Dentro l’orma (1978); Maschera (1978); Se rincorri un po’ di ieri nel domani (1989), Haiku (1990); E poi… / Et puis… (traducción al francés de Antonio Agnisola, 1991); Creatura (1993); Poesia / non poesia (1994); Gaeta. 17 cartoline (con dibujos de Mario Magliozzi, 1996); Parola di parole (1998); Ritornello di apparenze / Refren de aparenze (traducción rumana de Ana Covaciu, 1998); Cuore di sabbia (1998); Partita (1999); Sin remedio / Senza rimedio (traducción española de Carlos Vitale, Save As, Barcelona, 2000); Equilibrio variable / Equilibrio variabile (traducción española de Carlos Vitale, 2000); Passi. Pensieri di poesia (2001); Passaggi (2002); Insieme a te io sono nato ancora (2003); Alla riva del tempo (traducido al esperanto por Amerigo Iannacone, 2005); Antologia 1967-2007 (Guida, 2008); Medida de vida (bilingüe italiano-español, trad. de Carlos Vitale, 2009); entre otros.

Antología 1967-2007

Últimos trabajos en traducción: Dipingere la luce, de Gustavo Vega (2012); Malamour, de Daniel Leuwers (2012); Divina dignitá della parola, de Athanase Vantchev (2014); Concerto, de Daniel Leuwers (2015); Battiti d’ali, de Siham Sfar (2017); Dialoghi, varios autores (2017).

Alla riva del tempo

 

Ganador de importantes premios literarios, ha escrito diversos ensayos (entre otros, sobre Italo Svevo y Tempo letterario, 2006) y ha traducido al italiano I nostri anni via in un sospiro del poeta irlandés John Deane (2000) y Sestine di Campodimele de la poeta francesa Nicole Drano Stamberg (2002), además de poemas de Catulo, Horacio y los líricos griegos arcaicos.

Dialoghi (Traducciones al italiano)

Ha creado un sello editorial (la stanza del poeta), con el que ha publicado desde 2005 más de 30 libros suyos (entre otros: Vola alta, parola, La norma della diversità, Lodeve 2006 e Il tempo trovato) y de autores italianos (A. Iannacone, U. Piscopo, M. Carlino, etc.) y extranjeros (C. Vitale, G. Drano, S. Negrouche, G. Vega, A. Tufa, Á. Serna, etc.).

 

 

 

 

 

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Uliside

 

Aún cuando logres detener tu viaje
– cuando una pausa te permita descansar –
te espera de nuevo (y no siempre es desagradable)
un piélago abierto (una llamada virtuosa
al conocimiento  – y si Ulises te llama
a la empresa no puedes negarte
a seguir el loco vuelo que confirma al hombre)

Y entonces zambulléndote tratas de llegar
lo antes posible a la lejana orilla
dónde esperas que alguien te espere.

Quien podrá darte un espejo sincero
para que te ilumine: ¿cuál es
el camino para volver a mi casa?
y todavía y todavía la parada es más leve
si ya piensas en otros caminos
en otras empresas y otras ficciones
que buscas y no siempre puedes lograr.

                                                                                                (trad. Gustavo Vega)

 

———

La respuesta hija mía

 

y si Bob aún pregunta cuánto tiempo
cuánto tiempo necesitas para ser hombre
no tienes lista la respuesta y no es verdad
que se la ha llevado el viento – la has perdido
cuando aún habrías tenido todo el tiempo
de perseguir también el viento y hacerla tuya
(ahora prueba a forzar tu suerte)

 

*

 

para siempre joven mientras estés a mi lado
seguiré el aprendizaje de tus años
y antes o después estaré listo para regalarte
el horizonte que aún no te responde

tal como una mujer hija mía
sabe que no es fácil: tus zalamerías
no cambian el curso de los hechos

si delante un mundo hostil se presenta
a tus ojos de niña que crece
y no tiene más que esperar
y no tiene más que creer – en sí

———

 

Idea – palabra

 

Aliento del ser
la palabra
sobre la página surgida
tormento de una página limpia

en la corriente
al margen de los días
el desaliento
de un guijarro extraviado

es la vida
que por dentro te inflama
– mendigando verdades
despliega improntas la idea
débiles ofrendas destinadas a perderse

luz desde la oscuridad
desembrolla la sangre
una maraña de imágenes

– sonido de victoria
verbo que ilumina y fija
el camino

cuántas palabras para que una sea
fruto y vida
signo de carne
que el papel incide

———

 

Último cigarrillo

                                                           A Michele Lepore

 

Querido Michele – como escribió una vez
alguna – que te has perdido dices
un poco de vida y un poco más – reflexiona
sobre cómo es bello y será bello aún
perder para tener al fondo del callejón
de otra vida el sol (no aquel por Dios
del porvenir necesariamente…)
lo que calienta las jornadas aunque frías
que da fuerzas a quien ya no las siente

Querido Michele – quisiera ponerme a llorar
junto a ti pero tú no lloras ahora
a pesar de que reconozcas haber perdido
al juego también un poco (desgraciadamente)
en el amor (a pesar de que se diga lo contrario)
atrapando mariposas y malgastando
los céntimos a veces – también aquellos
por un bocadillo o el improbable último
cigarrillo que marcara tu meta

Entonces junto a ti río de corazón
pensando en cuántas veces hemos tenido
la certeza de una posesión luego desvanecida –
y poníamos buena cara al mundo
y sabíamos que de esos momentos
salíamos siempre conscientes de ser
(inevitablemente) quien debíamos ser
– en la escalada a aquel bien verdadero
que descubrir por fin en una mano tendida.

 

                                                                                               (trad. Carlos Vitale)

 

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OPUS TESTIMONII – Universal poets selection in Spanish

“OPUS TESTIMONII” will be presented in September on the third appearance of KULTRUM collection- A selection of thirty-two world poets, preceded with a preliminary essay by Oscar de Gyldenfeldt (Argentina): “Meditation on the relationship between poem and language “.

This anthology intends to give an overview of the current poetry, taken from authors who develop a vast cultural activity in different parts of the planet, sharing the poetic word.
La Luna Que, publishing house announcing a second volume for 2018.

OPUS TESTIMONII includes poetry from:

MIFRANI ABDELHAQ (Marruecos)
ISAAC ALONSO ARAQUE (España)
MUHSIN AL-RAMLI (Iraq)
ATEF ABDEL-AZIZ (Egipto)
JORGE OSCAR BACH (Argentina)
NICOLE BARRIÈRE (Francia)
JOHANNES BEILHARZ (Alemania)
BENGT O BJÖRKLUND (Suecia)
MARLENE DENIS VALLE (Cuba)
YOLANDA DUQUE VIDAL (Chile)
SHAIP EMERLLAHU (Macedonia)
GÁBOR GIUKICS (Hungría)
HASAN ERKEK (Turquía)
CESC FORTUNY I FABRÉ (España)
CHEN HSIU-CHEN (Taiwan)
HUSSEIN HABASCH (Kurdistán)
ALICIA ES MARTÍNEZ JUAN (España)
JETON KELMENDI (Kosovo)
ALICJA KUBERSKA (Polonia)
LEE KUEI-SHIEN (Taiwan)
KAMRAN MIR HAZAR (Hazaristán)
ALICIA MINJÁREZ RAMÍREZ (México)
JESÚS MORENO SANZ (España)
GIUSEPPE NAPOLITANO (Italia)
MAHMOUD SHARAF (Egipto)
MARY-JANE NEWTON (India)
VÍCTOR PAZ IRUSTA (Bolivia)
MARIAN RAMÉNTOL (España)
RICARDO RUBIO (Argentina)
SASHO SERAFIMOV (Bulgaria)
ANDRÉS UTELLO (Argentina)
CARLOS VITALE (Argentina)

RICARDO RUBIO en tres poemas traducidos por GIUSEPPE NAPOLITANO

RIcardo Rubio y Giuseppe Napolitano. Fotografiados por Kamran Mir Hazar

Ricardo Rubio y Giuseppe Napolitano. Fotografiados por Kamran Mir Hazar

Tre poesie di

Ricardo Rubio

da  Rapsodía gris

 

                            tradotte da Giuseppe Napolitano

 

 

Nel modo più assurdo la mente gioca a vincere

Senza sapere avanzavo a tentoni
dimenticato il principio e la ragione del dilemma.

Perché presi il destino con misura
e venne il castigo per le cose frequenti
e le abbondanti e quelle facili.

In tutta la terra ho combattuto
per raggiungere questa voce
per seminare gelsomini nel ricordo
della mia casa e dei miei occhi.

Non ebbi indugi né prudenza né doppiezza
il mio desiderio non conobbe riposo.
Compresi tardi che l’impresa cospira scuote sfinisce
e combatte la luce che risplende
al caldo di un sincero nutrimento
all’orecchio teso al sussurro di un figlio.

Ebbi sempre in casa un coro di allegria
mia moglie brillava i bambini giocavano agli indiani
fuori invece mai cantava la ferocia
– marcia soltanto lanciando voci di potere.

Ora so che questa spada si torce nel mondo
e così ancora a volte si stanca e si trattiene.
Non ci sono numerali nel cosmo
non c’è via per il ritorno.
Lascio lo scudo e mi sciolgo le cinghie
bevo la sete e scuoto il tuono della notte.

———————–

 

Gli occhi si chiudono alla danza
o si aprono al dolore

 Si veste l’albero di rughe e silenzio
– con la sua forza antica va e viene nell’aria.
Si prende l’ultima goccia dai fossati
verso un torrente invisibile
che non raggiunge la sua pelle muta.
Quando avvolge la montagna la sua sete e la tristezza
il cielo lo vede alzare le braccia al vento.

Navigherò in eterno per comprendere questo perché
questa chiocciola confusa che affoga tra sabbia e sale
quest’ambizione che cade in mano all’intolleranza
questo falso ristagno dell’idea.
Come vedere l’altro lato dello specchio
se il nucleo è nella carne?
Come essere chi sono quando svengo?

La vita si accorcia si accosta alla vecchiaia
si corrompe e si confonde.
Il delirio invade le forme la ragione vacilla
la nudità tenta un colore nelle tenebre
e cerca una specie una stirpe una tribù
un fondamento in cui seminare l’aria.

Ma si fa notte la luce e nebbia e sonno
confusione di iridi all’ombra di un noce.
Miserabili passi disegnano un andare
debolmente mediocre.

Per la nudità il tramonto è un vertice eccessivo.

 

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Nulla sappiamo se non il malinteso

 

Mi fingo distratto mentre agito altro tempo
che infiamma il cuore dell’alba.
Chiudo gli occhi immaginando i segni
di un linguaggio universale.
Cerco ragioni mentre palpitano
tristezze sparpagliate nelle crepe
di uno spazio perplesso.

Quando il giorno schiude passaggi
la lucidità assorta si spaventa.
Con quale veleno soffochiamo l’insistenza
e l’illusione se nessuno ha la luce della distanza?
Nessuno è signore del colore della sera.
La coscienza navigò millenni per giungere qui
e forzò un uomo stordito
in mezzo alle pietre.

Ci sono alberi feriti dalla sete
uccelli rantolanti di paura
piccoli pesci che lottano contro l’inverno.
Ma ci sono le mani di una donna
che si allungano sulla mia schiena
mitigando la ferocia della vita.
Così avverto le carezze e le offese.
Adesso gli anni mi tormenteranno sempre
e sono appena silenzio
al fondo di un gesto.

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Giuseppe Napolitano

Giuseppe Napolitano

Giuseppe Napolitano nació en Minturno en 1949 y reside en Formia.

Ha publicado los siguientes libros de poesía:

Momenti (1970), Dentro l’orma (1978), Maschera (1978), Se rincorri un po’ di ieri nel domani (1989), Haiku (1990), E poi… / Et puis… (traducción al francés de Antonio Agnisola, 1991), Creatura (1993), Poesia / non poesia (1994), Gaeta. 17 cartoline (con dibujos de Mario Magliozzi, 1996), Parola di parole (1998), Ritornello di apparenze / Refren de aparenze (traducción rumana de Ana Covaciu, 1998), Cuore di sabbia (1998), Partita (1999), Sin remedio / Senza rimedio (traducción española de Carlos Vitale, Save As, Barcelona, 2000, al que pertenecen estos poemas), Equilibrio variable / Equilibrio variabile (traducción española de Carlos Vitale, Emboscall Editorial, Vic, 2000), Passi. Pensieri di poesia (2001), Passaggi (2002), Insieme a te io sono nato ancora (2003) y Alla riva del tempo (traducido al esperanto por Amerigo Iannacone, 2005).

Ganador de importantes premios literarios, ha escrito diversos ensayos (entre otros, sobre Italo Svevo y Tempo letterario, 2006) y ha traducido al italiano I nostri anni via in un sospiro del poeta irlandés John Deane (2000) y Sestine di Campodimele de la poeta francesa Nicole Drano Stamberg (2002), además de poemas de Catulo, Horacio y los líricos griegos arcaicos.

Ha creado un sello editorial (la stanza del poeta), con el que ha publicado desde 2005 más de 30 libros suyos (entre otros: Vola alta, parola, La norma della diversità, Lodeve 2006 e Il tempo trovato) y de autores italianos (A. Iannacone, U. Piscopo, M. Carlino, etc.) y extranjeros (C. Vitale, G. Drano, S. Negrouche, G. Vega, A. Tufa, Á. Serna, etc.).